Reportaje

Avance musical de un raro Child of Eden

Por José Luis Sanz
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A los más viejos de lugar les sonará un juego llamado Sega Rally. Ya, ya, no viene a cuento, pero sirve para recordar que detrás de Q? Entertainment está Tetsuya Mizuguchi, y que ese hombre es el responsable de esa maravilla de Sega... allá por 1995. Pero no contento con ese hito, el bueno de Tetsuya se replanteó su futuro y decidió que eso de los coches no era lo suyo. Que prefería ser un bicho raro de la industria haciendo esos juegos que no se le ocurriría a nadie programar.

Así que a Sega Rally le siguió un tal Space Channel 5 para Dreamcast, Rez (también para la consola de Sega y PS2) y Lumines (para PS3, 360 y PSP). tres obras maestras que tienen un denominador común: la música. En todos los desarrollos debíamos seguir el ritmo y, en los dos últimos casos, los elementos gráficos de pantalla vibraban al son de nuestros acordes.

Así que cuando escuchamos que Child of Eden estaba en desarrollo, no nos extrañamos de que fuera a explotar la fórmula iniciada con Rez pero mejorando el rendimiento gráfico y, sobre todo, adaptándose a los nuevos tiempos. En este caso Kinect (por cierto, aquí tenéis un vídeo que ilustra perfectamente cómo será con el motion controller de Microsoft).

Edén es el nuevo nombre de Internet

El caso es que Child of Eden ya lo hemos jugado y os podemos avanzar que es muy similar a Rez pero cambiando el aspecto gráfico y metiendo una historia de vidas cibernéticas, universos gigantescos y seres humanos que no saben lo que es la Tierra.

La cosa gira alrededor de Lumi, el primer ser humano nacido fuera del planeta Tierra. Con el paso de los siglos, Internet se fue convirtiendo en el alma de la humanidad, lugar donde se almacenan los recuerdos y vivencias de Lumi. Así que todos los que han nacido lejos de nuestro planeta azul, sólo pueden acceder a Edén (Internet) para recordar quiénes son.

¿Pero qué ocurre cuando Lumi corre peligro? Pues que hay que entrar en Edén y evitar el desastre que están provocando los cientos de miles de virus que vagan por el ciberespacio libremente.

Un matamarcianos sofisticado

Y aquí entramos nosotros. Kinect en mano o con el pad de control, según prefiramos, dispuestos a hacer limipieza en el mundo digital de Child of Eden como si de un matamarcianos de toda la vida se tratara.

Para que os hagáis una idea, en Child of Eden manejamos un cursor que se desplaza por la pantalla mientras nos movemos por unos sicodélicos escenarios, a la vez que escuchamos la música que vamos componiendo a golpe de disparos y explosiones.

Y es que la mecánica es muy sencilla: cuando aparecen los enemigos debemos señalarlos con el cursor, pulsar un botón y mantenerlo para seleccionar el mayor número de enemigos. Al soltarlo lanzaremos una tanda de misiles que, al impactar en los objetivos, producirán una composición musical que se mezclará con la música de fondo, provocando una agradable sensación que acompaña a toda la escena.

Child of Eden está dividido en varios escenarios que, se suponen, son el campo de batalla donde Lumi debe sobrevivir para mantener intacta la esencia de la humanidad. Estos lugares tienen nombres tan sugerentes como Pasión, Belleza, Evolución o Matriz. Así que ya os podéis ir haciendo una idea de por dónde van los tiros.

Tan extraño como divertido

Si ya has jugado con Rez, este Child of Eden es un clon con elementos gráficos distintos y una historia que, si no estuviera, nadie echaría de menos. Está bien eso de saber que luchamos por algo noble como salvar a la humanidad en un plano casi hipnagógico pero vamos, que aquí lo que importa es acertarle a los virus/animales cibernéticos como si de un Space Invaders se tratara.

Como siempre ocurre en estos juegos de Q?, la curva de dificultad está medida al milímetro y lo que nos parece un paseo en el escenario Matriz, se convierte en un infierno en el de Belleza. Aún así, a pesar de la dificultad, es de esos juegos que cuando nos matan, volvemos con más ganas para intentar pasar ese enemigo final que se nos resiste. Lo que dice mucho, y bien, de Child of Eden.

Como ocurría en Rez, Child of Eden es un bicho raro, que no tiene escenarios realistas ni guerras modernas a las que aferrarse y que apela a nuestro sentido estético y musical para que vayamos a la tienda a comprarlo. Si os soy sincero, es una apuesta que me parece interesante por que, llegado el caso, es muy relajante y si se usa con cascos, llega a tranquilizar bastante y sacarnos de la realidad de estrés, prisas, estudios y trabajos que todos sobrellevamos día a día.

¡¡Ah!!, y si tienes un Kinect, disfrutarás de una experiencia que parece traída del futuro, de alguna película de ciencia ficción o, si me apuráis, de un concierto del genial Jean-Michel Jarre. Dadle una oportunidad a Child of Eden, porque estoy seguro de que os va a gustar...

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