Análisis

Análisis de Papo & Yo, juego en PS Plus

Por David Alonso Hernández
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Versión comentada: PS3

Minority busca remover nuestros sentimientos con Papo & Yo (que tenéis este mes en PS Plus), una aventura independiente que trata un tema tan delicado como es el del sufrimiento e indefensión infantil a causa de un padre con graves problemas de alcoholismo.

Encarar el análisis de Papo & Yo, ahora que ha es uno de los juegos de PS Plus de marzo, no ha sido tarea fácil, ya que se trata de un título bastante especial y fuera de lo común. Por diversos motivos:

El primero, y quizá más importante, es la historia sobre la que gira este título independiente desarrollado por Minority, un pequeño estudio afincado en Montreal que, con Vander Caballero a la cabeza, se decidió a tratar en un videojuego un tema tan sensible como el sufrimiento infantil causado por la convivencia con un padre alcóholico.

Ya desde el primer fotograma del juego Caballero deja claro lo que pretende transmitir con su obra, agradeciendo -a través de una breve frase inicial- el apoyo de su familia para sobrevivir al "monstruo" de su infancia.

Así, y de forma autobiográfica del propio autor, el juego nos presenta a Quico, un niño que vive en una zona salpicada de favelas de aspecto onírico, y en las que -en un primer momento- se limita a avanzar mientras soluciona sencillos puzles, como tirar de una palanca o engranaje determinado, que le permiten seguir avanzando.

Pronto, esta mecánica cambia a un desarrollo algo más plataformero con la aparición de Lula, un pequeño robot de juguete que se acopla a la espalda de Quico y le permite saltar más lejos, así como pulsar interruptores bastante lejanos, a los que el fiel androide acude cada vez que se le ordena.

El tercer, y más importante, cambio en el desarrollo llega con la aparición de Monstruo, una criatura bípeda de gran tamaño que acompaña a Quico de forma automática y con la que tenemos que interactuar para solucinar los cada vez más complejos rompecabezas.

Al principio la relación entre ambos es bastante apacible e, incluso, llegamos a empatizar ligeramente con la criatura, a la que debemos hacer avanzar atrayéndola con los cocos que recogemos en los escenarios o, en otras ocasiones, provocar que se quede dormido para poder utilizar así su panza como cama elástica y acceder a zonas elevadas.

Sin embargo, pronto descubrimos que Monstruo tiene una cara oculta, y cada vez que la criatura se hace con una de las ranas que aparecen en ciertos momentos de la aventura, su carácter se vuelve atroz y comienza a perseguir a Quico con una ferocidad inusitada, vapuleándole y lanzándole por los aires cada vez que logra atraparle... así, hasta que conseguimos hacer que se calme momentáneamente y vuelva a su estado anterior.

Como estaréis imaginando, Monstruo es la representación metafórica del padre de Vander Caballero, por lo que -en estos momentos de "ebriedad"- sentimos claramente la indefensión de Quico, que sólo puede huir de estos ataques a duras penas, ya que no tiene ninguna capacidad de ataque.

Este no es el único recurso que Minority introduce en Papo & Yo para narrarnos el drama del maltrato infantil, y la historia (que no os queremos destripar) está repleta de situaciones que agitan un buen número de sentimientos en nuestro interior, en especial el desenlace de la aventura, que provoca todo un torrente de sensaciones.

Todos estos recursos narrativos y metafóricos están implementados en una mecánica de la que ya os hemos hablado (puzles y plataformas, básicamente) que no descubre nada nuevo, pero que proporciona una experiencia satisfactoria... aunque no exenta de algunos fallos.

Por ejemplo, el control de Quico es algo "duro", lo que hace que algunos saltos se compliquen más de lo que cabría esperar, y el desarrollo peca de ser demasiado lineal, un tanto repetitivo y algo irregular, ya que alterna algunos momentos muy brillantes a nivel jugable con otros un tanto insípidos.

Esta irregularidad también se deja notar en el apartado técnico, que combina un diseño artísitico muy atractivo con ciertos errores notables, como unas texturas bastante pobres y algunas ralentizaciones realmente molestas en quizá demasiados momentos.

La duración de Papo & Yo, que ronda las 4 horas, tampoco juega demasiado a favor de este título independiente, aunque la verdad es que -en ese escaso periodo de tiempo- es capaz de despertar muchas emociones.

Así, y a pesar de todos sus fallos, sólo por el tema que trata y, sobre todo, por la manera en la que lo hace, la obra de Vander Caballero merece que le déis una oportunidad y que, aunque sea únicamente por unas horas, sintáis todo lo que Quico necesita transmitiros con su triste historia, la de un niño atormentado e indefenso por los problemas de alcoholismo de su padre.

Valoración

Un juego diferente y artísticamente muy atractivo, que cuenta con una identidad propia, y que -a pesar de presentar algunos errores notables- es capaz de transmitirnos una historia de las que dejan huella.

Hobby

73

Bueno

Lo mejor

La historia que nos relata y los sentimientos que es capaz de transmitir en algunos momentos.

Lo peor

A nivel jugable y técnico tiene algunos errores bastante destacables, que empañan el resultado final

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