Análisis

Análisis de NBA 2K16 para PS4, Xbox One y PC

Por Rafael Aznar
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Versión comentada: PS4

Os servimos en bandeja el análisis de NBA 2K16, que entra en la zona de PS4, Xbox One y PC para conquistar, por aplastamiento, un nuevo anillo de campeón del género deportivo. Los responsables de la saga siempre se dejan el alma en la cancha para dar espectáculo, y esta temporada no ha sido una excepción: modos renovados, un editor de contenidos como nunca antes se había visto, pulimentos jugables, la colaboración del cineasta Spike Lee... Parafraseando a Andrés Montes: ¿Por qué sois tan buenos, Visual Concepts?

EDITADO 07/06/206: NBA 2K16 ya está disponible en PS Plus, por lo que los suscriptores del servicio premiu online de Sony pueden descargar el juego desde PS Store. Os refrescamos su análisis para que sepáis lo que os depara en este juegazo de baloncesto.

El análisis de NBA 2K16 llega en las mejores circunstancias posibles, con la pasión por el baloncesto en plena efervescencia en nuestro país, tras la consecución de la medalla de oro por parte de la selección española en el Eurobasket 2015. Dicho torneo tuvo un gran protagonista, y no fue otro que Pau Gasol, precisamente el jugador que copa la portada del juego por estos lares, en compañía de su hermano Marc. A sus 35 años, el pívot de los Chicago Bulls ha maravillado a medio mundo con una sucesión de exhibiciones para la historia, y algo parecido sucede con la saga de Visual Concepts, que lleva en las canchas desde 1999 y no se cansa de acumular anillos de campeón. Su dinastía es tal que, durante tres años, hizo arrojar la toalla a un gigante del deporte virtual como EA Sports, cuyo NBA Live no era más que un pelele ante ella.

El género deportivo suele despertar muchas reticencias entre ciertos usuarios, no sin razón, pues resulta difícil introducir grandes innovaciones entre un año y otro como para hacer pasar la siguiente entrega por nueva, especialmente cuando ya se ha conseguido una buena base jugable. Sin embargo, la saga que nos ocupa tiene todo el beneplácito del mundo, pues lleva muchos años superándose año tras año. El control se ha pulido y se han introducido mejoras técnicas que hacen que todo sea más realista, pero donde NBA 2K16 se marca un mate de 360º con rectificado es en los modos de juego y en la profundidad de opciones, que nos han dejado abrumados. Que tomen nota los general managers de otras franquicias.

Buscando la excelencia en los pequeños detalles

El control de la saga lleva años siendo glorioso, pero cada temporada se va ampliando el repertorio con nuevos recursos. Muchos de ellos no se ven a primera vista, pero uno se va percatando a medida que juega partidos y ve acciones muy concretas. Gracias a la adición de nuevas animaciones (10.000, según sus responsables), todo se siente aún más natural y cercano a la realidad. Nosotros hemos notado una gran mejoría, en particular, en los rebotes y en los tapones. Así, la lucha por los rechaces es más justa, en base a la altura de las jugadores, pero también en base al posicionamiento y los tiempos a la hora de saltar, de modo que, si saltamos a lo loco, puede que cometamos falta, algo que antes no sucedía. Las ‘chapas’ también son más satisfactorias, especialmente cuando el jugador llega desde atrás y revienta la pelota de un manotazo.

Se ha introducido una nueva tecnología para el posicionamiento de los pies, algo que repercute muy positivamente no sólo en los movimientos de ataque, sino también en los defensivos. En relación con eso, nos ha dado la impresión de que es más fácil hacer robos cuando un rival trata de driblarnos con una posición forzada, sin necesidad de tener que pulsar el botón de robo, que siempre implica una alta probabilidad de cometer falta personal. El sistema de pases también se ha modificado ligeramente, de modo que, aparte de la entrega estándar, hay dos botones para pases picados y bombeados. Asimismo, en los tiros libres hemos notado una innovación curiosa: para que no todo sea tan fácil como parar la barra de potencia en el punto exacto, si un jugador tiene la muñeca de madera (un ‘Geppetto Brother’, que diría Andrés Montes), la imagen empieza a vibrar como si se estuviese produciendo un terremoto, para que resulte más difícil atinar.

Como siempre, el All-Star tiene una presencia destacada en todos los modos con formato de temporadas. Al margen del Rising Stars Challenge (el partido que mezcla jugadores de primer y segundo año) y el partido de las estrellas propiamente dicho, también podemos disfrutar de los concursos de triples y mates, ambos con un formato muy similar, basado en detener barras de potencia en el momento preciso. Los triples se sienten mucho más ágiles que otros años, aunque la barra de potencia peca de ser demasiado amplia y no siempre premiarnos con un acierto si la detenemos en el punto exacto. En cuanto a los mates, ya no hay combinaciones infinitas de botones, sino que sólo hay que pulsar un botón dos veces, en puntos concretos de una barra de potencia.

La IA se puede configurar entre cinco niveles: novato, pro, all-star, estrella y salón de la fama. A poco que juguemos en los niveles altos, sudaremos tinta china para ganar los encuentros, pues los rivales son duros de roer y cada equipo juega de una manera muy distinta, que, además, puede variar para adaptarse a lo que estemos haciendo. En ese sentido, hay modos en los que podemos fijar desde el menú todas las estrategias que queramos, para cada uno de los veintinueve rivales de la liga. Por cierto, en el modo Mi Carrera, hay un nuevo interfaz que destaca las virtudes y defectos del jugador que, a priori, va a ser nuestro par cuando saltamos a la cancha.

Todos sabemos que el baloncesto es un deporte de ritmo lento y que, a menudo, se resuelve en los instantes finales. Visual Concepts lo tiene muy en cuenta y, por eso, igual que el año pasado, ofrece un sistema de simulación muy completo, que permite entrar y salir de los partidos en cualquier momento. Podemos acelerar el ritmo y que la simulación sea instantánea, simular a ritmo normal mientras indicamos tácticas o, por supuesto, saltar a la cancha si vemos que un partido está muy igualado y queremos resolverlo por nosotros mismos.

Por tercer año consecutivo, se pueden disputar partidos de Euroliga, con las reglas del baloncesto FIBA. En total, hay veinticinco equipos del viejo continente, entre los que se cuentan cinco españoles: Real Madrid, Barcelona, Kutxa Laboral Vitoria, Unicaja de Málaga y Valencia Basket (este último es novedad). La lástima es que sigue limitándose a partidos amistosos, sin que podamos disputar el torneo en su totalidad.

Además de las 30 franquicias actuales, hay 46 equipos clásicos, que van desde la temporada 1964-1965 a la 2012-2013. Hay que destacar que doce de esos equipos son nuevos, algo que agradecerán los más ‘jóvenes’, pues se trata, en su mayoría, de equipos de principios del siglo XXI, como los Dallas Mavericks de 2002-2003, los Detroit Pistons de 2003-2004 o los Phoenix Suns de 2004-2005.

Viviendo un sueño

Como decíamos al principio, NBA 2K16 tiene una de sus mayores fortalezas en sus modos de juego. Visual Concepts podría hacer lo que hacen EA Sports o el PES Team y replicar lo que ya había en la entrega del año pasado, pero, lejos de eso, ha renovado los modos que ya tenía y ha introducidos otros totalmente nuevos, con una cantidad de opciones que lo convierten en el mejor simulador deportivo del mercado con muchísima diferencia.

Empecemos con Mi Carrera, que, seguramente, es el modo que más interés despierta, pues permite crearse un álter ego para vivir la experiencia de la NBA, como si de un modo Historia se tratara. El estudio lleva ya tres años consecutivos replanteándolo y, en esta ocasión, se ha optado por construirlo en torno a un guión escrito por el director de cine Spike Lee. No en vano, hay más de una hora de vídeos que han sido grabados con la participación de actores reales, con el empleo de numerosos recursos cinematográficos, como, por ejemplo, fundidos o entrevistas del director con los personajes cuya vida ha recreado, en plan ‘metacine’.

Como siempre, antes de empezar, hemos de crearnos un jugador, con la posibilidad de escanear nuestra cara con la PS Camera o con Kinect, lo que, realmente, nos hace sentir dentro del juego. Una vez hecho, encarnamos a Frequency Vibrations, que es el apodo que recibe nuestro jugador, un tipo humilde criado en el barrio neoyorquino de Harlem. A través de diferentes escenas de vídeo (con voces en inglés y subtítulos en castellano), vemos su paso desde el instituto y la universidad hasta la liga. Nos ha gustado mucho el hecho de que podamos disputar esos partidos iniciales para llamar la atención de los ojeadores de la liga.

El planteamiento es original, pero no hay que llevarse a engaño: la historia que ha planteado Spike Lee es mediocre a más no poder, tanto por los acontecimientos como por los protagonistas, muy ‘del barrio’, a los que, a menudo, dan ganas de estrangular, como nuestro propio jugador y su mejor amigo, un fantoche de mucho cuidado. Sólo se salvan los padres. Sería interesante saber cómo se planteó toda la colaboración, porque lo que es el argumento acaba muy abruptamente al final de nuestra primera temporada en la liga, como si hubiese prisa por ir a no sé sabe dónde… Y, más que por desgracia, casi diríamos que por suerte, porque es a partir de ese momento cuando la cosa gana interés. Hasta entonces, lo que vemos es una sucesión de partidos predeterminados que, en buena medida, están falseados, especialmente una vez que ya estamos en la NBA, pues el marcador se ajusta a su libre albedrío, sin que tengamos mucho margen para cambiarlo en los pocos minutos de juego que se nos conceden. Al final, son una decena de partidos que sirven como excusa para hilar cosas: el debut en la liga, el regreso a la ciudad de Nueva York, los nervios de los playoffs…

Afortunadamente, a partir de la segunda temporada, el modo Mi Carrera se olvida de la historia de Spike Lee y abre el abanico de opciones jugables, que es lo que realmente importa y que cuenta con interesantes novedades, ligadas al hecho de que debemos gestionar qué hacer en los días libres entre partido y partido. En primer lugar, podemos firmar patrocinios con diversas marcas para obtener monedas, aunque a cambio de asistir a eventos. En segundo lugar, podemos establecer conexiones con otros jugadores y miembros de la liga para realizar diversas acciones con ellos y obtener tanto monedas como recompensas variadas (como la posibilidad de elegir la camiseta en cada partido o la obtención de una determinada animación). En tercer lugar, podemos hacer cosas como salir con los compañeros del equipo para mejorar la química o pasar tiempo con los aficionados para aumentar nuestro número de seguidores.

Sin embargo, jugablemente, la novedad más destacada son los entrenamientos, que ya no se limitan a meras pachangas en las que cumplir las directrices del entrenador. Ahora, son más reales y, por ejemplo, podemos realizar ejercicios de tiro, carrera, reacción o salto para mejorar nuestros parámetros. Se trata de pequeños minijuegos que resultan muy entretenidos. Por cierto, la progresión del personaje sigue dependiendo de que obtengamos puntos y compremos mejoras. Del mismo modo, en la tienda, podemos adquirir todo tipo de cosas, como ropa, joyas o tatuajes.

Como en otros años, hay ruedas de prensa tras los partidos, que podemos aprovechar para influir en la moral del equipo o la inquina de los periodistas. Además, hay una red social para ver las reacciones de la gente a todo lo que vamos haciendo en el campeonato. Por supuesto, podemos hacer peticiones de traspaso si no estamos a gusto en un equipo.

En general, el modo Mi Carrera le da cien patadas al de cualquier otro título deportivo, y se agradece que trate de innovar cada año. No obstante, nos quedamos, con mucho, con la versión del año pasado, por todo lo que suponía la presencia de diálogos con los jugadores reales en las escenas de vídeo. Eso se ha perdido y, ahora, apenas vemos un par de conversaciones insulsas al principio de los partidos con los jugadores que son portada este año, como Stephen Curry, Anthony Davis y James Harden. Por otra parte, muy en relación con la mejora de nuestro álter ego, hay que destacar la incidencia negativa que pueden llegar a tener los micropagos en los modos online en los que se usa a esos jugadores personalizados. Lejos de ser una cosa accesoria, la compra de moneda virtual con dinero real puede falsear la experiencia y hacer que alguien tenga un jugador dopado enseguida, en detrimento de quienes han echado decenas de horas para ganarse religiosamente monedas con las que comprar mejoras, que son progresivamente más caras, por cierto.

La responsabilidad de gestionar una franquicia

Desde que la saga dio el salto a PS4 y Xbox One, Mi GM ha sido uno de los modos estrella, pues permite convertirse en el general manager de una franquicia y, además de jugar, tomar centenares de decisiones, casi más propias de un juego de gestión. No en vano, los principales encargados de este modo son grandes aficionados de este tipo de títulos, y eso explica por qué todo está tan cuidado. Cada año, se han ido sumando nuevas opciones y, como resultado, lo que hay en NBA 2K16 es brillante.

Podemos elegir entre cualquiera de las treinta franquicias de liga, teniendo en cuenta que cada propietario concede una relevancia diferente a factores como el dinero o los éxitos deportivos. A partir de ese momento, debemos cuidar de los presupuestos, la química del equipo, el interés de la afición… Al estilo de un juego de rol, al obtener experiencia, subimos de nivel y podemos elegir entre diferentes recompensas. La cantidad de opciones y cosas que podemos hacer es realmente abrumadora. El trato con los jugadores es realmente importante y, a menudo, los miembros de la plantilla vendrán a nuestro despacho a hacernos peticiones, con las que tendremos que lidiar, a base de arengas, reprimendas, promesas… Puede que alguno nos diga, por ejemplo, que se va a retirar, algo que quizás podamos evitar si logramos convencerlo de seguir un año más.

El sistema de traspasos se ha mejorado y, ahora, se pueden realizar operaciones a tres bandas, como en la realidad, para poder cuadrar mejor los topes salariales. Además, las franquicias actúan con más cabeza, pensando a medio y largo plazo, según sean aspirantes al título o estén en reconstrucción. En ese sentido, podemos ver informes detallados de cada una, en los que se nos muestra si han declarado transferible a alguien, si algún jugador acaba contrato… También hay que tener en cuenta las extensiones de contrato de nuestros propios jugadores, relacionadas directamente con el mercado de agentes libres, que se abre al final de cada temporada.

Paralelamente, hay que encargarse de la gestión de empleados, para los cargos de director de finanzas, asistente del general manager, entrenador, entrenador asistente, jefe de ojeadores y preparador físico. Podemos presentar ofertas a cualquier miembro de otro equipo, pero sabiendo que las otras franquicias también pueden hacer lo mismo con nuestros trabajadores. Por si ese tira y afloja no fuera ya suficiente, podemos fichar, por ejemplo, a exjugadores para que ocupen el banquillo.

Todo eso son ampliaciones de lo que había el año pasado, pero también hay elementos hechos desde cero. El más destacado es, sin duda, la posibilidad de reubicar el equipo en otra ciudad. A la hora de hacerlo, hay que tener en cuenta infinidad de factores, como la cantidad de habitantes y los ingresos medios, el hecho de que la construcción del pabellón sea más barata en las afueras que en el centro (pero a costa de menor asistencia potencial) o la cantidad de equipos que ya haya en esa urbe. Para que la operación se pueda llevar a cabo, es necesario que se apruebe en una votación entre los dueños del resto de franquicias, lo que obliga a convencer, al menos, a quince de ellos, con los que hay que conversar y a los que hay que ofrecer un proyecto económico viable. Si conseguimos llevar a cabo el traslado, las divisiones de la liga, e incluso las conferencias, pueden sufrir modificaciones. Esto entronca también con el bestial editor del juego, que explicamos un poco más adelante, pues tenemos libertad para cambiar el nombre de la franquicia, así como para diseñar el pabellón y la equipación. No hay palabras suficientes para alabar lo vasto que es NBA 2K16 en materia de gestión.

El modo Mi GM también ha ganado en profundidad en cuanto a la gestión de las futuras promesas de la liga. Como el año pasado, de cara al Draft, hay que tener a los ojeadores en alerta permanente, consultar las previsiones y, por supuesto, rezar para que la lotería nos depare un buen puesto (o alguien nos ofrezca su elección en un traspaso). Una de las novedades es la Liga de verano, que permite una primera toma de contacto con los jugadores que hayamos seleccionado. Asimismo, se ha introducido 2K Hoops Summit, un partido de exhibición entre promesas estadounidenses e internacionales, de cara a tomar notas de cara al Draft de la temporada siguiente. Asimismo, hay campus de entrenamiento a los que podemos mandar a los jugadores para que mejoren ciertos parámetros.

El secreto está en el online

NBA 2K16 concede una gran importancia a los modos online. En ese sentido, seguramente la novedad más destacada es Pro-Am, donde podemos disputar partidos de cinco contra cinco, dirigiendo nuestro propio equipo o uniéndonos a otro. Al estilo del Clubes Pro que introdujo FIFA hace unos años, podemos compartir cancha con otras nueve personas, cada una manejando a su propio jugador personalizado, que, por cierto, se comparte entre los modos Mi Carrera, Pro Am y Mi Parque. Esta adición es justo lo que le faltaba a la saga, pero debéis saber que, para disputar los partidos, tienen que coincidir diez personas al mismo tiempo. La búsqueda de partidas es instantánea, a priori, pero dependeremos mucho de quedar previamente con amigos que tengan el juego. En ese sentido, quizás habría estado bien que los partidos se pudieran completar con jugadores manejados por la CPU. No sabemos si es por problema de los servidores o porque aún hay poca gente jugando, pero nosotros no hemos podido acceder ni a una sola partida tras cuatro días intentándolo… En los próximos días, actualizaremos este párrafo si cambia la situación. Por ahora, os advertimos de que va mal (no así el resto de modalidades online).

El modo Pro-Am comparte editor con Mi GM (más concretamente, con la opción de reubicar la franquicia en otra ciudad), y hay que decir que es lo más salvaje que hemos visto nunca en un juego deportivo en términos de personalización. El pabellón, la equipación y el logo del equipo se pueden modificar de miles de maneras, pues no estamos ante la típica herramienta que sólo permite elegir entre un par de elementos predefinidos, sino que se nos da mucha manga ancha para que hagamos y deshagamos lo que nos parezca, con la posibilidad de importar incluso imágenes propias. La palma se la lleva el pabellón, pues podemos elegir la estructura de las gradas (y el aforo, consiguientemente), el color de los asientos, el suelo, los patrones de la madera, las líneas, los textos, los logotipos, el videomarcador, la mesa de anotación, la publicidad, los efectos de sonido para cada situación que se dé en los partidos… En el caso de Mi GM, también se pueden hacer cambios sobre las instalaciones: palcos de lujo, aparcamientos, tiendas, bares, transporte público… El diseño de la equipación tampoco se queda atrás, y podemos elegir los patrones, los colores, la tipografía de los números y los nombres… Hay que felicitar a Visual Concepts, porque así es como se hacen las cosas.

Mi Equipo es otro pilar fundamental de NBA 2K16. No es un modo exclusivamente online, pero sólo se puede acceder a él si tenemos la consola conectada a Internet, ya que 2K quiere evitar trampas a la hora de obtener puntos MT. Es la típica modalidad en la que debemos crear un equipo a base de obtener cartas de jugadores cada vez mejores, así como otros elementos, como pabellones, entrenadores, equipaciones, contratos o sistemas de juego. Dentro de él, hay multitud de eventos: Dominación (derrotar a las treinta franquicias de la liga), Desafíos (hay un total de 35, sujetos a diversos condicionantes), Retos (partidos callejeros de tres contra tres), Camino hacia los playoffs (partidos online organizados por divisiones) y Partidos contra amigos. Cómo no, además de adquirir paquetes de cartas con las monedas que vayamos obteniendo (compartidas entre todos los modos de juego), podemos entrar en pujas.

Mención especial merece el modo Mi Liga, que se puede jugar tanto offline como online. En el primer caso, es similar al modo Mi GM, pero algo más básico, con la posibilidad de configurarlo a una sola temporada o a la friolera de 80. En el segundo caso, es una importante novedad, pues podemos crear campeonatos de hasta 30 equipos, para jugar con nuestros amigos, con traspasos incluidos o la posibilidad de hacer un Draft de fantasía que iguale un poco a los equipos.

Por otra parte, dentro del online hay que destacar que también hay un modo estructurado en divisiones, con ascensos y descensos, para que juguemos contra gente de nuestro mismo nivel. En total, hay diez divisiones. Como curiosidad, antes de empezar los partidos, podemos ver estadísticas muy detalladas de la persona que vaya a ser nuestro rival, para hacernos una idea de cómo juega.

Como ya es habitual, repite el baloncesto callejero, con dos vertientes. Por un lado, tenemos Blacktop, la modalidad offline, que permite disputar pachangas desde uno contra uno hasta cinco contra cinco, con una sola canasta, de modo que, para poder atacar, antes hay que salir de la bombilla. Por otro lado, está Mi Parque, que es la sala de reunión online en la que podemos disputar partidos con otros usuarios. A eso, añadid 2K TV, el programa televisivo con episodios semanales integrado dentro del juego. En pocas palabras, no hay un juego deportivo que le llegue a la suela del zapato a éste en lo que a modos se refiere.

Músculos hasta en las cejas

La saga NBA 2K ha estado siempre en la élite técnica, y fue de las primeras en mostrar la potencia de PS4 y Xbox One. Desde el primer momento, Visual Concepts apostó por crear un motor propio, llamado EcoMotion, para sacarles partidos, y los réditos están siendo enormes. Las entregas de las dos temporadas anteriores eran ya soberbias en cuanto a apariencia general, por lo que, este año, a primera vista no se observa una gran mejoría, pero sí que hay novedades, especialmente en forma de animaciones.

El parecido de los jugadores es, sencillamente, apabullante. Es cierto que la saga juega con la ventaja de que el número de equipos no es particularmente amplio, comparado con el de otras sagas deportivas, pero el acabado de los rostros es impactante (y eso incluye también a los entrenadores), igual que la recreación minuciosa de los tatuajes de cada jugador. Y no todo se queda en el físico: mención especial merecen los gestos técnicos y los tics de los jugadores más célebres, que están clavados. Por ejemplo, en el caso de Stephen Curry, es habitual verle sacarse el protector bucal, y sus triples y bombas son tan estéticos como en la realidad. Por si eso fuera poco, hay una sensación de que todo fluye y está vivo, lo cual se puede apreciar en las sudadas que se pegan los jugadores a medida que avanzan los partidos. Casi se huele el sudor. Lo único que nos ha decepcionado son los personajes del modo Mi Carrera, cuyo modelado está muy por debajo, incluso el de nuestro propio jugador, que aparece muchas veces con la boca abierta, aunque la razón no es otra que la dificultad para ajustar algo que ha sido grabado por un actor en plan cinematográfico con un modelo que puede variar muy ampliamente, según cómo lo hayamos personalizado.

Todo lo que sucede sobre la cancha resulta muy verídico. Los choques entre los jugadores son muy orgánicos, y hasta se ve cómo se agita la ropa. Puede llegar a haber algo de ‘clipping’ cuando una colisión es muy forzada, pero es casi inexistente. A eso, añadid el aspecto del parqué y el pabellón, con una iluminación tremenda y detalles como el hecho de que las gradas se queden casi desiertas si el equipo local va perdiendo por paliza en la recta final de un partido. Asimismo, se han añadido pequeños detalles, como una nueva escena de los árbitros para revisar la repetición de las canastas que se producen sobre la bocina. Es como ver un partido en televisión, sin exagerar lo más mínimo.

Hay que destacar que, a diferencia del año pasado, los que jueguen con los textos y las voces en castellano sí podrán disfrutar del previo periodístico de los partidos, protagonizado por Ernie Johnson, Shaquille O’Neal y Kenny Smith. Para amenizar el tiempo de carga correspondiente, los oiremos charlar y comentar diversos asuntos y anécdotas de la liga, siempre en un tono muy jocoso. A ver cuántas corbatas diferentes le contáis al grandullón de Shaq. Eso sí, las voces están en inglés y no hay subtítulo alguno, por lo que, si no domináis la lengua, no entenderéis ni una palabra. En ese sentido, en el modo Mi Carrera también hay algunos momentos en que se ha olvidado incluir subtítulos, más concretamente en la antesala de los partidos en los que aún se mantiene el argumento ideado por Spike Lee, cuando nuestro jugador hace ciertas reflexiones en voz alta.

Por cuarto año, contamos con los comentarios de Sixto Miguel Serrano, Antoni Daimiel y Jorge Quiroga, tres de las voces más autorizadas de nuestro país en lo que a baloncesto se refiere. La narración está perfectamente integrada, y coincide casi siempre con lo que sucede en pantalla. Eso sí, echamos en falta que se cuenten más anécdotas e historias de la liga, y también nos gustaría ver un periodista a pie de campo para dar mayor riqueza a las retransmisiones, tal y como sucede en la narración original del juego.

En cuanto a la banda sonora, hay cincuenta temas, que han sido seleccionados por DJ Premier, DJ Khaled y DJ Mustard. Entre los artistas y grupos, nos encontramos a los Ramones, Imagine Dragons, One Republic, Selena Gomez, John Newman o Jay-Z. La selección es bastante buena. Hay sobredosis de rap, aunque, por suerte, es bastante suave, así que se deja escuchar. No obstante, pese a que la cantidad de temas se ha duplicado, la verdad es que la música de las tres entregas anteriores está por encima de la de ésta. Esto es muy subjetivo, por supuesto, pero, en opinión de un servidor, LeBron James, Pharrell Williams y hasta el egocéntrico Jay-Z lograron un equilibrio de géneros más compensado que el del trío de pinchadiscos de este año.

Una pizarra de manual

Lo decimos cada año, pero no nos cansaremos de repetirlo: hoy por hoy, NBA 2K es la mejor saga deportiva con mucha diferencia y Visual Concepts, el estudio del género que más se preocupa cada temporada por innovar y ofrecer cosas diferentes. En esta ocasión, además de pulir la sensacional base jugable de los últimos años, ha replanteado el modo Carrera, ha incorporado infinidad de novedades a Mi GM, ha incluido ligas online, se ha sacado de la chistera el demandado Pro-Am (aunque, de momento, es imposible encontrar partidas), ha implementado el editor más completo que hemos visto nunca en el género, ha añadido más equipos históricos… Eso es una pizarra como Dios disfrazado de jugador de baloncesto manda.

Valoración

NBA 2K16 es el mejor juego deportivo del año con mucha diferencia. Visual Concepts vuelve a dar una lección de cómo innovar en un género en el que es tan fácil acomodarse. El anillo es suyo, tesoro.

Hobby

93

Excelente

Lo mejor

Casi todo: el control, los gráficos, los modos, el tremendo editor, la profundidad de opciones…

Lo peor

El argumento de Mi Carrera es terrible. La búsqueda de partidas en Pro-Am. Los micropagos.

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