Reportaje

Blade Runner: 5 buenos motivos para no perderte el reestreno

Por Raquel Hernández Luján
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Hoy mismo Blade Runner regresa a la gran pantalla y el clásico del 82 demuestra una vez más que sus mensajes no han pasado de moda, ¿te apuntas a repasar con nosotros sus puntos fuertes?

Blade Runner tomará hoy buena parte de los cines españoles gracias a un reestreno que nos permitirá disfrutar de "la versión definitiva" de la película, es decir, la que incluye un brevísimo plus de metraje que por otra parte es fundamental para terminar de encajar el puzle acerca de la identidad de Deckard (Harrison Ford).

Siempre es un placer revisitar este clásico de la ciencia-ficción, pero poder hacerlo en pantalla grande es una ocasión que no se puede ni se debe dejar pasar. ¿Por qué? Razones no nos faltan, pero en cinco pinceladas queremos transmitiros nuestro amor por esta película, una de las mejores de la carrera de Ridley Scott gracias a la suma de muchos talentos.

Una banda sonora evocadora y magnética

A menudo la banda sonora de una película se valora como una pieza extra, casi como si formara parte del trabajo final como un accesorio que eleva o apoya las imágenes sin más.

En Blade Runner las melodías de Vangelis, que había conseguido el año anterior el Oscar por Carros de fuego, son la médula espinal de lo que vemos: definen el tempo de la narración, contribuyen de manera decisiva a la ambientación, nos imbuyen unas determinadas sensaciones e incluso nos sumergen en el universo futurista que propone Scott sin que apenas nos demos cuenta.


La película se estrenó en el 82 pero la BSO permaneció inédita hasta que se publicó en el 94 aunque algunos temas no vieron la luz hasta que se editó el álbum recopilatorio de Vangelis titulado Themes en 1989 compuesto por:

  1. "Main Titles"
  2. "Blush Response"
  3. "Wait for Me"
  4. "Rachel's Song" con la colaboración de Mary Hopkin
  5. "Love Theme" (Vangelis-Peter Skellern) con la colaboración del saxo Dick Morrisey
  6. "One More Kiss, Dear" con la colaboración de Don Percival
  7. "Blade Runner Blues"
  8. "Memories of Green"
  9. "Tales of the Future" con la colaboración de Demis Roussos
  10. "Damask Rose"
  11. "Blade Runner (End Titles)"
  12. "Tears in Rain"

 

Tan ecléctica como las propias imágenes, la BSO new age bebe de sonidos ambientales y corrientes sonoras diversas con resonancias variopintas: futuristas, religiosas, clásicas, jazzeras... todo en uno. Y qué decir del tema de los títulos finales, que escuchamos durante años como cabecera de Informe semanal.


 

El compositor griego lanzó en 2007 una edición especial en dos discos que deja fuera momentos tan emblemáticos como el tema final, así que lo más parecido a una versión integral de la banda sonora es la llamada Esper Edition, elaborada de forma pirata por los fans, y que abarca cerca de dos horas de música.

Guión y origen

Pero, ¿de dónde salió la idea original de Blade Runner? Tenemos que remontarnos a 1968, momento en el que el genial Philip K. Dick publicó su relato "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" para situar la génesis de la película. Y el libro ha pasado por vuestras manos habréis comprobado lo poco que se parecen uno y otra, aunque los elementos comunes son obvios: el difuminado límite entre lo artificial y lo natural, la decadencia de la sociedad y los problemas éticos sobre los androides.

El protagonista es un Rick Deckard muy diferente al que da vida Harrison Ford: un expolicía y experto cazador de androides renegados, tarea a la que él mismo se refiere con el eufemismo "retirar".

 

 

En común con la historia versionada por los guionistas Hampton Fancher (que está colaborando en la secuela) y David Webb Peoples (serie 12 monos), tendrá que "retirar" a un grupo de androides de última generación, modelo denominado Nexus 6, casi indistinguibles de los seres humanos, y que han conseguido llegar hasta la Tierra huyendo desde una colonia espacial debido a las terribles condiciones a las que estaban sometidos.

La potencia de las imágenes y su influencia

Si hay algo de lo que se ha hablado largo y tendido ha sido de la estética cyberpunk de Blade Runner: un futuro distópico, alta tecnología al servicio de una sociedad globalizada y una amalgama de influencias de todo tipo en el que lo retro y lo nuevo convergen. Gracias al experto en efectos especiales Douglas Trumbull y el diseñador de producción, Ridley Scott se desvivió en todo lo referente a la ambientación y los efectos visuales (lo que le llevó a las candidaturas al Oscar en las categorías de Dirección artística y FX).


Además de contar con un plató tan detallista que acabó siendo apodado "Ridleyville", las joyas de la corona de Blade Runner fueron dos maquetas: una de ellas era una vista aérea de la ciudad, empleada para las secuencias de despegue y aterrizaje del spinner, y en cuya construcción se utilizaron piezas de desecho tales que un modelo del Halcón Milenario, la otra el paisaje industrial con el que se abría la película.

Las calles sucias, llenas de humo, la falta de luz natural, la omnipresente lluvia: el mundo desnaturalizado y de identidad confusa que nos presenta la película con el desarraigo propio de la globalización llevada al extremo, es otro de los pilares fundamentales en los que se apoya esta reflexión sobre el hombre, su destino y el por qué de su existencia, además del duelo del creador y sus criaturas.


Seguir la estela de lo que supuso este mastodóntico proyecto es como seguir el cauce de un río que se bifurca una y mil veces, encontramos su esencia en Días extraños, Minority Report y otras películas de ciencia-ficción que han seguido ahondando en la brecha abierta en el 82.

La poesía de Rutger Hauer

En gran parte Blade Runner no sería lo que fue sin las aportaciones del equipo y no nos refirimos precisamente a las del protagonista ya que Harrison Ford, que tan proclive se ha mostrado siempre a participar en la secuela, en su día no comprendía demasiado el proyecto, y, de hecho, canalizó su descontento hacia su inexperta compañera de reparto Sean Young. Problemas de casting aparte, la producción fue un bendito desastre y explico la paradoja: las fricciones entre el director y los productores fueron constantes, los plazos se dilataron y la creación de la película se extendió en el tiempo sobrepasando las expectativas de todo el mundo, como hemos comentado más arriba.



Edward James Olmos fue quizás el intérprete cuya implicación fue más allá de lo esperado, creando un idioma propio para su personaje (la interlingua donde se combinan palabras en español, francés, chino, alemán, húngaro y japonés), algo que quizás no se llegó a apreciar lo suficiente en el montaje final, pero Rutger Hauer contribuiría de forma definitiva a la inmortalidad de la película. No solo incorporó de su cosecha algunas de las más míticas secuencias (como aquella en la que salta de un edificio a otro) y su apariencia (al igual que Daryl Hannah con su maquillaje) sino que le dio sentido y trascendencia a su personaje con su parlamento final, tantas veces parafraseado.

"I've seen things you people wouldn't believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched c-beams glitter in the dark near the Tannhäuser Gate. All those moments will be lost in time, like tears in rain. Time to die".


¿Cuál es el valor de estas palabras? Al margen del estético, pues las imágenes y la metáfora evocadas dotan de una radiante belleza al sustrato, pone de relieve la aceptación de la finitud de su tiempo vital, y este mensaje es imperecedero.

Esta magnífica contribución junto a la del recurso de dejar escapar de entre sus manos una paloma blanca añade muchas más capas: un mensaje de paz, de partida, de amor a la vida hasta el punto de perdonársela a su antagonista... En suma, el punto en el que la película bascula de Deckard al Nexus 6 Roy Batty (robándole todo el protagonismo, por cierto) y en el que ambos confluyen pues [CUIDADO SPOILER] es el momento en el que el primero empatiza al fin con él y empieza a plantearse su propia naturaleza y el tiempo que le queda para poder estar con Rachel. Eso sí, la controversia que ahora está zanjada acerca de si era o no el quinto "pellejudo" hizo correr ríos de tinta y el propio Rutger Hauer hizo como siempre la reflexión más interesante: “¿A quién le importa que Deckard sea un replicante? Lo único que importa es que, en el fondo, se comporta como una máquina”[FIN DE LOS SPOILERS].


La versión definitiva

Como ya apuntaba Manuel del Campo en su completísima crítica de Blade Runner existen hasta siete versiones de la película, de las cuales solo tres son conocidas:

  • El montaje original de 1982 proyectado internacionalmente y que contenía más violencia gráfica que la estrenada en Estados Unidos. 
  • La versión para los cines estadounidenses. 
  • La versión para televisión, eliminando los "contenidos ofensivos". 
  • Dos versiones de trabajo que se emitieron en preestrenos y en algunos festivales. 
  • La versión aprobada del corte del directo de 1992 y desautorizada previamente en 1991. Coincidiendo con su décimo aniversario, esta versión se editó en DVD, además de proyectarla en cines. 
  • El montaje final de 2008. Coincidiendo con el vigésimo aniversario del montaje final, la película se restauró, se editó en DVD y Blu-Ray, y se proyectó en cines (fue reeeditada por el 30 aniversario). Será la que podamos ver de nuevo ahora.

Blade Runner es una película para ver y rever en distintos momentos vitales. En general, se aprecia cada vez más con el paso del tiempo porque es precisamente el reloj el que marca los momentos en los que empezamos a preguntarnos por grandes cuestiones como las que nos plantea la película. Además es una delicia para los sentidos: tanto para la mirada como para el oído pues como hemos dicho ambas facetas van indisolublemente unidas.

 

 

Así que solo me resta recomendaros que le echéis un vistazo al nuevo montaje que se ha lanzado para promocionar el reestreno y la lista de cines en la que podréis ver la película y recomendaros que no os la perdáis. Que vayáis a verla con ojos nuevos, como si nunca antes lo hubiérais hecho y dejéis que la lluvia que recorre las calles os vaya calando poco a poco. ¡Disfrutad de la experiencia! Y preparaos para la secuela que dirigirá Denis Villeneuve...

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