Reportaje

Samsung Galaxy Camera: fotos y juegos

Por Carlos Hergueta
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Samsung ha revolucionado el mundo de la fotografía y, de paso, el de los videojuegos, con un dispositivo que une lo mejor de una cámara con lo mejor de un 'smartphone'. Además de la experiencia móvil, gracias al puerto microHDMI podemos disfrutar de películas o videojuegos en HD directamente en un televisor. Acompañadnos en el sorprendente viaje que es descubrir la Galaxy Camera.

Hay momentos en la vida de todo videojugador que quedan grabados en su memoria. Los juegos cargando del Spectrum, desempaquetar la Super Nintendo, probar el primer stick en un mando, sentir la vibración, correr por el mundo de Mario 64, la conversación con Psycho Mantis en Metal Gear Solid... Bueno, cada uno tendrá los suyos. Conectar una cámara de fotos a una televisión y jugar en ella a Virtua Tennis con un mando tradicional es uno de esos momentos.

Pero empecemos por el principio; no olvidemos que la Galaxy Camera es, ante todo, una cámara. Con unas dimensiones de 128,7 por 70,8 por 19,1 milímetros, llama la atención en un primer momento por su tamaño. A primera vista resulta grande, puesto que lleva incorporada una pantalla Super AMOLED de 4,8 pulgadas (1280 por 720 pixeles de resolución). Sin embargo, pasamos gran parte del tiempo interactuando con dicha pantalla, por lo que se agradece el tamaño. Su buen diseño y ajustado peso (305 gramos) contribuyen a que sea cómoda de utilizar.

Cuenta con un sensor CMOS de 16 megpíxeles, un conjunto óptico de un 23 milímetros y un zoom óptico 21x, con unos resultados de imagen bastante buenos. En cuanto al vídeo, podemos grabar hasta en Full HD (1920 por 1080 píxeles) a 30 fotogramas por segundo. También hay un interesante modo en cámara lenta para captar movimientos rápidos, como actividades deportivas, que baja la resolución hasta los 768 por 512 píxeles, pero que aumenta la tasa de fotogramas por segundo hasta los 120. El resultado es bastante espectacular.

El uso de la Galaxy Camera destaca por su sencillez y versatilidad, gracias a tres modos distintos a la hora de tomar instantáneas: Automático, que se configura solo en función de las condiciones, Smart que ofrece varios tipos de configuraciones -noche, deporte, selección del mejor rostro, macro, etc.- y Experto, en el que podemos configurar con libertad aspectos como la velocidad o la apertura con una interfaz táctil muy cómoda.

Con estas opciones, cualquier tipo de usuario puede hacer fotografías de buena calidad y en cualquier tipo de condición, independientemente de sus conocimientos del mundo de la fotografía. Además de los filtros que podemos aplicar mientras estamos haciendo la foto, trae instalados dos programas de edición de Samsung (Asistente de fotos y Paper Artist) que permiten conseguir curiosos resultados en cuestión de segundos. También viene con un sencillo pero efectivo editor de vídeos que permite unir difentes piezas, usar temas y añadir música.

Aquí os dejamos algunos ejemplos de lo que se puede hacer con la cámara, en modo macro, y los programas de edición:

 

Sin embargo, Samsung Galaxy Camera es mucho más que una cámara con la que tomar y editar fotografías. Gracias al uso de Android y su procesador procesador Exynos 4412 quad-core a 1,4 GHz y GPU Mali-400MP, con 1 GB de RAM, permite que utilicemos en ella todo tipo de aplicaciones, sencillas y exigentes, desde los ya mencionados editores de fotografía (los que vienen instalados o cualquiera que queramos descargar) a redes sociales, pasando por los servicios de contenidos de Google (Play, Music, Books, etc.) u otras compañías.

 

La cámara viene con varios programas instalados, como Facebook, Instagram o Dropbox, lo que ayuda a subir fotografías a un entorno público o a nuestra nube privada. Sin embargo, insistimos, podemos descargar lo que queramos de Google Play porque funcionará en la Galaxy Camera como en cualquier 'smartphone'. De hecho, si usáis otro dispositivo con Android, al iniciar sesión con la cuenta Google, restaurará la sesión y descargará aplicaciones automáticamente.

También cuenta con conectividad Wi-Fi y 3G, por lo que podremos compartir imágenes y vídeos o descargar programas nuevos estemos donde estemos. Es una lástima que Samsung no haya lanzado una versión solo Wi-Fi, que abarataría el coste, ya que muchos no necesitarán una conexión permanente en la cámara. Apuntar, también, que aunque no cuenta con función de llamada, sí podemos usar servicios de VoIP como Skype.

Por otro lado, la memoria interna es de 8 GB ampliable hasta 32 mediante tarjeta microSD.

Usando Android y sus videojuegos

La versión de Android 4.1 que funciona en la Galaxy Camera, especialmente modificada para este dispositivo, no va tan fluida como en otros terminales de la surcoreana. Quizá sea por no haberla podido optimizar todo lo necesario para que la Galaxy Camera llegara a tiempo a las tiendas. Llama poderosamente la atención lo mucho que tardan en cargar las fotografías del álbum de fotos, lo que hace que a veces sea un poco frustrante realizar montajes de varias instantáneas, por ejemplo. En un dispositivo así, los menús siempre deberían cargar como un rayo.

Por supuesto, una de las cosas que más curiosidad nos despertaba era el uso de la Galaxy Camera como dispositivo para jugar. Como ya estamos acostumbrados a verlos en casi cualquier parte (consolas, ordenadores, redes sociales, navegadores web, móviles, tablets, integrados en teles, etc.), nos hacía gracia utilizar videojuegos en una cámara de fotos con una pantalla táctil de 4,8 pulgadas.

Aunque, como comentábamos, la versión de Android no va todo lo fluida que cabría desear, eso no ocurre con los videojuegos, que funcionan muy bien, en la línea del Samsung Galaxy S III o el Note II. Podemos descargarlos y ejecutarlos como en cualquier 'smartphone' y utilizar su enorme pantalla para interactuar. Hemos probado algunos como Angry Birds Space, Dead Trigger, Virtua Tennis y Oscura y todo funciona correctamente. Además, como tiene conexión Wi-Fi y 3G, es posible utilizar los cada vez más habituales MMO que se pueden encontrar en Google Play sin problemas.

Eso sí, sostener el dispositivo para jugar no es tan cómodo como un teléfono, debido a que por uno de sus laterales es muy ergonómica, pero por el otro nos encontramos con el objetivo, lo que hace que sea algo incómoda de agarrar.

El puerto microHDMI es clave

Al margen de un uso portátil, la Samsung Galaxy Camera tiene un puerto microHDMI. Esto permite que podamos conectar la cámara a un televisor y disfrutar de los contenidos con una resolución de 1280 por 720 píxeles. En esencia, además de una cámara tenemos un reproductor de películas, fotos o cualquier otro tipo de contenido, que podemos conectar a la televisión.

Por supuesto, este puerto microHDMI también permite que conectemos la cámara a una televisor para jugar con videojuegos. Si lo combinamos con un mando de juego con tecnología Bluetooth, el resultado es muy parecido a una consola de videojuegos de sobremesa de las de toda la vida.



Para la prueba hemos utilizado un mando SteelSeries Free, que es una maravilla más pequeña que un iPhone 4. Su diseño es tan bueno, con dos sticks parecidos a los de PS Vita, acabado en goma y ocho botones de acción y cruceta digital, que su uso es realmente cómodo. Es un mando muy recomendable, aunque es cierto que tiene un precio bastante elevado de 79,99 euros.

Hay que tener en cuenta que no todos los juegos son compatibles con mandos, sino que deben haber sido adaptados. La oferta no es muy grande, pero incluye algunos de los mejores juegos de Google Play, como GTA III o ShadowGun, además de casi todos los emuladores. En la web de SteelSeries podéis consultar la lista completa de compatibles con este y otros mandos. El mando lo podéis encontrar en España en la web de Progamer.

Gracias a la cámara y al mando, utilizar títulos como Virtua Tennis o Dead Trigger es muy similar a la experiencia en una consola de sobremesa. Lo cierto es que al saltar de una pantalla de 4,8 pulgadas a una de, por ejemplo, 37, pierde algo de calidad y se aprecian más los defectos en los modelados. Era de esperar que videojuegos que estamos acostumbrados a ver en una pequeña pantalla no lucirían tan bien en una grande, pero aún así se ven a 720p y el resultado es espectacular. El control también es bastante bueno, y aunque se aprecia un mínimo lag, es fácil acostumbrarse y no sufrirlo durante la partida.

En cuanto al rendimiento de la batería, como suele pasar con este tipo de dispositivos, es difícil de precisar. Depende del uso que le dé cada consumidor. Si hacemos únicamente fotografías, durará días; si además editamos, se recortará el tiempo; si nos pasamos el día visitando redes sociales y jugando seguramente acabaremos con ella en un día. En este sentido, estamos hablando de unas 7 horas de uso constante, en la línea de un 'smartphone' y por encima de algunas consolas portátiles o mandos con pantalla para consolas de sobremesa...

Mucho más que una cámara

Samsung Galaxy Camera, con un precio de 499 euros, es cara si pensamos en ella únicamente una cámara compacta, ya que se pueden encontrar dispositivos que ofrecen una calidad similar por mucho menos. Sin embargo, el uso de conectividad Wi-Fi y 3G, además de Android, permite infinitas posibilidades de edición y subida de fotografías o vídeos cualquier tipo de servicio. Eso para los usuarios más aficionados al retoque de imágenes, a las redes sociales y a la conexión permanente es una característica irresistible.

Además, al margen de la fotografía, ofrece mucho más: películas, música y videojuegos, directamente en el dispositivo o en un televisor HD mediante conexión microHDMI, un puerto con el que lamentablemente no cuentan muchos dispositivos móviles. Utilizar la Galaxy Camera como una consola de sobremesa o portátil es algo impagable para un videojugador (¡es una cámara de fotos, maldita sea!), la primera impresión es impactante y sirve bien como avance de lo que ofrecerán los dispositivos móviles en el futuro. Nvidia pronostica que tendrán una potencia similar a la de Xbox 360 en 2014, poco más de un año, y entonces quizá no nos parezca ninguna locura utilizar un móvil, un tablet o, por qué no, una cámara, como si de una consola se tratase, directamente en la televisión.

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