Análisis

Análisis ciclista de Le Tour de France 2012

Por Rafael Aznar
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Le Tour de France 2012 nos permite pedalear por el recorrido de las 21 etapas de la ronda gala. Aquí tenéis el análisis de esta mezcla de simulación y estrategia apta para amantes de ese espectacular deporte que es el ciclismo.

Le Tour de France 2012, el juego de ciclismo anual de Focus Home, llega dispuesto a someterse a análisis (de calidad, no de sangre), con todo el encanto del pelotón real de ciclistas, la famosa "serpiente multicolor". Y menos mal que lo ha hecho, porque la presente edición de la carrera francesa está siendo una de las más descafeinadas de los últimos años. Con Alberto Contador sancionado y Andy Schleck lesionado, el equipo Sky ha tomado la iniciativa y, con Bradley Wiggins y Chris Froome a la cabeza, está paseándose por las carreteras francesas. Sin embargo, para contrarrestar esa falta de emoción, está el juego oficial de “la Grande Boucle”, que nos llega de la mano de Cyanide Studios para que disfrutemos de nuestro propio Tour de Francia, en PlayStation 3 y Xbox 360.

El juego concentra su encanto en la licencia de la gran vuelta ciclista por equipos, que no es otra que la del país vecino. Así, se incluyen los 22 equipos de la competición, con sus correspondientes ciclistas. La gran mayoría son reales, pero algunos corredores, por problemas de derechos, tienen “trastocados” sus nombres. Por ejemplo, no están Cancellara, Schleck o Zubeldia, sino Cuncellara, Schlick y Zebeldia, al más puro estilo del mítico “Roberto Larcos” en la saga Pro Evolution Soccer. Nada grave, en cualquier caso, pues hay un editor que permite rebautizar a los ciclistas con su nombre real. La otra cara de la licencia se concreta, por supuesto, en la presencia de las 21 etapas reales de la presente edición del Tour de Francia, divididas entre llanas, de montaña y contrarrelojes.

Pedaleando con los dedos

En contraste con entregas pasadas o con Pro Cycling Manager (la versión de PC), Le Tour de France 2012 permite al usuario controlar plenamente a los ciclistas, en vez de limitarse a ser un juego de estrategia en el que dar órdenes o atender a los asuntos circundantes al equipo. Así, antes de empezar a jugar, debemos seleccionar una escuadra, de tal modo que, durante cada etapa, podemos manejar a varios de sus miembros. Las etapas no se corren enteras, sino que sólo son “jugables” varios sectores: la salida, la meta, los sprints intermedios, los puertos de montaña, algunos descensos… Es decir, sólo controlamos a los ciclistas en los tramos de carretera en que se parte el bacalao. El resto transcurre de manera automática, sin que lo veamos en pantalla. Cada vez que se nos cede el control, podemos elegir al corredor del equipo que más nos convenga.

El control es bastante peculiar. No es un juego de velocidad al uso, sino, más bien, una especie de “gestor de esfuerzos”, al estilo de, por ejemplo, las pruebas de atletismo de London 2012: El videojuego oficial de los Juegos Olímpicos. Sí, movemos el manillar del ciclista para que se bambolee de izquierda a derecha y tome las curvas, pero el intríngulis está en saber dosificar los esfuerzos del propio corredor, aparejados a varios niveles de energía y a un indicador del número de pulsaciones. Hay un botón para acelerar, otro para frenar y otro más para cambiar entre plato grande y pequeño.

Para mantenernos en el pelotón, basta con pulsar pausadamente el botón A, pero la cosa se pone interesante a la hora de buscar escapadas, demarrar, esprintar o luchar contra el crono. En esos casos, hay que apostar por el plato grande, y ahí es donde los músculos del ciclista las pasan canutas y donde hay que estar listo. Por ejemplo, para combatir el desgaste, hay que avituallarse con propiedad o pedirles a los gregarios que nos protejan del viento. Para ello, hay un sistema que permite dar órdenes a los compañeros a través del pinganillo, algo que también sirve para crear alianzas con otros equipos. El problema del control es que resulta un tanto ortopédico, en especial a la hora de girar en las curvas.

Kilómetros de asfalto a centenares

El ciclismo es uno de los deportes que más "duran", merced a etapas que rozan los 200 kilómetros de distancia y las seis horas de duración. Esa característica inherente repercute, lógicamente, en un juego de esta índole, en el que las etapas se hacen eternas. Es cierto que se pueden simular las secciones, si lo deseamos, y que se puede guardar la partida en pleno recorrido, pero las etapas pueden ser un auténtico tostón de más de media hora de duración. Ese aspecto es un arma de doble filo: les encantará a los más apasionados del ciclismo, pero quien busque espectáculo fácil y directo echará de menos el típico botón de “duplicar la velocidad” para los tramos en que no acontece nada.

Los modos de juego son bastante escasos. Se pueden correr etapas sueltas o bien el Tour de Francia en su totalidad, con el interés por disputar la clasificación general, la general por equipos, la de la montaña, la de la regularidad y la del mejor joven, con sus correspondientes maillots. Hay rankings online e incluso la posibilidad de correr junto a otro usuario, pero se echan en falta más modos, como desafíos.

La carretera, que viene y va

El apartado gráfico es uno de los puntos flacos de Le Tour de France 2012. Los ciclistas, a pesar de su rigidez, lucen más o menos bien, pero, en lo que respecta a los entornos, el “popping” brilla por su infinita presencia: a medida que avanzamos, los árboles, las montañas, las sombras o los coches de la cuneta se generan espontáneamente de la nada. A eso, hay que añadir los numerosos tirones y el aspecto del público, que, aunque corre junto a los ciclistas para darles su aliento, enarbola unas banderas que da miedo verlas: más que de tela, su consistencia parece de madera o de cartón.

En cuanto al asunto de la licencia, las 21 etapas de “la Grande Boucle” son una buena carta de presentación, pero se echan en falta otras competiciones, como el Giro de Italia y la Vuelta a España. Quizás esas dos carreras sean mucho pedir, pero sí se podría haber hecho el esfuerzo con alguna clásica, como la Milán-San Remo, la París-Roubaix o la Lieja-Bastoña-Lieja. En las entregas de Pro Cycling Manager, saga hermana de esta adaptación del Tour de Francia, sí las hay.

A pesar de todo, Le Tour de France 2012 es un aceptable juego de ciclismo, un ámbito muy poco explotado en el mundillo consolero, por su dificultad para plasmarlo, si no es en forma de estrategia. Este juego lo intenta, concediendo el control de los ciclistas al usuario, pero no acaba de remachar la faena en el sprint final.

Valoración

Una buena adaptación del Tour de Francia, pero lastrada por un control algo ortopédico y un desarrollo inevitablemente lento.

Hobby

68

Aceptable

Lo mejor

Que apueste más por el control libre que por la estrategia y los movimientos “automáticos”.

Lo peor

El “popping”, los pequeños fallos de la licencia y que no haya más carreras disponibles.

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