Reportaje

Ya hemos leído... Assassin's Creed 4: Hawk

Por Jesús Delgado
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Assassin's Creed 4: Hawk, el cuarto cómic de la serie francobelga basada en el videojuego de Ubisoft, ya ha llegado a España. Los creativos del título, Eric Corbeyran y Djillali Defali abandonan Las Galias y viajan mil años en el tiempo para visitar el Egipto de los Mamelucos, en pleno medioevo. 

El cuarto volumen de Assassin's Creed de Corbeyran y Defali ya se encuentra en nuestro país de manos de Planeta deAgostini. El dúo creativo abandona con él definitivamente a Desmond Miles y la historia oficial de los Assassin's Creed y apuestan ahora por una vertiente no canónica de la trama de los videojuegos. Para este fin nos presentan a un nuevo asesino: Jonathan Hawk.

Assassin's Creed 4: Hawk se solapa así con el anterior volumen, títulado Accipiter y del cual os hablamos hace casi un año, y arranca con Jonathan Hawk tomando una nueva misión de Desmond Miles, quien tras los sucesos de Monteriggioni parte a su particular encuentro con el destino.

Siguiendo las pistas dejadas por Miles y de sus antepasados comunes, Lugos y Aquilus, el veterano asesino Hawk se ve obligado a utilizar el Animus para seguir la pista al fragmento del Edén nº24, el cetro de Aset, un miembro de la primera civilización venerado por los Egipcios. 

De este modo, Hawk viajará a las memorias de su ancestro, el también asesino El Cakr, que operó en el Egipto de 1340, en pleno auge político de su propio pueblo: los mamelucos. El viaje de El Cakr le llevará a través de las misteriosas calles de El Cairo en donde el pasado del país y su presente islámico se entrecruzan y donde historia y mito convergen en una red de intrigas en la que se encuentran enredados también los templarios.

Assassin's Creed 4: Hawk es un cómic en formato álbum de 48 páginas, con cubierta de cartoné. Puede adquirirse a través de Internet, en grandes superficies o librerias especializadas. Su precio es de 12, 95 euros.

Nuevo ciclo, nuevo asesino

Assassin's Creed 4: Hawk es el comienzo de una nueva trilogía y eso se nota desde que se abre la primera página. Aquellos que hayan leído los tres primeros volúmenes (Desmond, Aquilus y Accipiter) recordarán que el primer ciclo que dichos números conformaban recibió críticas no muy buenas, precisamente. Guión más propio de una tv-movie de conspiraciones de sábado por la tarde, pobre dibujo y un color bastante salvable, el intento de los tres primeros cómics por crear una historia paralela a la de los juegos se quedaba en una tibia intentona orientada o a amantes del cómic franco-belga o a los muy forofos de los Assassin's.

Sin embargo, con este cuarto volumen y el inicio del segundo ciclo, esta dinámica cambia. Quizá animado por la libertad de poder trabajar con su propia criatura, el guionista Eric Corbeyran nos presenta una historia más ágil y menos engorrosa, más parecida a la de los juegos, aunque con una trama completamente independiente y casi igual de dinámica, con unos personajes con los que no resulta difícil de simpatizar. 

Aunque los asesinos de Corbeyran más parecen una organización secreta multimillonaria, en lugar del grupo clandestino más precariamente financiado que conocemos por los juegos, tanto Hawk como su antepasado El Cakr muestran una faceta no explorada aún por la visión oficial: la del miembro actual de los Asesinos, curtido, con una vida pasada y con su propia personalidad marcada por una carrera y sus consecuencias.

Paralelamente, Defali también parece haber cogido fuerzas. Ora por contar con más tiempo para trabajar, ora por estar dibujando finalmente "su" historia. Las escenas de lucha y persecución son mucho más dinámicas, y dignas de los espectáculos visuales a los que Ubisoft nos tiene malacostumbrados en la pantalla.  De hecho, ciertas secuencias clave (atentos a las tres primeras páginas), ayudarán al lector poco habituado a los cómics a sentirse casi como si estuviera leyendo un videojuego. 

Ahora bien, su diseño de localizaciones y panorámicas es... bueno según le va. En ocasiones el dibujante se recrea en detalles muy complicados y en cuadros sobresalientes, pero su dominio de las perspectivas es bastante flojo, cercano al de autores amateurs.

Cabe destacar también que aunque la expresividad de los personajes ha ganado bastantes puntos, en lo tocante a Desmond y al resto de la tropa tradicional, el nivel de detalle sigue siendo bastante poco fiel. Esto deja en muy mal lugar profesional, de nuevo, a este ilustrador, ya que parece preferir el trabajarse más sus propios personajes que los oficiales de la serie. 

En cuanto al color, este aspecto vuelve a ser posiblemente lo mejor del álbum. Sustituyendo al anterior colorista, Alexis Sentenac, tenemos a otro habitual del cómic francés, Cyril Vincent (Lafeust). Vincent realiza un soberbio trabajo en materia de iluminación en Assassin's Creed 4: Hawk, demostrando una maestría de las diferentes tonalidades de su paleta de color para crear todo tipo de ambientes y atmosferas. 

Resumiendo. Assassin's Creed 4: Hawk es un gran avance tanto en cuanto a calidad como en resultado final.  Con él, parece que la línea francobelga no oficial de Assassin's Creed está casi a la altura de la franquicia de videojuegos, aportando una lectura que fascinará tanto a los amantes del cómic europeo como a los de los videojuegos de esta serie.


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