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La opinión de
José Luis Sanz

Pasado obeso, presente a dieta

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No sé por qué, el otro día me acordé de la Atari Lynx. Sí, sí, aquella consola portátil con megasprites en pantalla, sonidos multicanales espectaculares y orientación de pantalla variable para zurdos, en la que participó (en su desarrollo) una compañía legendaria llamada Epyx. ¿Os suena?

 

Así que me fui a por una de las que tengo guardadas y me dio por ver cómo era de trasto. Ya sabéis que la memoria es selectiva y, sobre todo, adelgazante y embellecedora: siempre hay un juego, una serie de TV o una película que no vemos desde hace tropecientos años y que en el recuerdo nos parece la leche, cuando en realidad es un churro redomado

Pues bien, cogí las dos Atari Lynx que tengo (la I y la II) y me dije, ¿a ver cuánto han adelgazado las consolas portátiles en estos últimos diecimuchos años? Aquí tenéis los resultados con dos simples fotos. La primera es una Atari Lynx I contra la PSP Slim (2000). Viéndola detenidamente da la sensación de que hace falta ser como un Avatar de James Cameron para abrir con garantías los brazos y evitar que se nos caiga la consola al suelo.

En esta segunda ya se puede comprobar el esfuerzo de Atari por hacer mucho más manejable la Atari Lynx. Seguía zampándose sus seis pilas AA pero ya se notaba una reducción de su ancho. Sobran las palabras pero... ¿queréis ver cómo de gordas eran, y son, ambos modelos comparados?

¡¡Madre mía!! Por cierto, atentos a los dispositivos de ajuste de volumen y brillo de la pantalla. Espero que cuando Sony, Nintendo o la compañía que sea, anuncie un nuevo modelo de consola portátil, tengáis en cuenta de dónde venimos para no ponernos muy flamencos pidiendo cosas imposibles. Por cierto, ¿cómo de grande será respecto de las dos Atari Lynx la nueva Nintendo DSi XL? A ver si es posible hacer un par de fotillos pronto...

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