Loki de Esad Ribic
Reportaje

Loki – Review de la novela gráfica del dios de las mentiras

Por Jesús Delgado
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Loki se reinventó en 2004 con su novela gráfica, en la cual revisaba su pasado, presente y futuro. ¿Era acaso el dios de las mentiras un villano, o tan solo el destino le había obligado a serlo?


Loki es a día de hoy uno de los personajes más carismáticos de Marvel. El Universo Cinematográfico de Marvel , en las películas de Thor y los Vengadores, han tenido bastante que ver con eso. De hecho, la reinterpretación del villano, de manos de Tom Hiddleston, ha permitido que el villano contara con su serie propia como agente de Asgard y también que protagonice una sátira de las elecciones presidenciales de EEUU, imponiéndose a Hillary Clinton y a Donald Trump.

Loki - Novela Gráfica de Robert rodi y Esad Ribic

 

Pero mucho antes del carismático y hermoso rostro del Loki actual, hubo otro retorcido y reforme, mucho más ajustado al papel y a la estética de villano. Nos referimos, claro, al Loki clásico.

Este Loki era un tipo enjuto y flacucho, chupado de cara, de mirada torva y bastante mezquino. Además era más bien feote y siempre parecía el típico villano de opereta, empeñado en derrotar y/o humillar a Thor, sin importarle las consecuencias ni a quién se llevara por delante. Este Loki, responsable de la creación de Los Vengadores, fue durante mucho tiempo un prototípico villano sin un solo ápice de bondad, y muy maltratado por la continuidad de Marvel, relegándole siempre al papel de antagonista miserable y ruin. Pero, ¿Loki es realmente malo hasta médula o solo querían que le viéramos así?

Loki and the Locker

La verdad es que estamos ante una obra no poco interesante, precisamente por la idea sobre la que se construye. En 2004, unos años antes antes del estreno de Thor y de la llegada del “moderno Loki”, Robert Rodi (Identity Disc) nos hizo una incómoda pregunta con una novela gráfica llamada Loki, que ilustró Esad Ribic (Secret Wars 2015). ¿Qué pasaría si Loki no fuera lo que pensamos, sino una víctima de la sociedad en la que se crió, una familia que no paró de ningunearle y de los propios hados que conjuraron para que jugase un papel inamovible en el destino de Thor?

Loki - Novela gráfica - Loki Triunfante

 

Como os decía, la novedad del texto fue en su momento precisamente la de jugar con la premisa de que Thor no es ese tío tan majo y grandullón que todos pensamos, ni Odín tan sabio como a él le gustaría. Nada más arrancar, la novela nos presenta a Loki vencedor y conquistador de Asgard, habiendo derrotado a su hermanastro y puesto entre rejas a su padre adoptivo. Finalmente tiene lo que siempre ha querido, ¿pero por qué no es feliz?

A través de diversas escenas retrospectivas y flashbacks, vemos como Loki recuerda su juventud y sus enfrentamientos con Thor y presenciamos, a través de sus ojos, cómo su condición de hijo adoptivo, de gigante de hielo en lugar de asgardiano, le valió el desprecio de todos a su alrededor. Incluso Thor, el único en mostrarle afecto, se une a las burlas y ninguneos que sufre su medio hermano. Mediante estos recuerdos, Loki comienza a comprender la situación: él ha sido un peón siempre. Odín le llevó a a Asgard para que Thor tuviera un enemigo con quien medirse, y el destino, a su vez, ha conjurado para que Loki esté abocado a ser el villano derrotado y encadenado por sus fechorías hasta el Ragnarok.

Dicho de otra manera, el relato pone en duda el maniqueísmo del discurso tradicional de los cómics, defendiendo y explicando el punto de vista del villano, al que no nunca se le ha permitido defenderse ni explicarse. Y aunque sus propias acciones le condenan, a uno se le queda algo amargo en la boca al preguntándose si las cosas podrían haber sido diferentes para Loki de haber mediado otras circunstancias.

Las flaquezas de los hados

Ahora bien, aunque esta premisa es fresca y novedosa, Rodi comete algunos fallos de manual. El primero de ellos es la liviandad de los diálogos. Una de las cosas más importantes de Loki es la potencia de su premisa: El punto de vista del villano. Falta dramatismo en los intercambios entre personajes, la pasión y la fuerza se diluyen, perdiendo oportunidades muy buenas para explotar el potencial dramático de los personajes. Incluso su desenlace cojea un poco al parecer que intenta cerrar una situación aparentemente insalvable, recurriendo al tropo de la inexorabilidad.  Una solución bastante vaga, por cierto.

Loki Novela Gráfica

 

Por otro lado, otro de los problemas de la historia son sus cabos sueltos. A lo largo de este drama, Rodi se recrea en un par de subtramas que prometen mucho. Sin embargo, al llegar al momento culmen de estas, no acaba de concretar qué pasa con ellas. Este vacío argumental en lo que se plantea como una tragedia shakespereana, incluso antes de que  Kenneth Branagh hiciera su película, exige estos retoques finales que no llegan a producirse, dejando la narración coja.

Afortunadamente, el día lo salva Esad Ribic. Sus cuadros, tintas y colores componen una serie de cuadros sencillamente magistrales. Con una gran riqueza de planos y un dominio de la anatomía y de las expresiones faciales, Ribic realiza un retrato de cómo sería el Marvel de Asgard de manera realista. Sus diseños, además, aunque fiel a los clásicos, propone la evolución  y la madurez de los personajes con un Loki anciano y destentado, un Thor más curtido y un Odín cada vez más desahuciado. Como detalle, ha de decirse que el resultado del cómic recuerda bastante a un matrimonio entre los presupuesto del cómic anglosajón y yankee y los del cómic europeo.

Loki es por tanto una novela gráfica bastante seria a tener en cuenta. Tiene fallitos, como los señalados, pero en su momento supuso un cambio bastante interesante en la percepción del villano frente a los presupuestos clásicos. De hecho, aunque no nos consta, algo de sus ideas nos parecen vertidas en la primera película de Thor. 

Por cierto, ojito a esta última reedición de Panini. Su precio de 13 euros es una bicoca. Sobre todo, atendiendo al excelente trabajo de realización de Estudio Fénix en esta nueva edición en castellano. 

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