Análisis

Análisis de Don't Starve para PS4

Por Alberto Lloret
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Versión comentada: PS4

Klei Entertainment, los responsables de ambos Shank o del genial Mark of the Ninja, regresan a consola con su última producción, Don’t Starve, un juego de supervivencia puro y duro que debutó en PC hace unos meses y que ahora llega a PS4 con todas las mejoras y contenidos incluidos.

En la categoría de “roguelike” (como los llaman los anglosajones) se aglutinan los juegos de mazmorras aleatorias, en los que las muertes son permanentes (no volvemos a ese mundo/nivel de nuevo) y con un alto componente de recolección de armas e items que dejan los enemigos al caer. Don’t Starve se ciñe a esa descripción… y mucho más. Su historia es muy sencilla: tras escuchar las revelaciones de un misterioso transistor, el científico Wilson crea una máquina que le transporta a un mundo desconocido lleno de peligros. Ayudarle a que aguante vivo el mayor tiempo posible es nuestra tarea.

Don’t Starve nos suelta en mitad de un mundo generado aleatoriamente y, sin mayor explicación ni tutorial, se nos invita a sobrevivir. Solo hay un mensaje inicial: busca comida antes de que caiga la noche. El resto, deberás descubrirlo por ti mismo, poco a poco, en cada partida. Así, lo primero que haremos siempre es explorar –con total libertad- y recolectar ítems de todo tipo: piedras, flores, ramas, hierbas, zanahoras, bayas… Todo tiene su razón de ser en el juego, ya sea para alimentar o sanar a Wilson (incluso mantener su salud mental) o crear herramientas, como picos y hachas, antorchas o incluso armaduras, mochilas, arcones donde guardar ítems...

Exploración, creación... y supervivencia

La otra regla que aprenderemos pronto es que, por la noche, debemos encender un fuego si no queremos ser la cena de desconocidas criaturas. Más allá de eso, tú decides como jugar, pero siempre con la misma premisa: resistir el mayor número de días posibles. Y es que, quizá, uno de los primeros aciertos de Don’t Starve es que no nos explica nada. Ni como cazar animales, ni como tener tu huerto, ni para qué sirven ciertos ítems… nada. Lo tienes que descubrir todo recolectando, creando y probando (en muchos casos con lógica de por medio). Muriendo muchas veces, claro. Y morir significa volver a empezar de cero, en otro mapa distinto, sin ningún ítem.

Por este motivo, las primeras partidas son excitantes, porque siempre descubres algo nuevo: un ítem, un enemigo, una nueva rutina, una zona diferente, un alíado, un arma o accesorio… siempre hay algo. Pero, del mismo modo, en cualquier momento, de la nada, puede salir un enemigo o una manada que nos persigue y destroza en segundos. O incluso por probar una seta que resulta ser venenosa. O provocar un incendio sin querer. Todo tu trabajo, tus esfuerzos, tus ítems… todo se va al garete. Aunque lleves dos horas jugando. Y toca volver a empezar de cero, desde el principio, y se hace repetitivo.

Volver... a empezar

Sí, hay algunos objetos, como un altar, que una vez reconstruido nos permiten volver a la vida una única vez… pero aún así, cuando llevas más de 40 días sobreviviendo y desvelando los secretos de tu mundo, con bastantes herramientas y objetos creados y con algunas tecnologías descubiertas (para crear ítems más avanzados)… pues como que no mola nada tener que volver a empezar de cero. Supongo que habrá jugadores a los que eso no les importe, pero a título personal no me gusta la repetición, aunque sea en un mundo distinto cada vez.

Tampoco ayuda el limitado inventario (aunque podemos crear mochilas, arcones para guardar ítems… aunque crearlos lleva su tiempo). Podemos llevar un total de 15 ítems encima, lo que obliga a elegir y gestionar bien lo que cogemos. Y si tenemos que llevar alimentos, herramientas, lo necesario para encender fuego… pues al final, la mitad del tiempo estaremos viajando para conseguir recursos, en lugar de explorar y descubrir.

Una estética única y otros aspectos "a favor"

En su descargo diremos que, al menos, ofrece opciones para ajustar el mundo a tu gusto antes de crearlo. Puedes reducir la presencia de ciertos enemigos, que haya más alimentos… eso suaviza un poco el problema y permite que cada uno juegue como quiera. Aún así, apenas hay historia, ni trama… aunque sí un final y un modo “aventura” escondido en el mapa. También hay un sistema de experiencia que, al morir, dependiendo del nivel que hayamos acumulado, desbloqueamos personajes extra con los que jugar, cada uno con sus propias características (hay un total de 8, como una joven con mechero).

El control, por su parte, está muy bien adaptado de la versión de PC a consola. Utiliza absolutamente todos los botones del Dual Shock 4 (incluida la cruceta y el “click” del touchpad para acceder al mapa) para abrir el menú de creación de ítems, realizar acciones como cocinar, etc. Al principio cuesta un poco acostumbrarse, por detalles como movernos por el inventario con el stick derecho y mover la cámara con L1 y L2, pero tras el primer par de muertes ya te habrás acostumbrado.

Tampoco podemos objetarle nada es en el apartado artístico. Su apariencia “Tim Burtoniana”, al más puro estilo “Frankenweenie”, es todo un gustazo que se aprecia tanto en el diseño del personaje como del resto de las criaturas y objetos. Además, su acabado plano, como si fueran recortes de papel, también le da un toque único. Pero, tampoco nos engañemos: no aprovecha el potencial de PS4 y, en ocasiones, salvo por la definición, bien podría pasar por un juego de PS3. Por su parte, la música y los efectos cumplen su cometido, aunque tampoco sorprenden. ¡Ah¡ Y todo está en perfecto inglés…

Por todo esto, Don’t Starve es uno de esos juegos que odiarás o amarás según tus gustos. Si eres de los que no soportan la repetición, estarás en el primer grupo, sino, descubrirás una aventura con la que pasar multitud de horas. Lo mejor de todo es que, si eres Plus, ahora mismo lo puedes descargar sin coste alguno. Y es que, al final, probarlo es la mejor manera de salir de dudas con un juego de este tipo

Valoración

Una aventura original, que tiene en la ausencia de tutoriales, en obligar al jugador a descubrir, su principal encanto, aunque en contrapartida resulta descompensado y castiga al jugador aleatoriamente, teniendo que volver a empezar de cero.

Hobby

76

Bueno

Lo mejor

La intensidad y diversión de las primeras partidas. Descubrir siempre algo nuevo. La estética.

Lo peor

Se torna repetitivo pronto. Tener que empezar de cero tras cada muerte.

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