Análisis

Análisis de PES 2016

Por Rafael Aznar
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Versión comentada: PS4

Ya está aquí el análisis de PES 2016. Como en la fábula del lobo y las ovejas, nos hemos tirado un lustro advirtiendo que cada entrega podía ser la que devolviera a la saga de Konami el fulgor de antaño, pero los vaticinios nunca se acababan de cumplir. Sin embargo, tras la prometedora entrega del año pasado y coincidiendo con su vigésimo aniversario, Pro Evolution Soccer vuelve a tener lo que hay que tener para satisfacer el buen gusto balompédico: calidad técnica y fondo físico.

El análisis de PES 2016 corrobora lo que ya veníamos apuntando desde hace unos meses: la saga futbolística de Konami vuelve a estar en plena forma, tras casi una década de sinsabores. Desde que se inició el bajón con la entrega de la temporada 2007-2008, ha sido continua la cantinela de que cada nueva entrega era la que iba a devolver a la serie al lugar que se merecía, pero, al final, el resultado no era el que cabía esperar.

Sin embargo, el año pasado, coincidiendo con el salto a la generación de PS4 y Xbox One, se produjo ya un importante cambio de tendencia, al establecerse unos mimbres técnicos y jugables que sólo precisaban de un par de retoques para ser sobresalientes. Pues bien, el PES Team, con sus estudios de Tokio y Windsor, ha hecho esos ajustes y ha firmado la entrega más brillante desde los tiempos de PS2 y del mítico Pro Evolution Soccer 6, cuando aún jugaba Ronaldo Nazario y Adriano Leite era un futbolista lo suficientemente destacado (y sobrio) como para copar la portada. El tiempo no pasa en balde, pero nunca es tarde si la dicha es buena.

Calidad en todas las líneas del campo

Los juegos deportivos se miden, en buena medida, por lo satisfactorio o no que es su control. Precisamente, es ahí donde el PES Team ha dado el mayor paso adelante. En los últimos años, se había enfangado buscando diversos elementos que no acababan de cuajar, pero la solución estaba en casa: volver a la base del citado PES 6, adecuándola a los tiempos modernos y puliéndola. Como resultado, los partidos vuelven a ser un auténtico espectáculo, gracias a una fórmula perfectamente equilibrada de regates, pases, chuts, robos…

Probablemente, lo que más destaca es el sistema de regates en 360º, gracias al cual se pueden dar infinidad de toques en distancias mínimas, para hacer todo tipo de movimientos y quiebros en una baldosa. En relación con ellos, las recepciones de los pases responden de maravilla y es posible orientar el balón con un solo toque, para salir en carrera y dejar al defensor con cara de tonto. Como contrapunto a los regates, el sistema de robos también es muy consistente. Por un lado, tenemos las típicas segadas y, por otro, un botón para forcejear o meter el pie. Sin embargo, lo que hace satisfactoria la lucha por la posesión es la importancia que se le ha dado al posicionamiento de los jugadores a la hora de correr y hacer los movimientos de marcaje, más que las entradas en sí.

La física del balón es otro aspecto que se ha mejorado sobremanera, lo cual repercute tanto en los pases como en los disparos, que permiten una gran variedad de efectos. Los pases al pie se sienten como siempre, pero la palma se la llevan las entregas al hueco, especialmente cuando se realizan a la espalda de la defensa. A la hora de rematar a puerta, se ha ganado muchísimo en espectacularidad, por dos motivos. Por un lado, al golpear con el pie, es muy habitual que el balón salga disparado con gran violencia, lo que hace que quizás sea excesivamente fácil marcar con chuts desde la frontal del área. Por otro lado, al rematar centros, es muy habitual ver todo tipo de gestos técnicos, como voleas o incluso espuelas, sin necesidad de pulsar ningún botón extraño. Antiguamente, solía decirse que Pro Evolution Soccer era un simulador, en contraste con la competencia, que era más arcade, pero olvidaos de esa dicotomía: estamos ante un gran simulador de fútbol, pero que no tiene ningún reparo en dar manga ancha al espectáculo. Es muy fácil hacer cosas sin necesidad de aprenderse extrañas combinaciones, pues muchas salen solas: pases de tacón, rabonas, espuelas…

La IA es el único apartado jugable que presenta algunos altibajos. Por lo general, responde bien, pero, a la hora de coger ciertas marcas en defensa, los jugadores no siempre calculan bien y pueden dejar vendidos a sus porteros, que, si bien no hacen grandes cantadas, sí que podrían estar más avispados ante ciertas situaciones, como los golpeos desde fuera del área.

En la cómoda línea de los juegos de fútbol

Pasando a los modos de juego, la oferta que nos encontramos es, prácticamente, la misma que el año pasado. Está claro que los títulos deportivos son lo que son, pero eso no quita que se pueda innovar año tras año (ahí está el ejemplo paradigmático de NBA 2K). Sin embargo, PES 2016, igual que FIFA 16 (cuyo análisis os traeremos la próxima semana), ha optado por el continuismo, sin calentarse demasiado la cabeza.

Como siempre, tenemos la Liga Máster, que permite convertirse en el director técnico de un club y gestionar traspasos, así como velar por la salud económica de la entidad, teniendo en cuenta aspectos como los salarios de los jugadores y el riesgo de entrar en números rojos. Sin embargo, el sistema, aunque hay una sección de ojeadores, no resulta particularmente profundo y, por ejemplo, es demasiado fácil fichar a Cristiano Ronaldo con los petrodólares del Manchester City. Podemos jugar con la plantilla de un equipo real o con la típica ‘inventada’, aunque ya no están Castolo, Minanda y compañía, sino otros nuevos, como Geisler, Coutinho o Castle.

La Liga Máster tiene un hermano en el modo Ser una leyenda, que resulta muy similar, aunque en él manejamos a un solo jugador, ya sea uno real o un álter ego que nos creemos con el editor que ofrece el juego. Empezando obligatoriamente en un club pequeño, el objetivo es pelear por ganarse la confianza del técnico y alcanzar el éxito, con objetivos intermedios como el de ser convocado con nuestra selección nacional. No podemos pedir el balón a nuestros compañeros, por lo que los partidos resultan bastante anodinos.

Al margen de los típicos partidos amistosos, la vertiente offline se extiende con el modo Entrenamiento. Se trata de veintitrés pruebas que ayudan a familiarizarse con los controles y que nos premian con un trofeo de oro, plata o bronce, según cómo lo hayamos hecho. Al haber puntuaciones, es muy fácil que nos piquemos por tratar de mejorar nuestras marcas. Como es lógico, también podemos disputar las ligas de diferentes países y algunas copas, que detallaremos más adelante.

Pasando a la vertiente online, destaca el modo MyClub, que repite por segundo año. Desde que FIFA popularizara su Ultimate Team, todos los juegos deportivos han abrazado esta modalidad, en la que el objetivo es crearse un equipo a partir de cromos. Tampoco falta el modo Divisiones en línea, planteado en temporadas de diez partidos, con ascensos y descensos, para que siempre juguemos contra gente de nuestro nivel. Asimismo, hay amistosos y campeonatos, así como partidos para veintidós jugadores, en los que cada usuario maneja a un único futbolista.

Peleando por licencias importantes

Pro Evolution Soccer siempre ha colgado con el sambenito de no tener todas las licencias reales, en parte porque su gran rival, FIFA, se asegura algunas de ellas en exclusiva, como la de la Bundesliga. Sin embargo, Konami ha ido saliendo del paso, ya fuera inventándose equipos o nombres de jugadores (el Chamartín y Roberto Larcos quedarán para la historia). En ese sentido, PES 2016 presenta una buena oferta de equipos y torneos.

Si nos fijamos en las ligas domésticas, nos encontramos con las de España, Italia, Francia, Holanda, Portugal, Inglaterra, Brasil, Argentina y Chile. Hay que precisar varias cosas. Por un lado, España, Italia, Francia e Inglaterra tienen también su segunda división. Por otro lado, la liga inglesa, salvo el Manchester United, cuenta con equipos ‘falsos’, como el North London o el London Blue, equivalentes a Arsenal o Chelsea, por ejemplo. Aun así, pese a que los equipos no cuentan con sus nombres, escudos o equipaciones oficiales, los jugadores sí que son los reales, tanto en bautismo como en apariencia.

Por suerte, hay un completísimo editor que permite modificar numerosos aspectos, tanto de los jugadores como de los equipos o los campeonatos. Las versiones de PS4 y PS3 cuentan incluso con la posibilidad de importar imágenes para sustituir los escudos o las equipaciones por los reales. Arreglarlo todo requiere infinidad de horas de paciencia, pero siempre es de agradecer que se incluya la opción.

Pasando a los torneos internacionales, PES 2016 da el do de pecho con importantes exclusivas. Sin duda, la más destacada de todas es la Liga de Campeones, a la que se añaden la Europa League y la Supercopa de Europa. Pasando a Sudamérica, nos encontramos con la Copa Libertadores y la Copa sudamericana. De Asia, está la AFC Champions League. Sin duda, la palma se la lleva la Liga de Campeones, con toda su iconografía, en especial el himno que suena al comienzo de los partidos.

El juego tendrá también la licencia de la Eurocopa de Francia 2016, aunque todavía no sabemos de qué manera, pues no se incluye de serie, ya que la fase de clasificación para el torneo aún no ha finalizado. Esperemos que se incluya mediante una futura actualización y que, en ningún caso, haya que apoquinar por un DLC, que fue la fórmula que usó Electronic Arts con FIFA 12 y la anterior Eurocopa. Y hablando de selecciones, hay un total de 81. Las más importantes están licenciadas, aunque hay que precisar que algunas no cuentan con su equipación oficial, como Argentina. En otros casos, como en los de Gales, Croacia o Ucrania, los nombres de los jugadores tampoco son los reales.

El número de estadios se queda en veintiuno, casi el doble que el año pasado, aunque sigue habiendo trabajo por hacer, pues no hay que olvidar que, por ejemplo, PES 2013 tenía los veinte estadios de la liga española, amén de otros muchos. De esos veintiuno, once son reales (como San Siro, Old Trafford o el Allianz Arena) y los otros diez, ficticios.

Avances técnicos entre lo serio y lo timorato

Como sus dos entregas previas, PES 2016 hace uso del Fox Engine, el motor creado por Kojima Productions y que tan buen resultado ha dado en Metal Gear Solid V. En líneas generales, el juego luce muy bien, con un gran parecido de los futbolistas, a poco que sean de clase media o alta. En ese sentido, este año se ha introducido la opción de elegir entre diversas celebraciones al marcar gol y, aunque no son demasiado variadas, sí que se corresponden con las que suele realizar cada jugador. Por ejemplo, al marcar con Cristiano Ronaldo, veremos su típico saltito para extender los brazos a los lados o su gesto de enseñar el cuádriceps, igual que Gareth Bale es muy dado a dibujar corazones con las manos.

Seguramente, el avance más importante que se ha realizado en materia técnica es el relativo a las animaciones de los jugadores, algo que repercute directamente en la jugabilidad. El sistema de colisiones resulta mucho más natural e incluye detalles como que, si el césped está mojado, los futbolistas se puedan resbalar con facilidad. Asimismo, al dar pases, es una delicia ver cómo la posición del pie es exactamente la misma que se emplearía en la realidad, según el efecto y la fuerza que se le quiera imprimir al esférico.

Otro aspecto que nos ha gustado mucho es la nueva cámara por defecto, que tiene un enfoque muy televisivo. En función de dónde esté el balón, hace ligeros zooms e inclinaciones para que la perspectiva siempre sea la mejor. Como de costumbre, se puede optar también por otras cámaras, diez más en concreto (de fondo, alejadas, en diagonal, de las que siguen al jugador que tenemos seleccionado, etcétera), pero la estándar es la mejor con diferencia.

El PES Team debería dar un pequeño empujón en ciertos aspectos gráficos. El núcleo del juego luce muy bien, pero se echa en falta algo más de énfasis en determinados elementos, como la iluminación (sólo se puede elegir entre día o noche, sin rangos horarios) o la climatología (despejada o lluviosa). Igualmente, se observa cierta discontinuidad en el discurrir de los partidos. Por ejemplo, cuando se produce una falta dura, el árbitro tiende a quedarse parado durante unos segundos, pero, cuando salta el típico vídeo posterior, resulta que ha decidido sacar una tarjeta. Son asuntos menores, pero, si se les diera importancia, el resultado final sería más consistente.

Lo mismo sucede con los comentarios de Carlos Martínez y Julio Maldonado. Es cierto que, este año, han mejorado un poco y resultan más fluidos, pero aún distan mucho de ser aceptables para los tiempos que corren. Se siguen notando las costuras al enlazar frases que se aprecia claramente que han sido grabadas por separado (“gol… Barcelona”, en lugar de “gol del Barcelona”) y hay frases hechas para aburrir: alusión inicial a quién va a ser el jugador del partido (curiosamente, siempre será uno del equipo rival), tópicos futbolísticos (como que un 1-0 no es un resultado con el que se pueda estar tranquilo)… Hay incluso frases tontas (“si se van a quedar en esa zona, que planten unos tomates”) que no pegan nada con el estilo serio que usan en sus transmisiones dos de los comentaristas futbolísticos más competentes que hay en nuestro país. Llueve sobre mojado.

Para quitar ese mal sabor de boca, hay que decir que el apartado sonoro sí cumple en cuanto a los cánticos en los estadios o los himnos, como los de la Champions League o la Copa Libertadores. Mención especial merece la banda sonora, que, pese a no ser muy amplia (tiene trece canciones), presenta una gran selección de temas, como We Will Rock You (de Queen), Lifted Up (de Passion Pit) o Rather Be (de Clean Bandit).

Ama el pasado, juega el futuro

Tras muchos años de sufrimiento, ya se puede decir que Pro Evolution Soccer ha dejado atrás su calvario de lesiones. La entrega del año pasado marcó un punto de inflexión y la de este año ha rematado la faena con acierto. El juego hace honor a su lema de amar el pasado y jugar el futuro, sin ningún tipo de engaño: es como si PES 6 se hubiera levantado del cementerio de los juegos pretéritos y se hubiese rehecho con la tecnología actual. La saga no podría haber elegido una forma mejor de conmemorar su vigésimo aniversario.

Valoración

No disfrutábamos tanto con un PES desde los tiempos de PlayStation 2. Tiene aspectos en los que aún puede mejorar, pero el control vuelve a brillar con luz propia, y eso marca una grandísima diferencia. Bendito sea este regreso.

Hobby

88

Muy bueno

Lo mejor

El control es magnífico. Tiene licencias de peso, como la Champions. El editor es muy completo.

Lo peor

Modos sin novedades. Los comentarios siguen siendo nefastos. La IA presenta altibajos en defensa.

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