Reportaje

La historia de Final Fantasy VI

Por Roberto Ganskopf
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Cuando las consolas de 16 bits estaban en su máximo apogeo, Squaresoft nos obsequió con Final Fantasy VI, posiblemente uno de los mejores títulos que hayamos jugado nunca. Aunque por estos lares nos quedáramos oficialmente sin “catarlo”.

Siete años habían transcurrido desde que la compañía japonesa lanzara al mercado el Final Fantasy original para Famicom, en un intento por publicar un producto de éxito que solucionara unos problemas financieros que amenazaban su integridad y futuro. No sólo lo logró, sino que dio origen a una saga tremendamente popular que llega hasta nuestro días y que arrastra a millones de fans con cada nuevo capítulo. El caso es que, en 1994, Final Fantasy VI vio la luz tras llevar una racha de casi un lanzamiento de la franquicia al año, lo que parecía suponer un riesgo en la capacidad de innovar y sorprender a los fans, aunque el “cotilleo” más destacable asociado a este título es el de su cambio de nombre. Dado que el primer Final Fantasy en salir oficialmente en Europa fue el VII, todo lo que explicamos a continuación se refiere a las versiones japonesa y americana de los juegos.

 

 

Así, la primera entrega de la saga se lanzó en los Estados Unidos en 1990 y como exclusiva para NES (tres años después de hacerlo en Japón) y la segunda y la tercera parte no salieron de allí, ya que Squaresoft había casi finalizado Final Fantasy IV para la novísima Super Famicom. Esto provocó que este último juego apareciera en el mercado norteamericano como Final Fantasy II, dando el pistoletazo de salida al “pelapollos” de la numeración: la quinta entrega no se lanzó fuera del país nipón, ya que su éxito estaba en duda debido a su complejidad, pero la sexta sí lo hizo, tomando el III en Estados Unidos dado que era el tercer título de la franquicia en ser visto allí. Vaya jaleo, ¿no? El caso es que, además del nombre, las carátulas también cambiaban, pero a peor: la japonesa era infinitamente más bonita que la americana.

 

 

Volviendo al título en cuestión, la plataforma elegida no podía ser otra que Super Famicom, dado que las ventas de la consola garantizaban multitud de compradores potenciales, se continuaba con la tradición de trabajar en exclusiva para las consolas de Nintendo y se podía contar con un nivel técnico altísimo, gracias a la potencia de la máquina y al conocimiento que se tenía de la misma, cuatro años después de su salida al mercado. Estaba claro que esto no iba a ser un problema.

 

La clave estaría en la historia y la jugabilidad, aunque la esencia del RPG japonés no podía dejarse de lado ya que la gran mayoría de las ventas esperaban ser materializadas en su país natal. Recordemos que allí el género del rol clásico dominaba las listas de éxitos prácticamente desde que comenzara la comercialización de los videojuegos a nivel doméstico y que, actualmente y a pesar de la mezcla de géneros que presentan multitud de títulos, todavía se tienen en cuenta muchos de sus elementos para crear el siguiente superventas.

 

Final Fantasy VI

 

El resultado fue indiscutible: más de tres millones de copias vendidas y la unanimidad en positivo de la crítica así lo atestiguan. Manteniendo el estilo clásico del rol por turnos, se introdujo una historia profunda, épica, adulta y muy amplia, y una gran cantidad de personajes (diseñados por el inconfundible Yoshitaka Amano) cuyo carisma iba creciendo exponencialmente según se desarrollaba el guión. Y en lo que respecta al apartado musical, Nobuo Uematsu creó una banda sonora fantástica donde el tema de la escena final es uno de los mejores de toda su carrera. Un final que, además de durar veinte minutos, es tan épico y emocionante como el propio juego en sí.

 

Esto hay que agradecérselo al maestro Hironobu Sakaguchi, el cual se mantuvo alejado de la dirección del proyecto y se centró en desarrollar el guión de la aventura. Lo cierto es que, visto en perspectiva, nada malo podía salir de la unión de estas tres figuras, claves en la historia de Squaresoft, del género del rol y de los videojuegos como algo más cercano a lo artístico que al simple entretenimiento.

 

Desgraciadamente, en Europa nunca fue lanzado oficialmente, por lo que los pocos que lo jugaron lo hicieron en inglés y pagando auténticas burradas por el cartucho de importación. Sin embargo, no hay duda de que fueron unos privilegiados por poder disfrutar del mejor JRPG de todos los tiempos, la entrega más destacada de la saga Final Fantasy y uno de los títulos más increíbles que hayamos podido “vivir” como jugadores. Eso sí, como el paso del tiempo suele arreglar estos "errores históricos", posteriormente surgieron versiones que fueron visitando diversos sistemas hasta alcanzar el día de hoy.

 

 

En 2002 llegaba a Europa a la por entonces ya moribunda PlayStation. En forma de una conversión directa a la que se le añadieron algunos cambios como unas cinemáticas al inicio y final del juego, leves efectos gráficos, una función para grabar la partida rápidamente y la clásica corrección de los diversos bugs que se escaparon en el cartucho original, este lanzamiento volvería a ser actualidad hace sólo tres años, cuando llegó a PlayStation Network. Y no podemos olvidar que en 2007 los europeos también pudimos disfrutar de una excelente versión de Final Fantasy VI para Game Boy Advance, la cual incluía algunas novedades jugables pero mantenía el espíritu intacto del original.

 

Para terminar, sólo recalcar que hay otras tres plataformas donde podemos volver a disfrutar (o hacerlo por primera vez) de este clásico. La Consola Virtual de Wii es una de ellas, ya que en 2011 recibió la versión original con el título de Final Fantasy III, y los omnipresentes smartphones tampoco han querido perder la oportunidad de acoger la obra maestra de Square Enix y a principios de este año tanto Android como iOS tuvieron su ración de buen rol japonés. Un estilo que quizá hoy día puede parecer un tanto tosco y "primitivo", pero que arrastró masas durante veinte años y del que nos encontramos ante su máximo exponente.

 

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