Análisis

Análisis de Scourge: Outbreak

Por Borja Abadie
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Los mallorquines de Tragnarion Studios nos traen Scourge: Outbreak para PC, PS3 y Xbox 360, un shooter de acción en tercera persona que llega con la intención de hacernos olvidar The Project Scourge, un fallido shooter aparecido en 2010. 

¿Un nuevo juego made in Spain para consolas? Pues sí, y como no es algo precisamente común, nosotros lo celebramos. Hace 3 años apareció The project Scourge en PC, un ambicioso juego de acción en tercera persona repleto de fallos, por lo que no terminó de convencer. Sus creadores, el estudio mallorquín Tragnarion, han rescatado las bases de aquel juego y han pulido cada aspecto jugable para traernos Scourge: Outbreak.

Esta nueva entrega también es un shooter en tercera persona al estilo de Gears of War. Nosotros controlamos a un grupo de mercenarios (hay juego cooperativo para 4 jugadores) que intentan descubrir los secretos que esconden los experimentos que la malvada megacorporación Nogari está haciendo con un meteorito alienígena portador de un nuevo y poderoso material, el scourge.

Cada uno de los 4 personajes cuenta con sus propias motivaciones e historia personal que le han llevado a alistarse en las fuerzas de Tarn, que luchan contra Nogari. Aunque, para ser honestos, nos importa muy poco, porque la historia no está bien contada, por momentos es bastante liosa y, sobre todo, porque no tiene ningún elemento que enganche o que sea sorprendente.

Las guerras clon

Uno de los mayores problemas a los que se enfrenta Scourge: Outbreak es, precisamente, la decisión de Tragnarion de hacer un shooter en tercera persona al estilo de los grandes de la industria. Además de los problemas que esto puede originar en términos de desarrollo, presupuesto, etc... el verdadero reto está en hacer que tu juego sea único frente a las grandes superproducciones del género.

Y ahí está la primera lacra de Scourge: Outbreak, que no lo han conseguido. El aspecto de personajes y escenarios recuerda tanto a Gears of War que parece imposible distinguirlos, si no fuera por la evidente (y lógica) diferencia de calidad gráfica. Lo mismo sucede, y esto es aún peor, con la mecánica de juego y el arsenal disponible.

La mecánica, de tiroteos en tercera persona con coberturas, está más vista que las reposiciones estivales de Verano Azul: escenarios plagados de lugares que parecen diseñados para que haya tiroteos, volteretas para esquivar los disparos, compañeros que nos pueden resucitar,... El único añadido (que ya hemos visto es otros juegos) son los poderes de los personajes, que les permiten crear un escudo o lanzar una descarga magnética sobre los enemigos.

El arsenal es tan estándar y tan típico que llama mucho la atención. Disponemos de pistola, escopeta, ametralladora, rifle de asalto, de precisión, ametralladora gatling y granadas. Todo un prodigio de originalidad, ¿verdad?

Salir de tiros con los amigos

Su multijugador competitivo, con los clásicos modos de captura la bandera, tiroteo por equipos y tiroteo en solitario para hasta 8 jugadores, aumenta la duración del juego, aunque el diseño y las mecánicas de juego le sientan mucho mejor a la campaña cooperativa, en la que vivimos los mejores momentos que ofrece esta aventura. 

Aunque la IA de nuestros compañeros es decente y casi siempre hacen lo que deberían, lo cierto es que no hay nada comparable a jugar con tres amigos. El juego registra en todo momento la cantidad de daño que hacemos a los enemigos, el número de veces que caemos en combate o las que reanimamos a un colega, por ejemplo, lo que supone un tremendo aliciente para rejugar y picarse con nuestros amigos.

Si aún así lo jugamos en solitario, podemos ordenar a cualquiera de nuestros compañeros que vayan a la zona del escenario que queramos, que se parapeten tras una cobertura, que utilicen una ametralladora de posición, que pirateen una puerta, etc... gracias a un sistema muy parecido al de Mass Effect (con un menú radial para escoger el compañero al que queremos dar la orden) que funciona bastante bien.

Demasiado simplón

El otro gran problema del juego es que no hay nada que hacer más allá de pegar tiros a diestro y siniestro. No existe ningún tipo de misión secundaria, búsqueda opcional, coleccionable, etc... No es que los escenarios tengan una calidad tan grande que nos inviten a explorar, pero no hubiera estado de más incluir alguna de estas opciones.

Y es que el diseño de niveles, además, es muy pasillero y el esquema de juego se repite bastante: oleada de enemigos, tocar algún botón, oleada de enemigos, avanzar un poco sin rivales, oleada de enemigos, conversación con nuestros superiores, oleada de enemigos, etc... 

Un buen añadido es que podemos mejorar las habilidades de nuestros personajes con la experiencia que ganamos en combate. Así, podemos disminuir el tiempo para reanimar a un colega, ampliar el cargador de nuestras armas o aumentar el tiempo que podemos permanecer a la espera de ser reanimados antes de morir, por ejemplo.

La ambición es su perdición

Técnicamente está repleto de luces y sombras. Por un lado hay escenarios y efectos que dan bastante el pego, pero lo que se refiere a las animaciones y modelado de los personajes, deja mucho que desear. De todas formas, dado su precio y siendo un juego indie, podemos decir que, en general, tiene un nivel decente.

La ambición que han tenido los mallorquines de Tragnarion a la hora de plantearse un juego indie que pueda competir con los grandes del género es muy arriesgada. Hay que felicitarles por ello, sin duda, pero no esperéis encontraros con nada del otro mundo. Es sí, para ser honestos, también nos encontramos con otras propuestas en el catálogo de 360, y a un precio muy superior, como Fuse, por ejemplo, que tampoco ofrecen mucho más que Scourge: Outbreak en ninguno de sus apartados.

Y esa es la gran virtud del juego, que ofrece unos niveles técnicos aceptables y un buen número de opciones y modos de juegos por un precio muy bajo, 800 microsoft points. No hay nada que vaya a convertir Scourge: Outbreak en tu juego de cabecera, ni nada que te vaya a sorprender, pero si no te importan sus fallos, encontrarás una buena ración de diversión con amigos. La versión que hemos analizado, y la única que ya está a la venta, ha sido la de 360, aunque pronto llegarán la de PC y PS3.

Valoración

Técnicamente es regulero, tiene fallos jugables y la originalidad brilla por su absoluta ausencia, pero su reducido precio, sus numerosas opciones y la diversión al jugarlo con amigos consiguen salvarlo de la quema.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

La relación calidad-precio. El modo cooperativo para 4 jugadores resulta divertido.

Lo peor

Falta total de originalidad. Fallos en el control. Técnicamente mediocre.

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