Análisis

Análisis de Diablo III en PS3 y Xbox 360

Por Borja Abadie
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Blizzard Entertainment vuelve a las consolas con su exitoso Diablo III, uno de los grandes juegos del 2012 en PC. PS3 y Xbox 360 lo reciben con los brazos abiertos, y hacen bien, porque salvo algunas carencias, nos encontramos frente a un juego que engancha de principio a fin.

ACTUALIZADO 30-08-2013: Lo prometido es deuda, así que incluimos el vídeo de gameplay localizado a nuestro país para que podáis ver el verdadero resultado del doblaje. Además, hemos aprovechado para hacerlo con un nuevo personaje (un bárbaro en vez de un mago) para que veáis otro estilo jugable.

Blizzard nos trae a PS3 y Xbox 360 uno de sus grandes exitos de PC, Diablo III, el hack and slash que encandiló (y sigue haciéndolo) a millones de jugadores de ordenador. Aunque Blizzard ya lanzó juegos para consolas como Mega Drive, Super NES, Nintendo 64 o incluso la primera parte de la saga en PS One, hacía muchos años que se dedicaban en cuerpo y alma al mundo de PC, con Warcraft, Starcraft o el mismo Diablo como grandes exponentes de la compañía. 

Diablo III arrasó el año pasado en PC, aunque algunos de los requisitos para poder jugarlo, como estar permanentemente conectado a internet, o el mal funcionamiento de Battle.net le granjearon duras críticas a la compañía californiana y un cierto distanciamineto con sus fans. La subasta de ítems con dinero real (y también del juego), en cambio, ganó adeptos y enemigos a partes iguales, aunque todo esto y mucho más ha cambiado en la versión para consolas.

El vídeo con gameplay de Diablo III que podéis ver a continuación está realizado con la versión beta de PS3 que Activision Blizzard nos envío. Está en castellano de Latinoamérica, pero no os preocupéis porque el juego viene en un perfecto español digno de un académico de la RAE y ya estamos preparando un vídeo con la versión final en español que Activision nos ha enviado para actualizar el gameplay de este análisis. Así podréis ver que el doblaje es excelente y perfectamente localizado a nuestro país.

Pequeños grandes cambios para los usuarios de consola

Esta versión, port, o como quieran ustedes llamarlo, viene con unos cuantos cambios. En primer lugar la polémica conexión online permanente no es necesaria. Se acabó eso de estar jugando en solitario y tener lag como si estuviésemos jugando con un grupo de amigos. Parece un detalle sin importancia, pero ayuda a disfrutar la aventura sin miedo a que se cuelgue nuestra partida.

También se ha eliminado la casa de subastas online, en la que podíamos mercadear con nuestros objetos con dinero real y ficticio, aunque tranquilos, que los apasionados de los mercadillos pueden hacer todo tipo de intercambios con otros jugadores. Y dado que ya no hay casa de subastas, los tesoros que vamos encontrando en el juego serán menos numerosos y algo más poderosos que en la versión de PC, para evitar cargarnos con decenas de ítems que sólo nos servían para vender como morralla en la casa de subatas. Hasta aquí todo perfecto, pero es que lo más interesante no son estos cambios, sino el trabajo que ha hecho Blizzard para ajustar las mecánicas jugables a los usuarios de consolas.

La interfaz está totalmente adaptada al pad. Una vez que entramos en el menú, nos encontramos con un sencillo explorador radial con el que podemos ver y cambiar fácilmente las armas, armaduras y accesorios que llevamos equipados. Además, cada vez que nos encontramos con un nuevo objeto en los escenarios (y esto pasa muchísimas veces) aparece un gráfico sobre ella que nos indica rápidamente si es mejor o no que la que llevamos equipada.

El cambio más sustancial, y el que más nos ha gustado, es la posibilidad de esquivar los ataques enemigos. Con el stick derecho de nuestro mando podemos rodar en la dirección que queramos, lo que le da un toque mucho más dinámico a los combates y lo acerca un poco más a lo que los usuarios de consola estamos acostumbrados. Visto el excelente resultado no acabamos de explicarnos cómo no se incluye también esta opción en PC. El resto de poderes, ataques y habilidades de nuestro héroe están asignadas al resto de botones del mando, salvo el L1 o LB (en Xbox 360) que está reservado para el uso rápido de pociones curativas.

Más sabe el Diablo por viejo que por Diablo

Blizzard sabe perfectamente qué es lo que triunfa en la saga y, aunque la falta de novedades puede suponer cierta decepción para sus seguidores, la propuesta es igual de adictiva que siempre. A nuestra disposición tenemos 5 clases de personaje: mago, cazador de demonios, bárbaro, médico-brujo y monje, cada uno con sus habilidades y estilo, pero la mecánica es muy sencilla: recorremos decenas de escenarios enfrentándonos a miles de monstruos y demonios con el único propósito de hacernos con un equipo mejor y aumentar de nivel. Todos aquellos, que como yo, acudan a terapia para desengancharse de su adicción a la rapiña de ítems en juegos de rol van a tener un serio problema para rehabilitarse con Diablo III.

Hay una historia con escenas renderizadas realmente espectaculares, diálogos con algunos personajes e incluso giros argumentales, pero no nos engañemos, realmente no le interesan a nadie. Aquí la clave es aniquilar hordas de enemigos y mejorar al personaje, sin desmerecer una historia que es bastante atractiva. Aunque los 4 actos del juego nos pueden llevar de 15 a 20 horas (dependiendo de lo completistas que seamos) lo divertido es probar los otros niveles de dificultad: pesadilla, infierno hasta llegar (si tienes lo que hay que tener) a la dificultad averno, donde te esperan las mejores recetas, equipo y los bicharracos más resistentes y poderosos.

El juego cooperativo es otro de los pilares de la saga. En esta ocasión podemos formar equipo junto a otros tres amigos para repartir tollinas a diestro y siniestro. La combinación de las habilidades de cada clase (siempre es bueno tener un equipo variadito) resulta básico en los niveles de dificultad más altos, lo que justifica este juego cooperativo más allá de añadir diversión. Aunque podemos unirnos a partidas de otros jugadores (y salir y entrar de ellas en cualquier momento) o juntarnos con unos amigos online, lo mejor de todo es que podemos jugar 4 colegas en la misma consola, lo que devolverá nuestros salones a la gloriosa, festiva y ruidosa época del multijugador offline. Un acierto que, junto a la posibilidad de esquivar, es lo mejor de esta adapatación a consolas.

Durante el juego offline, además, contamos con la ayuda de los seguidores: un templario, un canalla y una hechicera, que podemos legir (una vez desbloqueados) desde la base previa a la elección de misiones. Cada uno tiene sus puntos fuertes, sus habilidades y van subiendo de nivel si los empleamos en batalla. Cada cierto número de niveles aprenden nuevas habilidades y nosotros podemos elegir cuál de ellas deben usar. Además, también podemos equiparles con las armas y accesorios que encontremos y que no usemos.

Olvidándonos del rol

Pero no todo es alegría en la batalla contra el mal. Un punto que no nos ha gustado es la mejora del personaje. Y es que al aumentar de nivel, la asignación de nuevas habilidades es completamente automática. Cada poder cuenta con varias runas que le confieren nuevas habilidades, como mejorar el rango de acción o la recuperación para poder volver a usarlo, por ejemplo. Pero esa es la única decisión que tomaremos, la de qué runa queremos asignar a cada poder. Una vez que hayamos completado la aventura y, sobre todo en los niveles de dificultad más altos estas elecciones serán más importantes, aunque en ningún caso comparable a otros RPG´s.

Esto le resta mucho componente rolero y perjudica la diferenciación entre personajes cuando jugamos con amigos u online (aunque podamos usar los tintes para cambiar el color de nuestra indumentaria). Además, el acceso a cada uno de los escenarios también es completamente lineal, y aunque podemos recorrerlos con libertad para encontrar enemigos y cofres, no existen misiones secundarias o búsquedas opcionales importantes, tan sólo objetivos secundarios dentro de las misiones principales.

Adictos a los juegos redondos

Técnicamente el juego presenta un aspecto imponente. Aunque la cámara isométrica es algo lejana y los escenarios a veces están algo vacíos, el resultado final es espectacular. La fluidez de la acción, sin sufrir ralentizaciones de ningún tipo pese a las decenas de enemigos y efectos que se acumulan en pantalla, es muy notable. Las animaciones son soberbias y la ambientación es prácticamente inmejorable, con partículas de todo tipo, efectos climáticos y un motor físico que hace que no nos cansemos jamás de romper jarrones y estanterías, por ejemplo. No os dejéis llevar por las imágenes que acompañan el análisis y echarle un vistazo al gameplay, dónde podréis comprobar que no le hacen justicia.

Lo que ofrece Diablo III es realmente sencillo: decenas de mazmorras por las que aniquilar monstruos, miles de ítems con los que mejorar al personaje y juego cooperativo que engancha como pocos. La ausencia de elementos originales, un sistema de combate que no deja de ser algo simplón (pese a los nuevos movimientos de esquive) y una mecánica repetitiva como pocas lo alejan de convertirse en una obra maestra, pero el acabado final es tan redondo que si esos detalles no te importan estarás irremediablemente enganchado a su adictiva mecánica durante meses. 

Valoración

Blizzard ha hecho un trabajo excelente trasladando la saga a consolas, pero el sistema de combate sigue siendo algo simplón, lo que no evitará que tú y tus colegas os enganchéis como locos a su repetitiva mecánica.

Hobby

89

Muy bueno

Lo mejor

Técnicamente está muy pulido. Horas y horas de diversión.

Lo peor

El sistema de combates es algo simplón y la mecánica bastante repetitiva.

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