Reportaje

Juegos, películas y comics de Superman

Por Daniel Quesada
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Superman acaba de cumplir 75 años, y por el camino ha vivido muchas aventuras dignas de mención. Para demostrarlo, os proponemos repasar su larga trayectoria en el cine, los cómics y los videojuegos.

Un personaje tan especial como Superman necesita un reportaje a su altura, sobre todo si es su 75 aniversario. Por eso, os hemos preparado un completísimo texto en el que repasamos lo más destacado en materia de comics, cine y videojuegos del Hombre de Acero. Aunque abajo del todo veáis la firma de Daniel Quesada (que se ha encargado de repasar los videojuegos) en realidad este especial es fruto de la colaboración de nuestro experto en cómic americano Jesús Delgado (él cubre las películas unos párrafos más abajo) y los amigos de la web Espacio DC, los cuales se han encargado de repasar los comics más importantes. ¡Muchas gracias, chicos! Por cierto, podéis ver este mismo reportaje, desglosado en tres partes, en su web. Sin más dilación, hagamos un poco de historia. Que disfrutéis.

 

Los comics

Superman nació de la mano del guionista Jerry Siegel y el dibujante Joe Shuster, pero no como todos piensan. El superhéroe benefactor iba a ser un villano llamado Bill Dunn, al que un científico calvo (que más adelante sería Lex Luthor) da poderes. La cosa no cuajó y, tras muchas vueltas, transformaron al personaje en el último habitante de un lejano mundo llamado Krypton que acababa en la Tierra ayudando a la humanidad. Superman fue vendido a Detective Comics, Inc. en 1938 por 130 dólares, y en junio de ese año se publicó su primera aventura en las páginas de Action Comics Nº 1. A partir de ahí, la presencia del Hombre de Acero se extendió a todos los ámbitos gracias a la popularidad que alcanzó. Sin embargo, fue en los cómics donde se fue desarrollando su historia hasta llegar al Superman que conocemos hoy día, y es de eso de lo que vamos a hablar ahora.

Como comentamos, la primera aventura publicada de Superman fue en 1938, seguida de la revista Superman al año siguiente. Ese mismo año también se publicó New York World's Fair Comics, que en 1942 pasaría a llamarse World's Finest Comics. La presencia de Superman se iba extendiendo, por lo que la carga de trabajo comenzó a aumentar también, y Shuster cedió el testigo en muchas ocasiones a otros dibujantes como Jack Burnlay, Fred Ray y Wayne Boring, con algunos trabajos que son considerados clásicos hoy en día. Siegel también recibió ayuda en los guionistas gracias a la mano de Whitney Ellsworth, Mort Weisinger y Jack Schiff, y diversos sucesos como la Segunda Guerra Mundial obligaron a que hubiese cambios en los equipos creativos de forma periódica. Así, fueron llegando cosas como la primera aparición de Superboy en More Fun Comics Nº 101, y los lanzamientos de Adventures Comics, Superman's Pal Jimmy Olsen, Superman's Girlfirend Lois Lane, que en 1974 se fusionaron en Superman Family.

Ya en plenos años 80, DC Comics comenzó a relacionar a Superman de forma activa con otros superhéroes de su universo en DC Comics Presents, y en 1986 se llevó a cabo Crisis en Tierras Infinitas, un macroevento que reestructuró todo el Universo DC. Fue ese punto en el que metieron mano al personaje el guionista Alan Moore y dibujantes como Curt Swan, George Pérez, Dave Gibbons, Rick Veitch o Kurt Schaffenberger. Por esa época, Moore estaba en pleno auge creativo, y nos regaló las que, para muchos, son las dos mejores historias de Superman hasta la fecha: For the Man Who Has Everything y Whatever Happened to the Man of Tomorrow?

Además de tener una enorme calidad, las maravillosas historias de Moore son un punto de inflexión en el que DC Comics decide que es hora de cambiar a un personaje que se estaba quedando anticuado en aspecto, forma de pensar y manera de actuar. En 1986 llega John Byrne para lanzar una serie limitada llamada The Man of Steel, convirtiéndose en el responsable del resurgimiento de Superman en la época moderna, adaptándolo a los tiempos deentonces, pero manteniendo las bases. Para ello, el autor realiza tres tareas principales: elimina todo rastro de Krypton en la Tierra (incluida la prima de Superman, Supergirl), borra la idea de un "planeta origien" superpoblado y lleno de tecnología para recuperar la idea de un planeta inhóspito cuya naturaleza acabó por destruirlo (imprescindible su miniserie World of Krypton), y por último, se centra más en el personaje de Clark Kent que en el de su alter ego superheroico (ganando en humanidad y haciéndolo más cercano y creíble).

Sin embargo, a pesar de este nuevo ascenso al podio de los superhéroes, la década de los 90 no comenzó bien para el Hombre de Acero. Las ventas descendían cada vez más, y DC Comics se planteó un movimiento que podría ser el resurgir del personaje o que podría ser un cambio permanente: La Muerte de Superman (1992). Durante siete largos meses, en las páginas de la serie regular, varios guionistas relataron, con dibujos de Dan Jurgens, cómo Juicio Final (Doomsday) enviaba a Superman a la tumba.

 

 

La estrategia funcionó como se esperaba, con el posterior recopilatorio siendo uno de los cómics más vendidos de la historia. Obviamente, DC Comics entendió que el personaje aún tenía mucho que dar, y estiró este evento y su posterior (y obvia) resurrección todo lo que pudo, y más. Sin embargo, aunque esto sirvió para recuperar un poco la fuerza del personaje y aumentar las ventas, los siguientes años se llenaron de historias irregulares que no hacían más que avanzar dando tumbos. Afortunadamente, la segunda mitad de los 90 y principios de los 2000 fue muy prolífica en cuanto a calidad, gracias a diversas miniseries y maxiseries independientes creadas por varios de los mejores autores del momento.

Así, cabe destacar obras como Kingdom Come (1996), Superman For All Seasons (1998), Peace on Earth (1998), Secret Identity (2004) y All-Star Superman (2006). Todas ellas son, sin lugar a dudas, lecturas obligadas dentro de la dilatada historia de Superman, y grandes obras del cómic en general que todo aficionado debería leer. Aunque no muchas, también hubo alguna que otra historia dentro de las series regulares, como What’s So Funny about Truth, Justice & the American Way, que se publicó en 2001 en Action Comics Nº 775 con guión de Joe Kelly y dibujos de Dough Mahmke y Lee Bermejo.

Cabe destacar, cómo no, un par de obras de 2003 y 2005 que hay que mantener al margen, pero no por su calidad, sino por su propuesta. Hablamos de Red Son, de Mark Millar y Dave Johnson, una miniserie que muestra cómo sería Superman si se hubiese criado en la Unión Soviética; y de Lex Luthor: Man of Steel, de Brian Azzarello y Lee Bermejo, donde el principal protagonista es el que siempre ha sido el mayor enemigo de Superman. Es curioso que la mayoría de las obras actuales más destacadas sobre el personaje se centran principalmente en el lado más humano y más personal de Superman. Su Clark Kent, su vida en Smallville, su adolescencia lidiando con los problemas de la edad y el descubrimiento de sus poderes, su necesidad de hacer el bien, y sobre todo, su tremenda soledad fruto de saberse un ser superpoderoso que está por encima de toda la raza humana. En realidad, esto último es la clave del Superman moderno, lo que ha hecho que el personaje haya sobrevivido y que en la época actual siga estando en el candelero. Humanizar a los seres superpoderosos es lo que se lleva.

 

Las películas

Para inaugurar este apartado hemos de retroceder hasta los films Superman (1948) y Atom-man vs Superman (1950). Aunque también podríamos considerar estas cintas de Republic films como series, sus proyecciones originalmente se realizaban en salas de cine durante pases matinales, del mismo modo que numerosos cortos animados. Además, fue la primera aparición de Superman en la gran pantalla. A fin de cuentas, Superman aparece acreditado como tal y no como el actor que lo encarnó, Kirk Alyn.

 

 

La primera Superman es una divertida y delirante cinta cuya premisa pone al primitivo Hombre de Acero en una lucha sin cuartel contra la malvada Lady Araña (nada que ver con la villana homónima de Superlópez, ojo). En esta cinta ya se hace menciones a Metropolis y a personajes como Lois Lane.

 

En 1950 llegaría Atom-Man Vs. Superman, protagonizada de nuevo por Kirk Alyn, esta vez acreditado. En esta ocasión, el malo sería Lex Luthor, quien se habría creado el alias de Atom-Man para luchar contra su enemigo y desacreditarlo. Además, por primera vez se introduce el concepto de la kryptonita sintética, que posteriormente se recuperará para Superman III. También se presenta El Vacío de la Muerte, precursor de la Zona Fantasma, una suerte de abismo cósmico reservado a servir de prisión para los peores elementos de la mitología supermaniana.

 

La tercera cinta, Superman y los hombres topo (1951), sí que es la primera película como tal de Superman. Protagonizada por George Reeves, fue estrenada en cine, pero paradójicamente acabó sirviendo de prueba para una serie televisiva, en la que posteriormente se integró como un doble capítulo. Su trama pone a Clark y a Lois, su eterno interés romántico, en medio de un enfrentamiento entre mineros y una extrañas criaturas subterráneas que buscan vengarse de unos agravios cometidos contra ellas. Esencialmente pulp, esta película no tiene ningún interés más que documental a pesar de que su éxito sirvió para lanzar la serie televisiva, la cual fue un fenómeno cultural hasta su cancelación en 1958. Después de ella, no hubo más intentos de traer a Superman hasta que llegó, en 1978, la película que marcaría una nueva era...

 

 

¡Dentro música de John Williams, damas y caballeros! Tras más de 30 treinta años sin volver a ver a Superman por los cines, Richard Donner, en calidad de director, revivió al Hombre de Acero para la gran pantalla. ¡Y de qué forma! No se limitó a rodar una única película, sino a filmar, siguiendo las instrucciones de Warner, dos entregas simultáneas.

 

Sí, habéis leído bien, Warner quería hacer no una peli de Superman, sino dos desde un principio. Y eso hizo mismo Donner; o casi, como veremos más adelante. Esto supuso una gran superproducción, no solo en cuanto a medios, sino en cuanto a elenco de actores: Marlon Brando encarnó de forma breve pero inolvidable a Jor-El, el padre biológico de Superman; Gene Hackman a Lex Luthor; Glenn Ford a Jonathan Kent...

 

Esta producción tardó casi 5 años en llevarse a cabo y en un principio sonaron los nombres de Spielberg y Coppola para directores. Pero tras un infierno de plantones, intentos de cameo de personajes populares de la época (como Kojak) y demás suertes de anécdotas, Donner se hizo con el proyecto en un buen momento de su carrera. No en vano, acababa de rodar La Profecía. ¿Y qué decir del protagonista? Todos tenemos asumido que Christopher Reeve es Superman. Pero, ¿sabíais que Donner no lo quería, pues decía que era demasiado estirado y delgado? De hecho, por delante de él sonaron nombres como los de Clint Eastwood, Dustin Hoffman y, atención, Mohamed Alí o Arnold Schwarzzengger. Incluso se tanteó a David Prowse (el actor que encarnó a Darth Vader), quien también fue excluido por su origen británico.

 

 

Aunque Superman I fue un éxito, Richard Donner fue sacado de la producción de Superman II por desavenencias con los productores. Esta película llevaba rodada en 1978 un 75 %. El resto de la cinta fue entregada a Richard Lester, quien a su vez tuvo que lidiar con los recortes de escenas impuestos desde producción así como con la negativa de ciertos actores como Gene Hackman a realizar nuevas escenas que completase la cinta según la concebía el nuevo director. Esto hizo que, si bien en 1980 saliera una versión final con Lester acreditado como director, años después circulara otra Superman II, conocida Richard Donner´s Cut (el montaje de Richard Donner), en la que se respeta la esencia de la primera película, tan contraria al tono pseudo cómico que Lester impone en su versión. Ah, una última cosa. ¿Os acordáis de Kirk Alym, el primer Superman? Pues tanto él, como su compañera Noel Neill (la primera Lois) aparecieron en estas películas haciendo de los padres de la nueva Lois.

 

Hay quien dice que los 80 fueron un grave error de la humanidad. Otros que Superman IV no existió, que eso es mentira. En ambos casos casos nos gustaría dar la razón, aunque fuera un poco. Principalmente, porque con los ochenta llegaron dos películas bastante 'duras' de ver basadas en el Hombre de Acero. La primera es Superman III (1983), dirigida de nuevo por Richard Lester. En ésta volvemos a verlo frivolizar con las aventuras del héroe, decidiendo obviar los cómics y apostar por un tono cotidiano y cómico más propio de la teleserie de los 50. Lo lamentable es que este horror se pergeñó por mandato de Warner, que rechazó un guión que involucraba a Brainiac, uno de los villanos más correosos de Superman, y a Supergirl, y apostó por el espectáculo que suponía meter al entonces popular cómico Richard Pryor, el cual servía de alivio cómico en el papel de genio informático formado en curso del INEM... Casi nada. Pero si esto os parece poco, todavía quedaba Superman IV: En busca de la paz (1987), la gota que colmó el vaso.

 

Tras la lluvia de malas críticas de la tercera peli, los productores decidieron que había llegado el momento de abandonar Superman, y por eso mismo vendieron los derechos a precio de risa a una productora más pequeña llamada Cannon Films. Ésta intentó sacar una cuarta entrega, pero la cosa no parecía ir a ningún lado: carecían de director, Christopher Reeve se hacía de rogar y el presupuesto era cuanto menos limitado. Pero al final la cinta logró hacerse. ¿Cuál creéis que fue el resultado? Lex Luthor (una vez más interpretado por el genial Gene Hackman) crea un clon radiactivo de Superman para destruirlo.

 

 

Debido al bodrio que supuso, la idea de una quinta película quedó en el aire, aunque nunca llegó a materializarse. En ella se habría tocado una temática basada en la muerte y resurrección de Superman, que aunque no se hizo sí sirvió como sustrato de lo que acabaría siendo el cómic de La Muerte de Superman.

 

Durante los 3 lustros siguientes, mientras Batman se hacía con los cines, Superman fue olvidado, o casi. Lo cierto es que hubo al menos 3 intentos de retomar la historia, aunque ya sin el icónico Christopher Reeve. La primera surgió hacia 1993, con un guión inspirado en La Muerte de Superman. Esta historia, titulada Superman Reborn era una pesadilla psicodélica que incluía temas como Superman renaciendo de Lois o un Doomsday con sangre de kryptonita, por citar alguna de las aberraciones de esta cinta, supuestamente destinada al público familiar al estilo de Batman Forever.

 

Pero esto, queridos lectores, solo es la antesala de la pesadilla noventera de Superman. En 1996, un joven director llamado Kevin Smith estaba 'on fire' tras títulos como Clerks y Mallrats. Warner se acercó a Smith y le pidió que reescribiera Superman Reborn. En un principio aceptó, pero tuvo que acceder también a las exigencias de un oscuro productor llamado John Peters quien, a su vez, demandó condiciones en el nuevo guión a cada cual más delirante, siendo la más sonora la imposición de hacer luchar a Superman contra una Araña Gigante. Ésta, ya al final, se usó en Wild Wild West, que (¡sorpresa!) fue producida precisamente por Peters.

 

El proyecto siguió adelante y se entró en contacto con Tim Burton para dirigirlo y con Nicholas Cage para protagonizarlo. Pero Burton exigió trabajar con su propio equipo de guionistas, con lo que Smith quedó fuera de la producción. En ese momento, dio paso a Superman Lives, una película que se pretendía estrenar en 1998, pero que como sabéis no llegó a nacer. Problemas de producción y demoras para rodar hicieron que Burton tirara la toalla. Entrando ya en el siglo XXI hubo dos intentos más. Una cinta de Batman y Superman, que hubiera mostrado a los dos héroes en decadencia volviendo de sus respectivos retiros, y Superman: Flyby, que pretendía ser una nueva génesis para el personaje.

 

 

Pero no fue hasta 2006 cuando se estrenó la siguiente película, Superman Returns. Especialmente vapuleada por la crítica (e injustamente, en opinión del autor de este texto), Superman Returns volvía a los orígenes, al Superman de Richard Donner. Como esta película trataba de continuar la historia donde se quedó Superman IV (sí, esa que no debería existir), Warner se fijó en el guión de Bryan Singer, el cual por entonces había ganado renombre en el género de los supertipos por sus X-men. Sin embargo, llevar este proyecto a buen puerto era complicado. Con Marlon Brando muerto, el personaje de Jor-el, el padre de Superman, fue recreado digitalmente. Además, Gene Hackman estaba retirado y no sería Lex Luthor. En su lugar, se le encargó el papel a Kevin Spacey, quien ya había trabajado a las órdenes de Singer en Sospechosos habituales.

 

¿Y quién sería Superman? Tras la muerte de Christopher Reeve en 2004, era necesario encontrar un sustituto. Se eligió a Brandon Routh, que fue criticado por carecer del carisma de su antecesor. Superman Returns pretendía revivir el espíritu y la seriedad de lo que debía de ser una película del Hombre de Acero, pero llegaba 30 años tarde. Lo que podría haber sido una gran película en los años 70 u 80, en el siglo XXI no era más que un film lento y falto de ritmo. Siendo justos, no fue precisamente un fracaso de taquilla, pues llegó a recaudar 400 millones de dólares e incluso se llegó a hablar de una secuela, la cual no llegó a realizarse. Principalmente porque, a pesar del éxito, no se cumplieron las expectativas de Warner, la cual esperaba que esta cinta fuera un taquillazo al estilo de Batman Begins, recaudando al menos 100 millones mas. Y tras el anuncio de la cancelación de la secuela, Superman volvió a caer en el olvido, aunque no por mucho tiempo.

 

La nueva película, El Hombre de Acero, llegará este verano, como parte del proyecto de Warner de crear su propio Universo DC en el cine, lo que sería un reflejo del trabajo de Disney llevando a la gran pantalla los cómics Marvel. Este macroproyecto, estará dirigido por Zack Snyder (Watchmen) y en producción tiene al señor Christopher Nolan, el artífice de la resurrección de Batman.

 

 

Para hablar de su pre-producción, debemos retroceder a 2010, durante los primeros contactos para El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace. En ella, los directivos de Warner coquetearon con Christopher Nolan para que se encargara de una versión 'realista' de Superman. Él aceptó, pero únicamente en calidad de productor. El rol de director sonaría para numerosos cineastas de prestigio: Guillermo del Toro, Robert Zemeckis, incluso Ben Affleck. Warner quería hacer finalmente una Superman no solo respetable, sino taquillera. El elegido fue Zack Snyder, que ya había adaptado previamente dos cómics: Watchmen y 300. El cásting empezó en 2010 y seleccionó a Henry Cavill como Superman, Amy Adams como Lois Lane, Russel Crowe como Jor-el, Kevin Costner y Diane Lane como Jonathan y Martha Kent, y a Michael Shannon como el malvado General Zod.

 

Hasta aquí podemos contaros. Esperamos poderos decir que gracias a esta cinta Superman volverá a alcanzar los cielos, convirtiéndose una vez más no solo en el más grande de los superhéroes del cómic, sino también del cine.

 


Los videojuegos

La trayectoria de Superman en los videojuegos ha resultado accidentada. No ha sido el superhéroe más prolífico (Spider-man y Batman parecen ser más del gusto de los jugones) y, además, muchos de sus títulos han sido discretitos.

 

En 1978, la modesta Atari 2600 acogió el primer título, llamado simplemente Superman. En él, debíamos volar por Metropolis mientras buscábamos a los criminales de la banda de Luthor. Los cogíamos, los llevábamos a una celda.... Y poco más. El juego se podía superar en cinco minutejos.

 

 

El siguiente título llegó a Commodore 64 en 1985. Era un "juego de laberintos" en el que debíamos llevar a los ciudadanos hasta un punto seguro mientras esquivábamos a Darkseid. Entre un nivel y otro había una prueba especial en la que veíamos a Superman desde otro ángulo y cumplíamos tareas como lanzar objetos, impedir que unas bolas cayeran a la ciudad... El control era farragoso, aunque los gráficos daban el pego.

 

Saltamos a 1988, un año en el que se lanzaron tres juegos del kryptoniano. El de recreativa corrió por cuenta de Taito. Cada misión se dividía en 3 tramos. El primero era propio de un beat ´em up: podíamos dar patadas, puñetazos o "super golpes cargados" a los enemigos. El segundo seguía esa mecánica, pero en pleno vuelo hacia arriba. El tercero era un "shoot ´em up horizontal", en el que tirábamos de rayos para acabar con los obstáculos. Salvo por el protagonista, el juego no destacaba por nada, en un entorno saturado de recreativas de este tipo. Bueno, tenía la música de la película, aunque se repetía hasta la extenuación...

 

El juego NES resulta particularmente extraño. Controlamos a un Superman "chibi" que ha de avanzar lateralmente por toda la ciudad, mientras elimina a los malosos. Bueno, los elimina o se los salta, porque el héroe pega unos brincos que casi abarcan toda la pantalla. Esta aventura incluía NPCs con frases tan útiles como "I know nothing at all". ¡Venga, gracias!

 

El tercer juego fue, de nuevo, para Commodore 64. Era un "shooter", que jugábamos desde perspectivas vertical, lateral y tipo Space Harrier. Este título, que también recuperaba la música de John Williams, llegó un año más tarde a Amiga y a Atari ST.

 

 

Superman: the Man of Steel aterrizó en Mega Drive, Master System y Game Gear a partir de 1992. Al estilo de los Shinobi, se nos proponía avanzar lateralmente mientras pásabamos de una cornisa a otra y dábamos puñetes a los sicarios de turno. Aunque molaba la pose chulesca de Kal-El al andar, resultaba ridículo que nos quedáramos atascados en ciertos puntos porque el héroe no saltara lo suficiente... También incluía algunas secuencias de vuelo, como parecía ser rigor en la franquicia.

 

En 1995, tras la publicación del famoso cómic de La muerte de Superman, Blizzard (sí, la de World of Warcraft) lanzó en Super Nintendo y Mega Drive el beat ´em up The Death and Return of Superman, un título en el que debíamos controlar a los candidatos a sustituir al héroe: Cyborg, el Erradicador, Superboy y Steel. Además de relevante argumentalmente, era un juego de peleas bastante majo.

 

A finales de los 90, Titus se hizo con la licencia del personaje, lo cual resultó ser fatal. Su primer juego fue una mezcla de beat ´em up y shooter para Game Boy que hacía gala de un control desastroso. Pero peor fue el caso de ese infame título para Nintendo 64, lanzado para horror del personal en 1999.

 

 

Poco os podemos contar que no sepáis: una densa niebla a dos palmos de nuestra cara, jugabilidad caprichosa e incómoda, objetivos ridículos basados en pasar por anillos flotantes (Super Mario 64 y Pilotwings lo habían puesto de moda) y, en resumen, una de las experiencias más cutronas que puede ofrecer un videojuego. Terrible.

 

Ya en 2002, la por aquel entonces nueva Xbox tuvo la exclusiva de otro Superman the Man of Steel. El sistema de manejo y la mecánica de las misiones son parecidos al del juego de Titus, aunque resultaba algo más ameno. Tampoco era muy difícil... Ahora bien, el control seguía siendo una asignatura pendiente, con un Superman que parecía volar en ángulos rectos.

 

Un año después, Apokolips, el planeta de Darkseid, se convertía en el protagonista de dos juegos de la desaparecida Infogrames, que tenían en común la estética de la serie de animación. Countdown to Apokolips era una precuela para Game Boy Advance y nos proponía una aventura de acción en perspectiva isométrica, con un control y una detección de colisiones realmente desafortunados. Por su parte, Shadow of Apokolips se publicó en PS2 y GameCube y ofreceía un desarrollo abierto, en el que por fin podíamos disfrutar de una sensación de vuelo convincente. Los gráficos en cel-shading venían al pelo, pero la ciudad estaba tan vacía y las misiones resultaban tan confusas que la diversión se evaporaba pronto.

 

 

Con el estreno de Superman Returns en 2006, llegron varios juegos oficiales. El de DS nos proponía superar circuitos a toda pastilla mientras esquivábamos carteles en pleno vuelo o usábamos nuestro superaliento para evitar que algunos edificios se derrumbaran. Ya sabéis, uno de esos títulos que son todo licencia y nada diversión. Pero también hubo uno para PS2, Xbox y la novedosa 360. Parecía interesante, pues nos permitía volar con libertad, pero en cuanto posábamos las manos sobre el mando, la decepción no tardaba en aparecer: movimientos de cámara forzadísimos, combates basados en los puñetazos más barriobajeros y una Metropolis más vacía que la biblioteca de la casa de Gran Hermano conformaban una experiencia frustrante.

 

Nos dejamos una rareza para el final: Superman Returns, Fortess of Solitude... ¡Un juego de puzles! Así es, al más puro estilo Brain Training, hemos de resolver una suerte de sudokus con el añadido de que podemos usar los poderes de Superman para hacer algo de trampa...

 

Pero también ha habido títulos en los que el Hombre de Acero compartía protagonismo con otros superhéroes, desde varios Justice League para casi cualquier plataforma, pasando por ese solventillo DC Universe Online hasta los dos recientes juegos de lucha Mortal Kombat vs DC Universe e Injustice: Gods Among Us.

 

 

Dicen las lenguas viperinas que el mejor juego de Superman ha sido, irónicamente, Lego Batman 2, en el que podemos hacerle volar por Gotham. Hombre, el control no era nada del otro jueves, pero es cierto que al menos resultaba divertido. En conclusión, su juego definitivo está aún por llegar. Mientras lo hace, no dejéis de mirar al cielo...

 

 

¡Ah! Queremos haceros una recomendación literaria a modo de guinda. Si queréis saber más sobre Superman, os recomendamos el libro Superman: La creación de un superhéroe, de David Hernando (autor de Batman: El resto es silencio), cuya publicación está prevista para este próximo mes de junio.

 

Este libro ahondará en las raíces del superhéroe, explicando su desarrollo y posterior evolución hasta nuestros días y haciendo hincapié en su influencia cultural. Timun Mas será la editorial, por si estáis interesados en haceros con un ejemplar.

Lecturas recomendadas