Análisis

Análisis de Dust: An Elysian Tail para 360

Por Roberto Ganskopf
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Un pequeño estudio, Humble Hearts, nos trae una preciosa aventura llamada Dust: An Elysian Tail. Aunque sería más justo decir que es obra, casi, de un solo hombre.

Hace tres años empezamos a oir detalles acerca de Dust: An Elysian Tail, un juego que prometía mucho y que, para darle más emoción al asunto, estaba siendo desarrollado por una sola persona. Dean Dodrill, que así se llama el programador, se las ha apañado para crear un título que perfectamente podría tener a un pequeño grupo detrás de él. A excepción de la banda sonora, su trabajo se ha realizado en solitario y ha sido publicado por Microsoft, con Humble Hearts como desarrollador. Estudio que sólo tiene un empleado: él mismo.

Una aventura a todo color

Nuestro protagonista, una especie de gato llamado Dust, despierta en medio de un bosque, sin tener mucha idea de quién es realmente o cómo ha llegado hasta allí. Una extraña espada parlanchina se ofrece para ayudarle a descubrir su identidad, al igual que la guardiana de la misma, otra especie de gato con alas llamada Fidget. Entre los tres se sumergen en un mundo muy colorido y repleto de detalles, en el que avanzamos en 2D sobre escenarios recreados en 3D.

El desarrollo es muy sencillo: debemos completar niveles prácticamente lineales hasta localizar a cierta persona o artefacto, mientras vamos conociendo detalles de la personalidad de nuestro héroe y encontramos multitud de objetos por el camino. Llegados a cierto punto podemos elegir dónde queremos ir, dándonos cierta libertad en un mapa al más puro estilo del rol tradicional.

En esencia, nos abrimos camino a golpes gracias a la diversidad de movimientos que aprendemos según progresamos en el juego. Además, Fidget también dispara una especie de bolas de energía, que podemos combinar con otras acciones para tener un ataque más contundente.

Pero no sólo vamos a desarrollar nuevas técnicas para “repartir”, sino que también desbloqueamos así zonas por las que habíamos pasado anteriormente y no podíamos alcanzar por no saber escalar, por ejemplo. El estupendo olorcillo a las sagas Metroid y Castlevania está muy presente, aunque el componente “plataformero” no es muy exigente en esta aventura.

¡Pero qué “bonico” es!

Gracias a los puntos que conseguimos al derrotar enemigos, hacer combos o conocer a otros personajes, obtenemos experiencia que nos permite subir de nivel. Así, podemos potenciar detalles como el poder de ataque y la defensa. Además, la presencia de objetos es muy alta, yendo desde comida hasta elementos que mejoran nuestras habilidades y dan lugar a otros objetos más complejos y, por supuesto, montones de tesoros para abrir con sus correspondientes llaves.

Dentro del lado “rolero” de Dust: An Elysian Tail no podían faltar las tiendas, en las que encontramos objetos de todo tipo para gastar nuestro oro y también vender lo que no necesitamos.

¿Cómo definir el apartado técnico? Lo mejor es decir que cumple perfectamente con su papel: crear un mundo de fantasía, gracias a unos gráficos que parecen dibujados a mano y repletos de color, y a una banda sonora estupenda que cuenta con algunos temas de altísima calidad (las voces son muy buenas pero están en inglés, aunque los textos sí han sido traducidos). Sin duda, la mejor palabra para definir el aspecto audiovisual de esta aventura es “bonito”.

Además, el videojuego clásico japonés tiene una influencia clarísima en este sentido, por lo que podemos deducir que Dean Dodrill es un amante del mismo. Si no nos bastaba con su estilo “Metroidvaniano”, el aspecto gráfico tiene cierta semejanza con el de Odin Sphere y los personajes y el diseño de los menús parecen sacados de los J-RPG que jugamos en la época de los 16 y 32 bits. Una delicia, vamos.

Gasta tus puntos con alegría

Quizá se haga un poco repetitivo según progresamos, pero la historia principal nos durará unas ocho o diez horas. Si completamos las misiones secundarias, buscamos todos los secretos y competimos en desafíos para superar tiempos y puntuaciones, podemos duplicar fácilmente la duración de la aventura, gracias a una curva de dificultad muy bien ajustada y cuatro niveles a elegir.

Sólo podríamos ponerle pegas por desplegar un componente rolero que podría haberse explotado más o por tener unas plataformas más bien sencillas, pero esto no empaña un gran título que divierte e impacta estéticamente cada vez que lo jugamos. Puro arte “videojueguil” en el que invertir con gusto 1200 puntos.

Valoración

Casi todo encaja: a unos gráficos y banda sonora preciosos, se une un desarrollo entretenido y “larguillo”, faltándole poco para ser un juego perfecto. Se ha convertido en una de las mejores razones para gastar tus puntos.

Hobby

86

Muy bueno

Lo mejor

Es bonito, muy artístico, sobre todo en el apartado musical. Y divertido, que es lo importante.

Lo peor

Se hace un pelín repetitivo y echamos en falta un poquito más de “esencia” rolera.

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