Análisis

Análisis de Kirby: Triple Deluxe

Por Gustavo Acero
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Kirby Triple Deluxe "aspira" al triplete plataformero del año con su primer título para 3DS. Tras seguirle el hilo en Kirby's Epic Yarn para Wii y tocarle las (diez) bolas en Mass Attack de DS, el boloncio de Nintendo recupera su clásico menú de enemigos comestibles y minijuegos dividido en tres platos. ¿Será un banquete digno de MasterChef o de Pesadilla en la Cocina? Abramos boca para (com)probarlo.

Aunque lo de Triple Deluxe suene a hamburguesa, la primera comilona de Kirby en 3DS es más bien un Happy Meal: sacia nuestra hambre plataformera, contiene sorpresas jugables y está pensado para los niños, aunque lo acaban disfrutando los adultos. Tras explorar toda clase de géneros mediante ensayo y acierto, HAL Laboratory -cantera de talentos como Sakurai o Iwata-, recupera el ingrediente secreto del primer Kirby's Dream Land de Game Boy: la magia. Una esencia que ahora se traslada a Floralia, nuevo universo de fantasía, belleza cromática y profundidad estereoscópica que nos reconcilia con el pasado más tradicional del insaciable Kirby. Y aunque nos han cambiado los panecillos (las dos pantallas de 3DS), los ingredientes siguen tan frescos como hace 22 años.


Sueños de hoja perenne

Dicen que soñar con plantas es signo de buen augurio. Quizá por ello, la historia de Kirby Triple Deluxe arranca cuando una enredadera gigante llamada Planta de Ensueño pone el reino de Dream Land patas arriba y lo eleva a las alturas de Floralia (inlcuido el chabolo de Kirby), en una de las secuencias de introducción más adorables que ha protagonizado el globo rosa, que ve interrumpida su apacible vida de pesca, paseos estelares y siestacas tumbado a la bartola por culpa de un nuevo villano llamado Taraña (aracnófobos abstenerse, primer aviso). Así es: el responsable de tamaño enredo no es el Rey Dedede, que esta vez ha sido secuestrado, pero como Kirby no es una bola rencorosa, no duda ni un instante en acudir en su rescate.

Empieza así una bucólica (por bucal) aventura a través de siete mundos temáticos compuestos por islas flotantes, divididas en una media de cinco niveles cada una, aunque la cifra aumenta ligeramente a partir del tercer mundo, sin contar los niveles secretos. La ambientación y dirección artística parte del motor gráfico de Kirby's Adventure Wii, al que supera sobradamente en cuanto a diseño de niveles, cantidad de detalles y variedad escenográfica, pero es en el efecto 3D donde se nota el mayor salto cualitativo, concretamente, en la interacción casi constante entre planos de profundidad gracias a las "estrellas 3D", cuya propuesta nos remonta al fabuloso Mutant Mudds o, si nos ponemos mucho más friki-nintenderos, al Wario Land de Virtual Boy, como auténtico precursor de este concepto que alcanza su máxima expresión en Triple Deluxe, y más concretamente, en las batallas contra los jefes de mundo.

Estos espectaculares enfrentamientos despliegan un recital sin precedentes de rutinas y virguerías tridimensionales, con árboles (ese clásico Whispy Woods) que echan sus raíces fuera de la pantalla o nubarrones (ese viejo Kracko) que saltan de un plano a otro mientras nos cosen a cañonazos. Esta ausencia de monotonía se ve igualmente reflejado en la oferta de mundos y niveles, que se postula como una de las más variadas que ha visto la saga, tanto en ambientación como en mecánicas y formas de interactuar con el entorno, gracias en buena parte al recurrente uso del giroscopio para inclinar cuencos de agua, arrastrar bloques gigantes o desplazarnos en barcazas sobre raíles. Aunque la precisión del sensor es mejorable, las ideas divierten y aportan aún más frescura al desarrollo, que destaca por su capacidad para sorprender desde la primera pantalla.


Somos lo que comemos

Seamos sinceros, Kirby siempre ha sido un tío lento, y en este caso lo es aún más. Pero es que no es bueno correr con la boca llena. Por ello, resulta meritorio que el ritmo del desarrollo sea tan frenético, y eso sólo se puede conseguir mediante la concatenación de situaciones muy dispares entre sí, cuyo eje jugable se resume en la absorción de enemigos para plagiar sus poderes. Kirby tiene aquí nada menos que un total de 26 habilidades por digerir, la mayoría de ellas ya conocidas (espada, ninja, lanza, sombrilla, látigo, micrófono, hoja, piedra, hielo o fuego), pero además se han añadido cuatro nuevos disfraces: campana, escarabajo, circo y arquero, que ya figuran entre los mejores de la saga. Ver a Kirby haciendo malabares o lanzando flechazos "cosplayeado" de Robin Hood ya es digno de ovación, pero es que encima se adaptan como un guante al entorno y a la resolución de puzles. Eso sí, son muy sencillitos y la necesidad de utilizar una habilidad u otra se hace muy previsible.

Pero sin lugar a dudas, la habilidad más devastadora y novedosa de Triple Deluxe es el movimiento Hipernova: cuando Kirby se echa una fruta milagrosa al gaznate, se convierte en una mega aspiradora que ríete tú del Roomba ese que está tan de moda. Durante un tiempo limitado, el muy granuja es capaz de absorber árboles, enemigos y obstáculos descomunales, además de escupirlos para arrasar con todo lo que se le ponga por delante. Aunque es una variación de las super habilidades de Kirby's Adventure Wii, su com(ed)ida implementación da pie a algunos de los momentos más gratificantes de la aventura.

¿En qué puede decepcionar entonces un juegaco como Triple Deluxe? Pues como viene siendo habitual, en su escasa dificultad. A excepción de los últimos niveles, estamos seguros de que un héroe tan asentado como Kirby podría arriesgarse a subir el listón en este apartado sin menoscabar su esencia naíf, siguiendo el modelo de Yoshi's New Island o Super Mario 3D World y 3D Land, juegos que puede completar un pequeñajo sin problemas, pero que a su vez contienen un gran componente de rejugabilidad y desafío para el público adulto, lo que suele prolongar la duración del juego significativamente (el doble en algunos casos), algo que por desgracia no ocurre en Triple Deluxe. Vamos, que las siete horas del modo historia se podrían haber estirado mucho más si se hubiera seguido el esquema de dificultad de Kirby Mass Attack para DS, por citar un ejemplo de la casa.

La llave (o el llavero) de la nostalgia

No obstante, para compensar esta efeméride (por lo efímero), sus creadores se han esforzado notablemente por recompensar a los jugadores más viejunos, por medio de un incentivo que nos ha enamorado: 256 llaveros de estilo pixel art basados en personajes y transformaciones de toda la saga, intercambiables por StreetPass y que apelan directamente a la nostalgia de los "kirberos" más fieles, para quienes también hay unos cuantos guiños escondidos en los escenarios, como ese tapiz en escala de grises directamente sacado de Kirby's Dream Land, junto a algunas de sus melodías más clásicas y pegadizas de la era Game Boy.

 

Al contrario que otros compañeros de "monosidad" similar como el bueno de Yoshi, que en su últimas vacaciones portátiles se centra más en remasterizar el pasado que en reinterpretarlo, Kirby utiliza esa autorreferencia como cimiento sobre el que innovar y construir ideas, aunque ninguna llegue a ser especialmente novedosa. Los niveles se van haciendo más desafiantes poquito a poco, y la recolección de tres Piedras Solares por nivel (equivalente a las tres monedas estrella de Mario o las letras KONG de ya sabéis quién) hacen que cada mundo sea algo más rejugable, ya que muchas de dichas piedras requieren pifiarla para comprender cómo se obtienen; lo que favorece al "factor exploración" de la aventura.


Segundo plato y postre

Pero si Kirby es "Triple" por las dimensiones, también lo es por sus modos de juego. Aparte de la delicios historia principal, también ofrece dos modos adicionales (bueno, en realidad son cuatro, pero los últimos dos son desbloqueables), uno de los cuales va más allá del mero contenido extra. Nos referimos a Combates Kirby, ni más ni menos que un Smash Bros para cuatro Kirbys de colores. Aunque es mucho más modesto en profundidad y variedad de personajes y movimientos, permite adoptar hasta diez habilidades del modo Historia y emplear potenciadores a través de siete escenarios míticos de la saga. Pero lo auténticamente "Deluxe" es la posibilidad de jugar con otros tres amigos mediante el modo descarga con una sola tarjeta del juego. Y de fácil no tiene nada: tras darle cañita brava al nivel Difícil en modo individual, la IA nos ha dado unos repasos que ni la Master Hand del Smash, por lo que aquí tenéis entretenimiento y "picatostes" para rato.

El otro extra responde al nombre Redoble Dedede, que resulta bastante menos interesante y profundo que los combates. En resumen, se reduce a pulsar 'A' a un ritmo determinado mientras avanzamos o retrocedemos y damos palmas en el aire para obtener mayor puntuación, un repetitivo planteamiento que en su tercera y última área se vuelve exageradamente diabólico. El minijuego consiste en "bailar al son del bombo", es decir, saltar de una pantalla a otra rebotando en tambores al ritmo de temas clásicos de Kirby mientras recogemos monedas y equivamos enemigos de diversa índole. Desde luego, habría estado bastante mejor un minijuego de ritmo plataformero más al estilo de HarmoKnight, pero menos da una piedra solar.

En resumidas cuentas, Kirby Triple Deluxe se consagra como una de las mejores entregas de una saga a la altura de Mario y Donkey en lo que a longevidad y variedad de resgistros se refiere, que aprovecha la oportunidad estereoscópica de 3DS para deslumbrar visualmente como ningún otro plataformas 2D, pero desperdicia la ocasión de elevar un nivel de dificultad que lo haga más apetitoso para los gourmets del género. Con todo, su variado desarrollo, la enorme cantidad de objetos por coleccionar y sobre todo, su espectacularidad gráfica y el amor artístico depositado en cada escenario, son ingredientes más que suficientes para zampárselo hasta reventar... y quedarnos con ganas de repetir. ¡Que aproveche!

Valoración

Kirby nos brinda uno de sus menús más frescos, variados y visualmente ricos de la saga. Aunque resulte fácil de digerir, su dirección artística, variedad de niveles y factor coleccionista lo convierten en plato de muy buen gusto.

Hobby

84

Muy bueno

Lo mejor

Soberbia interacción entre planos 3D. El diseño de niveles y jefes. Los llaveros. El extra Combates.

Lo peor

Su baja dificultad afecta a la duración. El extra Redoble Dedede. Se ha comido el cooperativo.

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