Reportaje

Mass Effect 3, listo para un avance

Por Óscar Díaz
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Deeka Macdonald de Bioware nos ha presentado una versión de Mass Effect 3 con fecha del 3 de octubre. Es decir, que hemos podido probar el juego casi en el mismo estado con que los desarrolladores trabajan actualmente. Aquí os contamos lo que hemos visto, que no tiene desperdicio, aunque aún quede tiempo hasta el 9 de marzo en que está previsto que llegue a Xbox 360, PS3 y PC.

Para hacer justicia a una saga que ha pasado del 91% en las críticas a nivel mundial, en Bioware se han tomado las cosas con calma para preparar la tercera parte de Mass Effect. Un juego en el que se mantendrán las principales características de la serie y se potenciarán, como los efectos de las acciones que realicemos, un universo realmente grande y una historia que ha crecido hasta niveles épicos.

Ante nuestros ojos han pasado amigos y aliados que se sacrificaron en la primera parte, tripulaciones completas y, ahora en Mass Effect 3, será una civilización entera la que esté en peligro de extinción. Así de grande es la misión de nuestro protagonista, que como en títulos anteriores tendrá muchas posibilidades de personalización. Digamos que todo ha crecido desde el primer juego, de forma exponencial.

Los 'reapers' (segadores), que se intuían en el primer Mass Effect, se dejaron ver en la segunda parte y ahora, en la tercera, son una realidad que amenaza la vida. Esa historia del primer juego, en la que cada cierto periodo de tiempo desaparecía la vida en la galaxia, parece hacerse realidad.

Por otro lado, tenemos varias facciones con las que ya hemos sido aliados o que creíamos enemigos y han dejado de serlo. Tropas de asalto, centuriones, guardianes, atlas... el número de unidades de Cerberus ha crecido de forma acorde con la amenaza, pero los segadores son máquinas vivientes que están preparadas para el combate, con lo que quizá no sea suficiente para enfrentarse a ellos.

Así se las gastan todos en la galaxia

Igual que los segadores, todas las especies han evolucionado desde Mass Effect. Eso sí, Shepard es más ágil que nunca, con mejoras al rodar por el suelo, esquivar, buscar coberturas o los ataques cuerpo a cuerpo. Unas veces gracias a la animación más detallada y detección de colisión más precisa, otras por cómo mejoremos al personaje, veremos que todo es más controlable y predecible a la hora de movernos.

Los enemigos tienen puntos vulnerables con resultados espectaculares. En este sentido, las nuevas armas como la omniblade (omniespada) permiten combatir enemigos bien protegidos, con una hoja que derrite cualquier superficie. También hay omniherramientas electrificadas y el empujón de energía que ya conocemos. Pero algo en lo que se ha trabajado mucho es en el desarrollo de las armas, que podemos inventar en el banco de trabajo y combinar para hacerlas más efectivas contra cada tipo de amenaza. Además, no es necesario volver a la base para aplicar las mejoras, porque encontraremos zonas apropiadas en medio de los niveles, generalmente antes de algún momento 'especial'.

Alienígenas, humanos... todas las civilizaciones están en peligro, con lo que tendremos aliados de lo más variados y nos acompañarán, independientemente del lado que elijamos para salvar la galaxia. Esta es otra de las notas que van a caracterizar a Mass Effect 3, un elemento de colaboración y más variedad en cuanto a personajes que estarán a nuestro lado.

En cuanto a la interfaz, apenas ha cambiado y sus opciones incluyen la posibilidad de guardar en cualquier momento, acceder al diario, establecer las características del escuadrón o acceder a un manual del juego que estará en formato electrónico.

En la demostración que hemos tenido la oportunidad de ver, la tierra ofrece un aspecto pacífico en el menú principal, rodeada de estaciones orbitales y satélites artificiales. En otro lugar, alejado del planeta natal de la humanidad, un Shepard clásico nos enseña cómo ha evolucionado el juego, una vez más. Las animaciones son más realistas, los cambios entre planos y el combate son suaves y el motor gráfico es aún más sólido que nunca.

Las coberturas vuelven a ser importantes, aunque se potencia el ataque cuerpo a cuerpo y los golpes finales. Eso sí, siendo de Bioware, no debe extrañarnos cierto  aire a combates por turnos, con enemigos que no ofrecen una inteligencia artificial demasiado creíble y tienden a esperar nuestras órdenes en los momentos de calma. Eso sí, son lo suficientemente listos para usar coberturas y dosificar sus recursos, sobre todo cuando atacan en grupo.

El menú circular sigue siendo la forma de acceder a nuestro inventario de forma rápida. Armas, habilidades y demás opciones están a golpe de un botón y al acceder a ellas el juego se pone en pausa. Un método al que nos hemos acostumbrado ya y que es una reminiscencia de aquellas primeras demostraciones de Mass Effect, allá por 2006, en las que podíamos establecer tácticas bastante complejas desde ese menú de pausa. Al menos, ahora podemos encadenar órdenes y, al tener enemigos con puntos débiles bien marcados, a menos que juguemos en los modos más difíciles, tendremos una visión clara sobre cómo acabar con cada uno.

Hecho para los fans y para enganchar a los nuevos

Nuestros aliados también ofrecen un comportamiento continuista. Es decir, siguen la línea de Mass Effect 2 y san las armas o habilidades que les asignemos. Eso sí, parece que no habrá limitaciones a la hora de compartir tecnologías entre la tripulación y, conforme accedamos a nuevos inventos, estarán disponibles para todos.

Del argumento, conviene que sepamos lo mínimo, pero no faltan sorpresas para quien haya seguido la historia de Mass Effect. Baste decir que razas condenadas tendrán su oportunidad y que no faltarán momentos en que una decisión se convierta en todo un dilema. Una garantía más para que volvamos a jugar el modo historia varias veces.

Finalizada la demostración, David Silverman, como director de marketing, y Casey Hudson, productor ejecutivo, nos dieron una charla bastante amena sobre algunos de los aspectos más destacados de Mass Effect 3. Desde un sistema que puede convertirse en un nuevo vehículo de información, Bioware TV y Bioware Pulse.

Un final colosal para una historia desmesurada

El juego intenta ser aún más grande que los anteriores, en cuanto a extensión y opciones. Por ejemplo, hicieron hincapié en las posibilidades de Kinect, que debuta en la serie. Desde la desarrolladora quieren disipar cualquier temor al uso del dispositivo de control y comunicaciones para Xbox 360. La interfaz, manejada por la voz, será accesible en todo momento y las órdenes que demos a nuestro equipo se ejecutarán sin tener que acceder a menús que paren la acción, por ejemplo.

Otra demostración, esta vez sin el combate como protagonista, nos ha dejado ver cómo están de presentes los elementos de rol en el ADN de Bioware y en Mass Effect 3. Ciudades enormes, atacadas por los segadores, nos dejan ver lo grandioso que intentará ser este final para la trilogía. Exteriores e interiores nos recuerdan a títulos importantes del género y guiños a películas como Aliens el Regreso harán las delicias de muchos. ¿Qué tal un conducto de ventilación con un niño asustado al que salvar? ¿Y la decisión a la hora de ayudarle o dejar que siga su vida, acostumbrado a una amenaza que parece haber superado a todos los habitantes de la Tierra?

El sonido y escenas que parecen sacadas de una película de Roland Emmerich no parecen faltar. Pero lo que realmente sorprende del juego es la facilidad con que su motor cambia de lo íntimo de un pasillo a los exteriores donde se libran batallas entre naves colosales. Pocas veces hemos visto algo a esta escala, aunque salvo la iluminación y la utilización de sombras, partículas y transparencias, poco parece haber evolucionado todo desde Mass Effect 2. Eso sí, tampoco vamos a quejarnos mucho en este sentido, ya que se han multiplicado el número de personajes en pantalla y no hay que menospreciar lo que consiguió el segundo juego de la saga.

La Normandy tampoco faltará a la cita, con el comandante Shepard al mando y viejos conocidos, con los que vivir una carrera desenfrenada contra un enemigo que se antoja imposible de vencer. Incluso con la ayuda de todas las civilizaciones a las que nuestro protagonista debe convencer para que se unan a la causa. A grandes rasgos, es una historia de contrastes. Mass Effect 3 parece querer ser lo que no consiguió su antecesor, un episodio a la altura de las expectativas que creó el primero de la serie. Una colección de sensaciones que nos van a dar que pensar y no dejarán a nadie impasible. De verdad que, esta vez, vamos a sentir mucho ciertas decisiones, tanto si intentamos ir de buenos como si nos convertimos en el peor bicho de la galaxia.

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