Reportaje

Hemos (re)leído Kick-Ass

Por Jesús Delgado
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Kick-Ass 2: Con un par, la adaptación del cómic homónimo de Mark Millar, se acerca, así que hoy os traemos la reseña de Kick-Ass, el cómic que originó esta desternillante y descarnada saga de superhéroes de verdad.  

Kick-Ass es ya todo un icono popular. De eso dan fe sus dos películas y el hecho de que prácticamente todo el mundo dentro del mundillo geek ha oído hablar del personaje y de sus andanzas. Eso sí, normalmente la gente olvida (o ignora) que antes de la película protagonizada por Aaron Johnson y Chloë Grace Moretz hubo un cómic que proponía originalmente la cuestión de... ¿Y si hubiera superhéroes de verdad en el mundo real?

Ni corto ni perezoso, el cómic Kick-Ass respondía a esta pregunta a golpe de vísceras, salpicaduras de sangre, ultraviolencia, lenguaje obsceno y un sentido del humor bastante negro y cafre de un modo que no dejaría indiferente a nadie. 

Kick-Ass es un obra escrita por Mark Millar (Wanted, Superior, Némesis) y dibujada por John Romita Jr. (Spider-man, Vengadores) y originalmente fue publicada en ocho números bajo el sello de Icon Comics, la marca de Marvel Comics que permite a los autores retener los derechos sobre sus personajes. 

En esa colección, Millar se inspiraba en su infancia, cuando él y sus amigos en su Escocia natal decidieron durante un tiempo patrullar su barrio vestido como superhéroes, una iniciativa que no duró mucho tiempo y que no tuvo las consecuencias que el guionista decide mostrarnos con Kick-Ass, ya que ellos supieron dejarlo a tiempo.

De hecho, Kick-Ass plantea, en cierto modo, lo que hubiera pasado si Millar y sus amigos hubieran seguido ese camino. Para ello, nos presenta a un quinceañero actual, Dave Lizewski, quien se calza un traje de buzo y sale a combatir el crimen con los desastrosos resultados que os podéis imaginar.

Y hasta aquí os podemos contar. Si queréis leeroslo, os decimos: actualmente Panini lo sigue editando en España en un tomo autoconclusivo, que reúne los ocho números originales de la colección a un precio de 19,95 euros y es una apuesta segura a la hora de invertir en materia de buen cómic. 

Ahora bien, como ya nos conocemos, y seguramente queráis saber la opinión del "experto", nos vemos en el siguiente epígrafe en el que os hacemos la crítica de este divertido y "ameno" tebeo.

Cómo ser como Batman y no diñarla en el intento...

Esa es la idea principal que Mark Millar nos trata de vender a través de su Kick-Ass, una propuesta tan simple como ingeniosa que, sin embargo, no trata de ser un alarde de intelectualidad sesuda ni tampoco reinventar el cómic.

No nos engañemos, Mark Millar es al cómic lo que la parrillada de carne a la gastronomía, algo simple y que por lo general a todo el mundo gusta. Y, lo peor de todo, es que el escocés lo sabe. No solo le da igual, sino que también lo explota todo lo que puede. 

Kick-Ass es una obra escrita para adultos y adolescentes que ya saben distinguir el bien del mal y en ningún momento pretende ser una obra revolucionaria, aunque lo cierto es que a Millar se le ve mucho el plumero y se acaba yendo a la inmundicia en la que el autor disfruta tanto retozando. Así, lo que empieza siendo una obra que en cierta forma critica el concepto de superhéroe-vigilante como algo irreal y poco aconsejable para la salud, al final acaba desbarrando y vuelve a sus tópicos soeces y extravagantes. Los mismos que, por cierto, tanto gustan a los seguidores de este guionista.

En su defensa, eso sí, debe decirse que la historia está muy bien construida, con personajes y motivaciones bien definidos y una acción narrada a un ritmo que en ningún momento flojea. Ahora bien, hay que tener en cuenta que esto tiene más mérito si se considera que la publicación de Kick-Ass originalmente se sucedía cada dos meses y su recopilación en un único tomo fue muy posterior. 

Paralelamente, tenemos a Romita Jr., un autor que merece sobradamente las críticas recibidas acerca de la falta de variedad gestual de sus personajes. Y aunque de nuevo Romita vuelve a caer en sus vicios al dibujar, el cuadro general es muy bueno y correcto, ya que logra perfilar y diferenciar muy bien el aspecto de todos y cada uno de los actores de esta trama.

Además, el diseño de escenarios y la disposición de viñetas hace que el texto, ya de por sí simple, sea mucho más sencillo de leer. Romita saca partido a sus imagenes de fondo y a su uso de la perspectiva, lo que hace que el conjunto gane enteros. Y aún así, la lectura completa de la obra es muy rápida y nada farragosa, permitiendo al lector volver sobre sus pasos en busca de referencias que, raramente, pudieran habérsele pasado.

El colorista Dan White y el entintador Tom Palmer Sr. también son dignos de mención. El color de White hace que los dibujos de Romita queden revestidos de credibilidad, apostando colores que hacen "realista" la historia, frente a la gama de tonos chillones o extremadamente siniestros que normalmente se utilizan en los cómics de superhéroes. Se demuestra una vez más que con un buen colorista el John Romita Jr. puede brillar. Además, las tintas gruesas de Palmer resaltan la expresividad gestual de los lápices originales.

Dicho ésto, queda aclarar que Kick-Ass no es un Watchmen, ni un Crisis en Tierras Infinitas, ni mucho menos un Spirit de Eisner. Es un cómic comercial construido a base de lenguaje soez, hipérbole contenida por una realidad a cuentagotas y salvajismo injustificado, lo cual hace que numerosos lectores confundan su contenido y lo llamen cómic adulto. 

No, no nos engañemos. Millar vende espectáculo, del mismo modo que 2000 AD o títulos similares vendían desfase al kilo por página. Kick-Ass es el circo de la sangre y la ultraviolencia, Mark Millar desatado y soltando obscenidades y burradas acerca de superhéroes y de cómo serían si fuera de verdad.

Pero, ¿es por eso malo? Ni mucho menos. Kick-Ass es honesta. Tanto como un chiste de humor negro contado en plena borrachera de fin de semana de juerga con los colegas. O si lo preferís, como esa escabrosa anécdota con la que secretamente todos difrutamos pero que jamás soltaremos en la comunión de nuestro hermano pequeño.

Por cierto, ya sabréis que la historia de Kick-Ass ha continuado también en las viñetas, no solo en el cine, con dos nuevos tomos (y un tercero que está en camino). Os invitamos a leer nuestras reseñas de Hit-Girl y de, cómo no, Kick-Ass 2, para que vayáis con la lección bien aprendida al cine.

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