Imagen de perfil de Sonia Herranz
La opinión de
Sonia Herranz

Lo mejor de PS4 ni se ve ni se nota

imagen por defecto contenido opinión

Cuando dejé de jugar con ordenadores fue cuando se me hizo insoportable el rollo de las instalaciones y cuando los dedos ya no me daban para moverme por el teclado. Ahí descubrí las consolas, meter un cartucho, encender y a jugar con una cruceta y dos botones. ¡Qué descanso! Los ordenadores dejaron de interesarme. Totalmente.

Con el tiempo resulta que las consolas se han ido pareciendo cada vez a los ordenadores (lo de la cruceta y dos botones se ha convertido en guirigay de agárrate y no te menees) y ahora instalar es el pan nuestro de cada día, parches incluidos (cuando yo empecé a jugar con ordenadores no existía ni Internet). Ya sé que ya lo he dicho, pero es que me descompone. El otro día fui a probar un juego que llevaba meses en lista de espera. Tuve que actualizar la consola. Vale. Después tuve que instalar el juego. Maldita sea. Y luego me tuve que bajar como más de media docena de parches y actualizaciones. Hay que joribiarse. Es lo que tiene ir con retraso: en lugar de bajarte de una en una te las tienes que bajar todas de golpe.

Obviamente, después de bajar megas y megas (menos mal que tengo fibra) ya se me habían quitado las ganas de jugar y, lo que es peor, se había evaporado ese precioso tiempo que me había reservado para la consola. Se acabó lo que se daba. Ya jugaré otro día, si no me pide actualizar otra vez, que los juegos multijugador masivos es lo que tienen. Entre que el online no me va mucho y la cansino del proceso, me temo que se va a quedar en el limbo. Por cierto, hablo de… Bueno, en realidad da igual.

El caso es que lo que antes no soportaba de los ordenadores es lo que ahora me crispa de las consolas. ¿Pero esto no era plug and play? Pues no, ya no.

Ya sé que me tengo que acostumbrar, que así son las cosas, que eso hace que los juegos sean mejores y que se puedan arreglar los errores, que instalar permite que luego haya menos tiempo de carga… Que sí, que todo eso están muy bien, pero qué hartón. Y cuando estaba ahí, rumiando mi desgracia y cagándome en tó, me acordé de que ya es posible tenerlo todo, todo. Actualizarse, instalarse y a la vez jugar. Ahí está PS4.

Retomando el tema del Tetris del otro día, sigo sin encontrar un juego, actualmente, que sirva de excusa para comprarse una PS4. Algo de eso que te deje pasmao y pienses "¡qué bien, qué bien!" Lo que hay a día de hoy o ya lo hemos jugado en PS3 o no cambia mucho. Ni tan siquiera juegos como InFamous Second Son nos van a dejar con la boca abierta, pese a ser un espectáculo (PS3 nos tiene mal acostumbrados). Y es que la principal evolución de PS4 no va tanto por las capacidades gráficas y técnicas, como por la “experiencia de usuario”. En román paladino, por lo a gustito que se está jugando.

Lo de las funciones de uso remoto con PS Vita ya os hablé en este reportaje y en breve os contaremos más cositas sobre el botón Share y las opciones de compartir de todo, con todos. Que a mí eso de enseñar mis vergüenzas no me hace gracia, pero ya hay “años” (literalmente) de partidas transmitidas por jugadores de todo el mundo sin tener que hacer nada más que darle al botoncito de marras. Que se preparen los youtubers…

Pero hay cosas que quizá hagan menos ruido, que sean más difíciles desarrollar en un reportaje porque son simplemente lo que son. Por ejemplo, el temita este de las instalaciones que a mí me trae por la calle de la amargura. Estoy en contra de las instalaciones de juegos en PS3, de los parches y de las actualizaciones. Si tuviera tiempo, saldría con una pancarta a manifestarme (aunque si tuviera tiempo, lo mismo me daba igual). En PS4 no me importa lo más mínimo. ¿Qué hay que instalar? Pues nada, que instale. A los segundos puedes empezar a jugar, ni te enteras. Si tiene hasta el detalle de preguntarte si vas a empezar jugando por el online o por el offline para empezar a instalar por ahí… Si te descargas un juego del Store puedes empezar a jugar antes de que termine de bajar. Y se descarga las actualizaciones en segundo plano. Nada de tardes perdidas mirando barritas de progreso que se rellenan una tras otra…

Comprendo que esta característica no luce. No es lo mismo que poner una imagen espectacular de un juego brutal. No suena tan imponente como una cifra redonda de polígonos, frames por minuto o rimbombantes nombres de motores gráficos. Es una característica tímida, que pasa desapercibida porque esa es su verdadera razón de ser. Se esconde (que no se note que estoy)  porque ese es su espíritu. No llama la atención, no reclama titulares y no llena reportajes. Pero, de verdad, es una gozada. Un descanso.

Cuando yo enciendo la consola es por dos razones: o voy a ver una peli en Blu-ray (no me he comprado un reproductor) o voy a jugar (o a bajarme un juego, que para el caso…). Todo lo demás me da igual. Y con PS4 puedo jugar desde que la conecto. Hay instalaciones, hay parches y actualizaciones, hay descargas, pero todas en segundo plano. Tiene lo mismo, pero no se nota. Y yo, que soy de las impacientes, que no compro online para no tener que esperar a que me envíen el pedido, lo agradezco mucho. Lo agradezco infinito. Vamos, que se me saltan las lágrimas y .

Lecturas recomendadas