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La opinión de
Javier Abad

Japón puede esperar

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El jueves de la semana pasada ocurrió algo que pasó desapercibido para la gran mayoría de medios que hablamos de videojuegos: GTA V se puso a la venta en Japón, de tapadillo y casi un mes después de que el resto del planeta “videojueguil” se paralizase con la explosión del bombazo de Rockstar. El que un acontecimiento así pase de puntillas por las decenas de webs que estamos a la caza de noticias confirma dos cosas que ya sabíamos: que los gustos de los nipones tienen muy poco que ver con los nuestros, y que Japón hace tiempo que ha dejado de ser el epicentro de los videojuegos.

Christophe Kagotani, nuestro corresponsal allí, me contaba que GTA V es el juego occidental que mayor interés despierta entre la gente, así que debería alcanzar unas ventas razonables… para los estándares de un juego extranjero, claro. En el pasado Tokyo Game Show se podía probar, y como veis en esta foto se montaron unas colas importantes…

Sin embargo, la atención de los jugones japoneses ha estado centrada estas semanas en la salida de Monster Hunter 4, que hasta el 6 de octubre llevaba más de 3 millones unidades vendidas y está haciendo, de paso, que la Nintendo 3DS se venda también como churros. Salió el 14 de septiembre, y con él sí que se desató la locura…

El retraso de GTA V en Japón puede que no sea demasiado relevante, pero ha sido el preludio de otro que sí ha sublevado a los japoneses: el de PS4 (Xbox One ni siquiera tiene fecha de salida aún). La consola saldrá allí el 22 de febrero, y muchos se lo han tomado como una “traición” de Sony a su propia gente (la podrán jugar antes incluso en otros territorios asiáticos como Malasia, Corea o Singapur).

Lo curioso es que, puestos a dar explicaciones, los responsables de la compañía le pasaron la patata caliente a los desarrolladores. Como podéis leer en esta noticia, Mark Cerny dijo que los estudios occidentales habían sido “más agresivos” que los nipones a la hora de ponerse manos a la obra. Una buena excusa, supongo, aunque supongo también que la compañía debería tener mucho que decir en la planificación… o la falta de ella.  En cualquier caso, es algo que me confirmó también Kagotani: en el catálogo de lanzamiento de la consola no hay un solo título con el atractivo suficiente para que pueda tirar de las ventas en el mercado nipón, como hace precisamente Monster Hunter 4 con 3DS. La duda que me queda es: ¿lo habrá en febrero?

En última instancia, el dedo acusador de Cerny nos dirige a unas compañías que parecen sumidas en el desconcierto. Están obligadas a obtener éxitos globales, pero no dan con la tecla correcta para adaptarse a los gustos occidentales. Capcom, por ejemplo, apostó por desarrollar juegos de la mano de estudios de fuera de Japón (Remember Me, Lost Planet 3)… y le salió el tiro por la culata. Square Enix, mientras tanto, se fue de compras al exterior y quizá le haya ido mejor con títulos como el último Tomb Raider, pero sigue mirándose al espejo en busca de la identidad perdida con cada intento de revitalizar la saga Final Fantasy. Está claro que corren tiempos difíciles para la industria japonesa, pero no me imagino un futuro sin ellos. Dándole la vuelta al titular que encabeza este texto, si les hace falta tiempo, sabremos esperarles.

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