Análisis

Análisis y plataformas en Mutant Mudds

Por Daniel Quesada
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El nuevo juego que visita la eShop nos devuelve a los años dorados de las plataformas de 8 bits. Eso sí, esta invasión alienígena se resuelve en 3D.

ACTUALIZADO 31-08-2012: Acaba de lanzarse una versión para PC. Es prácticamente idéntica, pero se ha añadido una intro y los niveles en rojo y negro ahora tienen el look de las viejas tarjetas CGA. En vez del efecto 3D de la portátil de Nintendo, los diferentes planos se difuminan. No es tan espectacular, pero funciona igual de bien.

Max es un chavalín que estaba en casa de su abuela... Hasta que unos alienígenas hechos de barro invaden el planeta. Ahora, deberá recorrer los 40 niveles de Mutant Mudds, armado con su pistola de agua y un burbujeante jet-pack, todo con tal de acabar con estos inesperados visitantes.

Un salto entre planos

A primera vista, el desarrollo es sencillo. Max tiene que saltar de una plataforma a otra, mientras dispara a los seres de barro. Aunque el desarrollo es en dos dimensiones, en ciertas ocasiones podemos pasar a un plano diferente de profundidad. Hay tres planos: uno a distancia "normal", otro muy alejado (con lo que vemos a Max muy chiquitito) y uno muy cercano, en el que nuestro personaje ocupa casi toda la pantalla. En ciertas ocasiones vemos estos planos simultáneamente, con lo que hay que concentrarse muy bien para que no nos despisten los elementos del fondo o del primer plano, según donde estemos ubicados. Usar la función 3D de la consola sirve para ver el escenario con más claridad (además, el efecto visual es muy bueno).

El resto del control es bastante sencillo de asumir: con un botón disparamos y con otro saltamos. Si pulsamos el mismo botón en el aire, Max usa su mochila propulsora para mantenerse unos instantes en el aire. Aquí está la clave: muchos saltos están tan ajustados que usar con precisión milimétrica la mochila se vuelve imprescindible. A veces toca volver hacia atrás en pleno salto, mantenernos en el aire hasta que una plataforma vuelva a ser visible... ¡Ah las plataformas intermitentes! Vais a aprender a odiarlas. Su ciclo de aparición y desaparición es rapidísimo, por lo que un error de décimas de segundo en nuestros saltos os puede llevar a la muerte.

Sufriendo como antaño

Y es que Mutant Mudds no nos pone las cosas fáciles. Los saltos son complicados, las plataformas pequeñas... Además, Max sólo puede recibir tres impactos antes de morir. Si eso sucede toca iniciar la fase desde el principio, pues no hay checkpoints, ni tiems para recuperar salud, ni nada parecido.

Para liar las cosas más, cada nivel tiene tiempo límite: disponemos de cuatro minutos para superarlos. Como veis, este nivel de exigencia parece propio de otr época, pero ahí está la gracia: la dificultad nos pica para intentarlo una y otra vez. Además, como los 40 niveles no son especialmente largos, siempre nos decidimos a probar una última vez antes de abandonar... Otro elemento que contribuye a tenernos enganchados es la recolección de items. Cada fase tiene 100 rombos flotantes. Con el número suficiente podemos adquirir objetos que mejoran nuestro rendimiento (por ejemplo, mantenernos más tiempo en el aire). Ahora bien, todo esto no quita que el desarrollo de los niveles no es demasiado original: hay pocos enemigos diferentes y todo se basa en saltar y disparar. En los tiempos que corren, se nos queda un poco corto...

Pasión por el retro

Ya os habréis dado cuenta al mirar las imágenes: Mutant Mudds es un claro homenaje a los juegos de 8 bits. Se nota la influencia de Super Mario Bros o Comander Keen en los gráficos (los personajes, aunque de diseño sencillo, resultan de lo más simpáticos), la música y el desarrollo, lo que muchos de los veteranos sabréis agradecer.

Hay otro detalle curioso: cada nivel esconde el acceso a otra zona extra (de dificultad estratosférica, por cierto), que homenajea a la estética en tonos grises de Game Boy o en rojo y negro de Virtual Boy. Y es que, ¿a quién no le gustan unos buenos píxels para alegrarse la vista?

Valoración

Una nueva muestra de que lo clásico (en gráficos y sistema de juego) sigue siendo efectivo hoy día. No le vendría mal una mayor diversidad de retos, pero el esquema de juego funciona por sí solo.

Hobby

82

Muy bueno

Lo mejor

¡Retro al poder! Su dificultad nos pica para echar una partida tras otra.

Lo peor

El desarrollo no es demasiado variado. ¿Tanto costaba poner checkpoints?

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