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La opinión de
Sonia Herranz

¿Los videojuegos nos hacen violentos?

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No hace mucho tiempo, por estas fechas los telediarios, los periódicos y las páginas de los informes de asociaciones por los derechos humanos, protección de la infancia o de la familia, no paraban de verter verdades a medias y mentiras completas sobre los videojuegos y su relación con la violencia.

Cualquier episodio, por esporádico que fuera y por traído por los pelos que estuviera, se convertía en centro de una controversia que a veces que no tenía más sentido que llamar la atención. O bien a favor de la asociación que fuera, que buscaba eco mediático, bien para contrarrestar el tremendo crecimiento de los videojuegos en detrimento de los juguetes tradicionales.

Ejemplos de campañas orquestadas que trataban de convencer a la sociedad de lo peligrosos que eran los videojuegos los tenemos a puñados. Desde Mortal Kombat a Carmageddon, pasando por Metal Gear que incitaba a tomar drogas o continuando por Final Fantasy y el asesino de la katana. Incluso hubo una época, cuando los asesinatos de rol, que lo mejor era ni mencionar la palabrita… Allá por los años 70 del siglo pasado se montó una monumental por una recrativa llamada Death Race en la que había que atropellar ¿gente? Aquí tenéis una violenta imagen de este juego:

No sé si os habéis dado cuenta pero ya hace ya unas cuantas “navidades” que este tipo de campañas han desaparecido de los medios y de los informes de Amnistía Internacional. Y la razón no es que por fin alguien haya entendido que asociar videojuegos y violencia era absurdo. No. La razón es mucho más prosaica: hoy día todo el mundo sabe lo que es un videojuego. Y sólo lo desconocido asusta. Ya nadie se creería a pies juntillas que un videojuegos ha provocado tumultos en una manifestación o que el grillado que ha cogido un fusil se ha puesto a disparar como un loco es que era fan de los videojuegos…

Ahora, quien más o quien menos, juega con videojuegos. Algunos en el sofá de casa en la tele del salón; otros a ratos muertos con el móvil, algunos con consolas portátiles y otros más con teclado y ratón. Cuando te has pasado la tarde dándole online a Call of Duty entiendes que eso no te convierte en una asesino en serie…

Sigue habiendo voces que abogan por hacer desaparecer la violencia de los videojuegos, por entender que un Resident Evil 6 o un GTA V no son aptos para los niños. Y cuando les dices que ya lo indican en la carátula, que existe un código de autorregulación, demuestran su ignorancia señalando que todos los juegos están al alcance de los niños y que la mayoría son violentos…

La broma ya cansa. No sólo la mayoría de los videojuegos que se ponen a la venta son para todos los públicos (ahora no recuerdo el porcentaje exacto), es que además hay videojuegos específicos para niños. Y yo entiendo por niño a todo aquél que se reconoce como tal, me da igual si tiene 8 años o 12…

Yo tengo un hijo pequeño (va a hacer 8 en breve) y nunca he tenido problemas para encontrar juegos para él. Incluso juegos con los que los dos nos hemos divertido juntos. Y es que (a lo mejor tengo espíritu de niño) me lo paso pipa con los LEGO, por ejemplo. O los Ratchet & Clank… También es verdad que quería verme jugar a God of War III (y él solito se tapaba los ojos) y que le encantaba verme huir de la policía en GTA Chinatown Wars y me preguntaba que porqué hacía cosas malas… Pero el caso es que, salvo estas puntuales excepciones, siempre ha jugado a cosas aptas para su edad…

Yo no he hecho ningún estudio sobre la violencia en los videojuegos, no soy socióloga ni sicóloga, pero entiendo que los videojuegos pueden incitar a la violencia en la misma medida que el cine, la televisión o la literatura. Me temo que el que es violento lo es por naturaleza y que le va a dar igual jugar o no a videojuegos para serlo. Es más, hay estudios que defienden que los videojuegos ayudan a descargar tensiones y relajan la violencia interna generada por un día sometido a altos niveles de estrés… Sinceramente, tratar de decir que los videojuegos violentos eliminan la violencia me parece igual de descabellado que afirmar lo contrario. Porque si es difícil creer que alguien que no ha roto en su plato en su vida se vaya a liar a pedradas en la calle por haber jugado a Max Payne 3, igual de increíble es que el patán ese que le va pegando patadas a su perro y habla a gritos a su mujer se convierta en una hermanita de caridad después de ejecutar un par de fatalities… ¿O no?

Es como decir que a las mujeres nos les gustan los videojuegos violentos… Pues oye, habrá de todo. Además, no sé vosotros, pero a mí no me gustan los juegos porque sean violentos o dejen de serlo. Me gustan por como son, por las sensaciones que me transmiten. Y si no son violento y me divierto, bien; y si son violentos y me divierto, también. Y eso que reconozco que jugando a God of War había veces que yo también cerraba los ojos…

Si los videojuegos nos hicieran violentos yo estaría rodeada de los seres más agresivos de la creación. Sin embargo trabajo rodeada de buenas personas. Buenísimas personas y cualquier cosa menos agresivas, y eso que muchos son de los que se pican por las noches a pegarse tiros online.

Los videojuegos no nos hacen violentos, pero a mí sí que me sacan la vena atávica los que pretenden convencerme de lo contrario… ¡Y además dicen que aislan! Pues precisamente cuando juego es cuando menos sola me siento… ¿y vosotros?

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