Reportaje

Desafío total: lo que no te atreviste a preguntar

Por Raquel Hernández Luján
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Desafío total en su versión de 1990 es una película imprescincible de la historia del cine de ciencia-ficción. De un remake realizado 22 años después se esperaba al menos un resultado igual de memorable, pero ¿acaso resiste una comparativa? Vayamos por partes...

¿Es mejor la película de Schwarzenegger o el remake que se acaba de estrenar? Esa es la pregunta que se hacen muchos amantes de la ciencia ficción. Para resolverla, las comparamos en 7 apartados fundamentales:

1.-El origen de ambas películas

Philip K. Dick es un clásico de la literatura de ciencia-ficción y también uno de los autores más versionados en cine. Su imaginario es muy potente y plantea una serie de dilemas en el trasfondo de sus obras que lo convierten en un autor tremendamente atractivo como punto de partida de obras que luego se han adaptado con gran libertad y resultado magistral como Blade Runner o Minority Report, que en un principio fue concebida como una segunda parte de Desafío total. Bebiendo de las aguas del relato "El reporte de la minoría", la idea era que Quaid trabajara como policía, pero finalmente la producción tomó un rumbo diferente.

 

Verhoeven en su visión de los años 90 tomó como punto de partida el sueño del que despierta Quaid en el relato de K. Dick con una nostalgia que le lleva a desear un implante en las instalaciones de Memory Call (Rekall en la versión original). En el relato, como en la nueva versión de la película Marte nunca llega a aparecer, salvo en la mención expresa de la primera frase del libro: "Despertó y añoró Marte. Pensó en los valles. ¿Cómo sería poder vagar por ellos? Maravilloso, sin duda; su sueño creció a medida que despertaba a la plena conciencia, el sueño y el anhelo.".

 

 

Pero no por ello Wiseman en su nueva versión de Desafío total ha sido más fiel al relato porque precisamente esa insatisfacción, ese sueño frustrado de un empleado que probablemente jamás podrá viajar a Marte, lo que motiva que desee una "implantación nemotécnica". A partir del momento en el que el proceso se interrumpe, ambas películas y el relato siguen caminos divergentes.

2.-Problemas de identidad y escenarios

Dos personalidades y dos lugares que vienen a señalar esas diferencias entre el Quaid solidario y el opresor. En ambas películas, el Quaid que permanece latente está del lado de Cohaagen, un opresor nato que solo piensa en rentabilizar su dinero. En la versión de 1990 tiene prácticamente esclavizados a los que viven en Marte; en la nueva versión, a los trabajadores de La colonia. En ambos casos es en ese lugar que podríamos llamar maldito (gases tóxicos, habitantes muy pobres, condiciones precarias de vida) donde Quaid se reencuentra consigo mismo y donde decide de qué lado está.

 

La versión de 1990 es mucho más cercana en este sentido: vemos las caras deformes de los que han sufrido por culpa de los defectos de fabricación de las bóvedas marcianas y conocemos su historia, por eso hay una mayor empatía hacia ellos.

 

 

La Tierra y la Federación británica son por el contrario unos escenarios mucho más fríos donde la aparente apatía esconde un mundo un tanto hipócrita que se abastece de otros sin tenerlos en cuenta.

3.-Protagonistas

Ni que decir tiene que cuando Arnold Schwarzenegger protagonizó esta película estaba en la cresta de la ola. Su presencia era sinónimo de taquillazo seguro después de haber protagonizadoTerminator, Depredador, Conan el bárbaroConan el destructor, etc. El guión conjuga con bastante acierto humor, acción y ciencia-ficción con toques fantásticos y su protagonista le añade un cierto aire socarrón y gamberro que resulta perfecto para hilar los diálogos mordaces que pueblan el libreto. El aspecto físico hace que sea creíble que salga casi de cualquier apuro, incluso cuando está contra las cuerdas. Lo mismo le sucede a una Sharon Stone que rebosa tanta sensualidad como veneno. De aquí a Instinto básico directa, no hay más que decir.

 

 

Obviamente Colin Farrell no cuenta con ese poderío físico y mucho menos su compañera Kate Beckinsale que se pasa toda la película detrás de él, teniéndolo a tiro y sin alcanzar su objetivo de eliminarlo: letal pero tremendamente poco eficiente. Tampoco se termina de comprender su enconamiento, porque no se explica cuáles son sus motivaciones. Desde luego, en ningún momento Beckinsale parece sensual y la relación que mantiene con Farrell es más que fría, gélida. Una de las características de este remake es sin duda la falta de garra y de pasión.

4.-Rekall

Con un ritmo mucho más intenso y programado, Verhoeven iba dando información para explicar cómo y por qué Quaid necesitaba respuestas que esperaba encontrar en Rekall. En el relato de K. Dick la relación con su mujer era espantosa y sentía la necesidad de hacer realidad esas fantasías sobre Marte. En esta nueva versión es el hastío de una vida poco excitante lo que lleva al protagonista a las instalaciones de Rekall. Su aspecto no es el aséptico de su predecesora sino que quizás es el único momento de la cinta en la que hay algo más de emoción... prometen hacer realidad cualquier sueño casi como algo morboso. En común en los tres casos: las cosas salen mal.

 

 

Colin Farrell comienza a ser perseguido sin cuartel y Schwarzenegger a mosquearse y repartir cera. Lo que les atormenta claramente es la eterna pregunta ¿quién soy en realidad? Con la diferencia de que este último da auténtico miedo cuando entra en un estado próximo a la locura.

5.-Naves

Este punto está bastante claro. El aspecto visual y el realismo de la nueva versión es increíble, pero por desgracia, poco original (recuerda demasiado a Minority Report o Yo, robot) y demasiado patente, tanto, que fagocita demasiado el argumento. No obstante la caída al vacío de uno de los vehículos que se salva en el último instante, está muy bien rodado y resulta espectacular. Más momentos emocionantes habrían sido de agradecer porque las persecuciones terminan cansando y los paseos en el ascensor que atraviesa el núcleo de la Tierra, también.

 

 

En su momento, fue memorable el robot-taxi de la película de los 90 (que no callaba ni desconectado del vehículo) o las tuneladoras de Marte. Todo tenía su función y su aspecto futurista, pero sin eclipsar la historia principal, más bien acompañándola.

6.-Tecnología y FX

Bien por la idea de la nueva versión de los implantes telefónicos. Mal porque ya es tontería necesitar un cristal en el que proyectar imágenes que se llena de dedazos. Bien por la idea de los collares que generan una imagen diferente en el rostro, resultando un camuflaje perfecto, mal tratar de emular a la versión de los 90 en la que solo puedes programar una frase en la frontera si luego en otra escena puedes interaccionar libremente con un interlocutor. La nueva versión tiene muchos fallos e incoherencias que habrían podido subsanarse con un poco de imaginación.

 

E imaginación era precisamente lo que rebosaba la primera Desafío total, en la que se vieron cosas que no se han vuelto a hacer (artesanía pura) y que no se habían visto antes. Fue una de las últimas producciones hollywoodienses que utilizaron masivamente efectos especiales a base de miniaturas en lugar de imágenes generadas por computadora o CGI, que solo se emplearon en la famosa secuencia de los rayos X. Por ello fue merecedora del Oscar a los mejores efectos visuales y premio especial por los logros alcanzados en la película.

7.-Secundarios imprescindibles

Sí, la mujer de los tres pechos está en ambas películas, pero la diferencia es sustancial: en Marte era una prostituta complaciente, en la Tierra pasa de largo y parece metida con calzador. Y ¿qué ha sido de ese Kuato visionario que repetía "Abra su mente, abra su mente...", pues que en la vorágine de persecuciones y rocambolescas piruetas se pierde en la normalidad más absoluta de esta nueva versión en la que también echamos de menos a un Cohaagen que parece Gran Hermano a todas horas en televisión, al taxista mutante que guía a Quaid a una emboscada, a la prostituta enana que no dudaba en liarse a tiros con una metralleta...

 

 

En resumen, este remake deja con ganas de más y mejor y ha servido más para despertar un renovado interés por esa película de los 90 que recordábamos con cierto cariño y rezumaba originalidad y diversión, que para erigirse como una nueva visión memorable del relato de K. Dick.

 

Eso sí, hay que decir que ambas tienen en común el hecho de haber sido criticadas por un exceso de efectos especiales y por tener un final sencillo (y eso que Verhoeven dejaba la puerta abierta a que todo fuera el sueño inducido por Rekall)...

 

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