Reportaje

Pokémon Rojo y Azul: Así llegaron a España

Por José Luis Sanz
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Hoy sale a la venta en España Pokémon X y Pokémon Y para 3DS, justo 14 años después de salir por primera vez para la mítica Game Boy, aquella maquinita (como decían vuestros padres) con la que seguro que muchos de vosotros se iniciaron en el noble deporte de cazar, cuidar y evolucionar criaturitas que dios sabe de dónde habían  salido.

El caso es que aprovechando ese lanzamiento del nuevo Pokémon X y Pokémon Y en 3D (2D si os compráis la 2DS) vamos a hacer un breve repaso a la historia que protagonizaron aquellos dos primeros juegos que asomaron la patita por las tiendas españolas cuando en Japón ya llevaban sus buenos tres añitos, desde 1996, triunfando.

¡Ah! que no he dicho qué juegos son. Pues nada, nos estamos refiriendo a Pokémon Edición Roja y Pokémon Edición Azul. ¿Que por qué repito una y otra vez los nombres completos? Pues porque Nintendo así lo pide. Y uno que es nintendero y obediente, ¿por qué no lo iba a hacer? Total aquí la tinta apenas cuesta unos poquitos bytes más...

De casta le viene al Pokémon

No penséis que los juegos antes salían así al mismo tiempo que ahora. No. Como sabéis, Japón es una isla y muchas veces parece que no hay barcos para sacar de allí los fenómenos que andan triunfando a lo bestia. Y con Pokémon pasó algo parecido.

En 1996 salieron dos juegos, Pokémon Edición Verde y Pokémon Edición Roja que son los primeros de la serie en toda la historia y por los años en los que se desarrolló, se realizó para la Game Boy original, la de la pantalla verde y negra que tantos buenos ratos nos ha hecho pasar. Estos dos cartuchos fueron un éxito instantáneo y rápidamente se empezó a pensar en cómo explotar la nueva ‘gallina de los huevos de oro’.

               

          

El primer plan, al margen de todo el merchandising y productos derivados que luego después nos invadieron, fue pensar cómo llegarían esos juegos a occidente, a Europa y, por tanto, a España. Así que decidieron una cosa: coger esos ‘viejos’ juegos de 1996, combinarlos y actualizarlos un pelín añadiendo mejoras gráficas para crear la versión Azul que llegaría en octubre de 1999 a nuestras tiendas. La Roja, aprovechando el trabajo realizado en la Azul, se actualizaría también y acompañaría a la otra en un ‘pack’ de dos juegos que, desde ese mismo momento, ha sido una de las señas de identidad de la saga.

Tened en cuenta que en 1999, cuando salen estos Pokémon en España, ya hay una versión mejorada de la ‘anticuada’ Game Boy desde un año antes, que es la Game Boy Color, que permite meterle colores a los gráficos. Es por eso que Nintendo creyó oportuno que los Pokémon llegaran con mejor pinta y no sólo con la fama que traían de Japón.

Los Pokémon son un éxito, ¿y en España?

En Nintendo España estaban, como es lógico, al cabo del éxito de los Pokémon en Japón y de que eran un auténtico fenómeno, por lo que se comían las uñas esperando la llamada desde su matriz que les dijera que ‘tal día y a tal hora’ saldrían los cartuchos en España.

Pero no por muy esperada la noticia dejó de tener su trampa y es de imaginar que, como en el chiste, el encargado de darle la buena nueva a los chicos de Nintendo España debió comentarles algo parecido a esto: “¿qué quieres que te diga primero, la buena o la mala noticia? ¿La buena?, pues que en octubre de este año (1999) saldrá Pokémon Edición Roja y Pokémon Edición Azul en España. ¿La mala?, que tenéis el encargo de vender tres veces más de lo que dicen vuestras predicciones más optimistas”. ¡Glub! ¡Pokémon trágame!

Y es que en Nintendo España, a pesar de que sus expectativas eran muy altas, al final no podían obviar que era un juego ‘muy japonés’, un RPG en toda regla para niños donde había que leer unas parrafadas enormes y, encima, los pobres tenían que aprenderse de memoria los 151 Pokémon que venían en cada cartucho. Como os podéis imaginar, fueron momentos duros porque la incertidumbre de saber si alcanzarían lo exigido por Japón atenazó a toda la oficina durante algunas semanas. Pero sin duda, había otra cosa peor que estaba por llegar.

Pero el juego no viene solo

Hoy, hablar de Pokémon es tan común como nombrar al mismísimo ‘Chiquito de la Calzada’: todo el mundo sabe de lo que estás hablando. Pero en 1999 no. Nadie sabía lo que era un Pikachu y mucho menos la madre que lo evolucionó. Así que al susto de tener que triplicar la mejor de las previsiones de ventas de ambos juegos se sumó la intención de la matriz de Nintendo España de lanzar a la vez todos los productos derivados del éxito de los juegos en Japón.

Y eso quería decir que no sólo llegaban los juegos, sino la serie de TV, los juguetes, las ‘trading cards’, las pokéballs, los peluches, la ropa, las sábanas para la cama del niño, los cuadernos, las carteras para el cole... ¡¡todo!! La sensación que debieron tener en Nintendo España debió ser la misma que cuando alguien intenta meterse en la boca un bocadillo entero y ves que no cabe, que estás haciendo el burro y que te vas a atragantar.

El trabajo que tenían por delante era hercúleo (que diría el cursi), sobre todo guiando a los otros licenciatarios de cada producto oficial, y fue muy diferente del llevado a cabo, por ejemplo, por Nintendo Japón, que lo tuvo más fácil ya que para ellos el proceso fue distinto: primero llegaron los juegos, luego el éxito y ya detrás el ‘merchandising’ o la serie de TV.

Pero era lo que había: Pokémon debía desembarcar en España a lo grande y, como seguro que muchos recordáis, lo hizo pero... ¿acertó Japón exigiendo un número tan elevado de copias vendidas?

Los medios irrumpen antes del lanzamiento

Ni qué decir tiene que las revistas especializadas venían hablando del fenómeno Pokémon antes del lanzamiento, haciéndose eco de su enorme éxito en Japón. Pero hubo una noticia que causó estragos y llevo la preocupación a las oficinas de Nintendo España que estaban preparando el lanzamiento de los Pokémon Edición Roja y Pokémon Edición Azul.

Se trataba de un capítulo de anime emitido en Japón que, por un cambio de colores de rojo a azul muy rápido e intenso, mandó al hospital a más de 600 niños por ataques epilépticos. Esto fue cierto, pero la causa no estaba en que fuera un Pokémon el responsable, sino en el efecto especial utilizado para dar a entender que se estaba produciendo un ataque eléctrico de Pikachu.

Justo a continuación os lo dejo por si queréis saber de lo que estamos hablando, pero CUIDADO. Realmente el cambio de colores es muy, muy molesto. Vedlo bajo vuestra responsabilidad.


Como podéis imaginar, la noticia corrió como la pólvora y cuando se enteraron de que esos juegos iban a salir en España, rápidamente se montó la marimorena típica de quién no diferencia entre un Raichu y una merluza congelada. “Pokémon causa epilepsia en los niños”, “son juegos violentos”... blablabla. Ya os podéis imaginar.

El famoso capítulo de la ráfaga de colores no llegó a emitirse nunca en España ni en ningún otro sitio y la serie pasó por momentos duros en Japón, donde tuvo un parón de tres meses hasta que volvió a antena. Pero no afectó al éxito de la franquicia que año a año se hizo más fuerte y querida por los usuarios.

Llega el lanzamiento en España

Nintendo España, con la espada de Damocles de vender lo que no estaba escrito y la prensa (la generalista, no la especializada) de uñas esperando a ver si esos Pokémon Edición Roja y Pokémon Edición Azul eran tan malignos como decían, cruzó los dedos a la espera de que la campaña que periódicos, radios y, sobre todo, televisiones le habían regalado no tuviera un efecto muy negativo en las ventas. Al fin y al cabo, esperaban poder vender 100.000 unidades, por lo menos.

 

Pues bien, ¿sabéis cuál fue el resultado? Que los dos cartuchos resultaron ser un auténtico éxito desde el principio, vendieron incluso más de lo exigido por Nintendo Japón y consiguió en su lanzamiento simultáneo convertirse en un fenómeno sin precedentes, acompañado por la emisión de la serie de TV y los cientos de productos licenciados que rápidamente llenaron las tiendas de juguetes y videojuegos.

Sólo Pokémon Edición Roja y Pokémon Edición Azul vendieron más de 880.000 unidades cada uno y la versión inmediatamente posterior, Pokémon Edición Amarilla (la de Pikachu) que salió a la venta en junio de 2000, 600.000. Es decir, una auténtica burrada en términos de unidades vendidas en menos de ocho meses.

El paso de las semanas, de los capítulos de TV, del éxito de los juegos y tras comprobar que el universo Pokémon era de todo menos violento (¡pero si las criaturitas no se mueren, sólo pierden energía!), los medios dieron un vuelco en su apreciación del fenómeno y llegaron a ponerlo como ejemplo de actividad que los más pequeños debían practicar porque ayudaba con sus enormes textos a leer de corrido a los que estaban aprendiendo, o a memorizar los nombres (todos bastante extraños, por cierto) de los 151 Pokémon que venían en cada cartucho.

No creo que deba decir nada más de lo que Pokémon ha supuesto desde entonces. Lo estamos viviendo todavía hoy, con los juegos, las reposiciones de la serie de TV y sus tropecientas temporadas o el merchandising que podemos encontrar hasta en los Happy Meal del McDonalds. ¿Alguien se imaginó que iba a ser así?

Pues no. Muchos no predijeron un éxito tan grande en España. Ni las revistas de la época imaginaban lo que después ha sido y como muestra de esa desconfianza general en el sector valga una anécdota que viví de primera mano y que dice mucho: hablando con un miembro del departamento de marketing de la competencia de Nintendo, SEGA, me dijo lo siguiente: “¿Pokémon? Nada, la fiebre durará cuatro o cinco años y se irá como ha venido”. Pues eso.

¿Que quién era y qué hacía este hombre en la SEGA que lanzaría en esos días la maravillosa Dreamcast? Pues eso ya es otra historia...

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