Análisis

Análisis de The Elder Scrolls Online para PC

Por Jorge S. Fernández
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Versión comentada: PC

Tras casi dos meses de Beta para la edición online del clásico de rol The Elder Scrolls, ya hemos podido jugar a su versión definitiva. Y aunque muy similar, si hemos encontrado suficientes diferencias para comprobar que el salto al arena online de esta legendaria saga sigue evolucionando con paso firme, aunque, ¿será suficiente?

Al comenzar a ver este análisis de The Elder Scrolls Online no debemos olvidar que es una empresa de lo más compleja llevar a buen puerto todo el peso de una franquicia tan carismática como está a un entorno online. Al fin y al cabo siempre estarán ahí las comparaciones con Skyrim y todos sus predecesores.

Vamos a centrarnos en lo que nos ofrece este nuevo título online, en sus virtudes y defectos, dejando de lado sus versiones offline, que son juegos totalmente distintos. Aunque no hay nada más atractivo que pensar en un Skyrim dentro de un entorno masivo online.

Imperial Edition

Hemos jugado a The Elder Scrolls Online en su versión digital Imperial Edition. Esta versión, que vale 74,99€, ha incluido un early access de 5 días, que nos ha permitido palpar el ambiente de los servidores y en los prolegómenos de su lanzamiento el dia de hoy.

Esta edición imperial nos permitirá obviamente jugar con esta apariencia, algo que no podremos hacer en la versión estándar. Además incluye otros contenidos extras como el caballo imperial, con una punta de velocidad superior a la de los otros caballos.

A su vez, con esta edición podremos hacer crafteo de cualquier tipo de objetos imperiales. Además podremos transformar otros muchos en el estilo imperial. También recibiremos los anillos de Mara, que nos aportarán  bonus extra al completar con nuestros amigos ciertas quest.

Por último podremos explorar Tamriel de la mano de un simpático y fiero cangrejo gigante, que nos acompañará aportándonos protección y ataque extra frente a las criaturas que pueblan estas tierras.

Primeros pasos con nuestro personaje

Tras la intro que hemos podido disfrutar, en perfecto inglés y sin ningún tipo de subtítulos, Hemos creado nuestro personaje, del que hemos podido personalizar absolutamente todo. Desde su altura, anchura de amplias partes del cuerpo e incluso su tono de voz. También hemos podido comprobar cómo le sientan los atuendos imperiales, característicos de la edición a la que estamos jugando.

La acción de The Elder Scrolls Online se desarrolla en Tamriel, tierra conocida para todos los jugadores de la saga, aunque con la peculiaridad de que nos encontramos en ella 1000 años antes de los hechos narrados en las últimas entregas. Hemos vuelto a comenzar desde cero, por lo que nos hemos vuelto a “tragar” ese prólogo en busca del profeta, tal y como os contamos en nuestro avance.

Lo primero de lo que nos hemos dado cuenta en esta versión final, es del sistema de recompensas o looteo, como queráis llamarlo. Desde el primer momento, hemos podido comprobar cómo el número de objetos a los que meter mano para obtener algún tipo de recompensa son mucho más numerosos ahora que en la beta.

Ya desde las mazmorras podemos comprobar cómo el número de cajas, vasijas y cofres ha aumentado muchísimo y se encuentran con gran facilidad, ya no solo en las zonas más recónditas de estas, sino que aparecen a nuestro paso con gran frecuencia. Ahora es más rentable explorar a fondo el mapeado en busca de ellas.

También ha aumentado exponencialmente el número de runas disponibles por el mapeado, siendo más sencillo recolectarlas que antes, aunque hay que estar rápido cuando las veamos, ya que más de uno y dos jugadores me las han quitado casi de las manos. De algo debía servir encontrarse en un entorno online.

Ahora bien, el valor de estas recompensas generalmente es bastante poca, normalmente ingredientes para poder realizar futuras recetas. Tras la fase de mazmorras que es idéntica a la que tuvimos que superar en el periodo de la beta, por fin nos encontramos con The Elder Scrolls Online en todo su esplendor.

Esta vez recalaremos directamente en Glenumbra, en la parte más occidental de Tamriel, una pequeña aldea medieval donde nos topamos por fin con muchos jugadores virtuales a nuestro alrededor, explorando la aldea, algunos a lomos de sus caballos.

A partir de aquí, depende única y exclusivamente de nosotros la trayectoria que seguirá nuestro héroe en las tierras de Tamriel, en mi caso, lo primero que hice tras un más o menos exhaustivo reconocimiento de Glenumbra, fue embarcarme en el barco que me llevaría directamente a Stros M´kai.

A partir de aquí, comenzaremos a resolver un gran número de quests que nos reportarán cada vez mejores recompensas, como es norma en el género. En principio estas quests son bastante sencillas, al ser nuestro nivel es más bajo, aunque no son nada del otro mundo. Recoge objetos de aquí y de allá, libera a ciertos sujetos, elimina a un determinado personaje etc…

Muchas veces, uno tiene la sensación de estar realizando una visita guiada a Tamriel, por aquello de que cada vez que llegamos a uno de los puntos objetivo de las quests, vemos cómo se arremolinan alrededor decenas de otros jugadores que en ese momento están atravesando el mismo punto que nosotros.

Esto no es un problema de The Elder Scrolls Online en exclusiva, pero da esa sensación, también en este juego, de que todo se mueve por unos railes predeterminados que dejan poco margen de acción a nuestra inventiva, salvo que nos metamos a explorar el mapa o liarnos a espadazos contra todo lo que se menee, además del obvio crafteo.

El juego online

Una de las cosas que comenté en el avance era que la influencia de los demás jugadores en nuestro camino era bastante limitada. En este caso, en la versión final, sí hemos podido notar un cierto cambio en ese sentido, seguramente también porque hay más jugadores a nuestro alrededor.

Ahora, lo normal es que cada vez que queramos eliminar a ciertos enemigos en nuestro camino para completar una quest, nos encontremos con otros compañeros virtuales que nos echen una mano a eliminar a estos indeseables personajes, momento propicio para que entablemos ciertos lazos de amistad con alguno de ellos.

Para ello existe un menú en el que podremos añadir como amigo a este gentil personaje que acaba de echarnos una manita, también podremos reportar su comportamiento inapropiado, invitarle a comerciar, invitar a un grupo o susurrarle. Este menú se activa al mirar de frente hacia este otro jugador y pulsar la tecla F.

Como en cualquier otro MMORPG, creando grupos, aunaremos fuerzas de cara a eliminar determinados enemigos que necesitan de más poder de ataque para ser eliminados. Más allá de eso, de momento no hemos encontrado muchas más razones para interactuar con los demás jugadores.

Crafteo

No podía faltar el crafteo para transformar en valiosos objetos todo aquello que nos vayamos encontrando por el mapa. En cada una de las regiones que visitemos, existirá un mercadillo donde poder poner en marcha nuestras artes de crafteo. En este punto de encuentro de cada ciudad podremos visitar numerosos puestos.

Estos puestos nos permitirán refinar materiales para obtener otros, visitaremos al herrero que nos ofrecerá todo tipo de armas con rangos de ataque de lo más variado, visitar al alquimista, que nos prepare las pociones más increíbles, así como el banquero, sin duda uno de los puestos con más movimiento, donde como es obvio descansarán nuestros ahorros.

No faltan tampoco las cantinas, donde acercarnos a sus cocinas para realizar recetas, que nos aporten desde energía extra a nuevos poderes. Cuando queramos realizar una receta, el menú nos informará de los ingredientes necesarios para poder llevarlas a cabo de manera satisfactoria.

Manejo de nuestro héroe

Como avanzamos en el mes de enero, advertimos que los controles de The Elder Scrolls Online eran de lo más curiosos, incluso llegamos a describirlos como de desconcertantes y poco prácticos para un MMORGP, al menos como los conocíamos hasta ahora..

En esta versión final hemos optado definitivamente por usar la perspectiva FPS en primera persona, para encarar los diferentes enemigos. Es la perspectiva más efectiva, aunque al tener que apuntar siempre de frente al enemigo para hacerle un daño ésta se puede hacer bastante incómoda.

Sobre todo cuando el enemigo es bastante ágil y capaz de moverse de un lado a otro con rapidez, en estos casos se nos hace muy difícil seguir sus movimientos y más de una vez nos encontraremos con que al preparar el ataque especial este se encuentra en otro lugar fuera de nuestro campo de visión y nos toca girarnos para ver donde se encuentra, sin duda es muy incómodo cuando son varios enemigos simultáneos a los que nos tenemos que enfrentar.  

Normalmente, cuando nuestro enemigo va a realizar un ataque especial, éste se rodea de un aura de color que nos avisa del inminente ataque. Es en este momento, con el botón derecho del ratón, activaremos la defensa especial que repele sus ataques.

De todas maneras, siempre podremos recurrir a la perspectiva en tercera persona que se activa con la rueda del ratón. Lo único que necesitareis es acostumbraros a atacar siempre de frente a los enemigos, ya que no se ha adaptado el ataque a las características de esta perspectiva, al menos de momento.

Apartado técnico

Las texturas de los diferentes mundos no tienen demasiada calidad y el conjunto gráfico no aporta nada extraordinario. Sólo los efectos de luz sobre las armaduras de los personajes o estos mismos efectos sobre fortalezas y ciudades son destacables, pero vamos, tampoco para tirar cohetes.

El motor 3D no es todo lo fluido que cabría esperar, aunque no es algo nuevo en los MMORPG, que al tener que mover tanto jugador y vastos terrenos, necesitan de mucha máquina para funcionar. El apartado sonoro está en la misma línea, con una bella banda sonora y unos efectos de sonido que ambientan correctamente todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

Aunque uno de los aspectos que más se le pueden achacar a The Elder Scrolls Online es la ausencia del idioma español, ya que sólo está localizado al Inglés, francés y alemán. Sin duda es una característica capital para animarse a hacerse con él y que de momento no está disponible. A todos nos viene muy bien aprender inglés, pero cuando hablamos de entretenimiento, lo indicado es que los juegos sean los más accesibles por todos.

Conclusión

Desde que hicimos el avance hasta esta versión final, hay que reconocer que The Elder Scrolls Online ha mejorado mucho, se ha convertido en un juego más dinámico y divertido, ha ganado peso el protagonismo de la comunidad de jugadores y esperamos que lo siga haciendo con la llegada de nuevos integrantes. El sistema de recompensas se ha mejorado y ahora es mucho más rico, aunque no nos reporte muchos objetos de valor todavía.

Pero en el fondo nos da la sensación de que no aporta mucho más que jugar a Skyrim, sólo que acompañado con otros jugadores reales con los que crear clanes etc... 

El verdadero problema y la vara con la que medir el conjunto de este The Elder Scrolls Online son su precio y posterior desembolso mensual a través de su sistema de suscripción. Parece una broma de mal gusto desembolsar 54,99€ para obtener sólamente el juego y un mes gratuito de suscripción, al cabo de este mes nos tocará comenzar a pagar los 12,99€ que cuesta la suscripción mensualmente.

Con unas matemáticas básicas nos daremos cuenta de que jugar un año a The Elder Scrolls Online nos va a salir por un pico. Y eso contando con que además no está en español, sin duda un precio descabellado para un producto que es un muy buen juego, el sueño de muchos seguidores de la saga, pero que quizás no esté al alcance de todos. Arriesgada apuesta por parte de Bethesda, que puede lastrar a un gran juego de rol, que estamos seguros de que con el paso de los meses irá ganando en interés.

Valoración

Es un buen juego de rol online, su principal reclamo es descubrir Tamriel en su máxima expresión conocida, aunque pueda pagar caro su sistema de suscripciones

Hobby

79

Bueno

Lo mejor

Enormes dimensiones del mapeado de Tamriel, la riqueza del universo Elder Scrolls

Lo peor

No estar traducido al español, controles en tercera persona y su sistema de suscripciones

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