Análisis

Análisis de Skulls of the Shogun

Por Daniel Quesada
-

Si te va la estrategia, Skulls of the Shogun te va a sentar de muerte. Uno de los juegos "indie" con más tiempo de desarrollo llega por fin para que deis rienda suelta a vuestra cabeza militar... Aunque esa cabeza sea una simple calavera.

ACTUALIZADO: Skulls of the Shogun es uno de los juegos de PS Plus de junio, por lo que ya podéis descargarlo sin coste si sois suscriptores del servicio de Sony

El general Akamoto ha caído en combate y ahora está a las puertas del más allá. Pero que esté muerto no significa que no le queden ganas de luchar. Junto a un pequeño ejército de esqueletos, llegará hasta lo más profundo del inframundo para vengar su traicionero asesinato. En ese momento despega Skulls of the Shogun, un juego de estrategia que los chicos de 17-Bit llevan años fraguando.

Tras retrasos para adaptar el título a nuevas plataformas y pulir bugs (algo que no han conseguido del todo, como veremos), las batallas de Akamoto llegan a todas las plataformas de Microsoft: Xbox 360 (sólo descargable), Windows Phone y PC. En este último caso, sólo se puede jugar con Windows 8. Aaaay, muchachos, que esta vez os pasáis de ambiciosos...

¿Como "huesas" enfrentarte a mí?

El desarrollo de Skulls of the Shogun es parecido al de clásicos de la estrategia como Advance Wars. En cada ronda, disponemos de cinco movimientos para nuestras tropas, antes de que llegue el turno del rival. Cada una de nuestras tropas (arqueros, caballería, infantería y nuestro general, en un principio) tiene un área máxima de desplazamiento en esa ronda, dentro de la cual, aparte de caminar, puede ejecutar un único movimiento: atacar al rival, comerse algún objeto que encuentre o embrujar ciertos elementos clave.

Los ataques siguen las normas básicas de estos juegos: los arqueros son peligrosos a distancia y vulnerables en el cuerpo a cuerpo, la caballería se desplaza mucho pero tiene una armadura muy débil... Los objetos que podemos comer son pociones que mejoran nuestra resistencia o ataque y calaveras que nos dan puntos de salud extra o poderes puntuales. Por último, embrujar sirve para que activar ciertos templos (en los que invocamos unidades especiales como monjes sanadores) o campos de arroz. Este último es la "moneda" que usamos para invocar a nuevas unidades.

El objetivo de cada misión suele ser acabar con el general enemigo, aunque a veces consiste en alcanzar puntos concretos del mapa. Podemos usar todas las rondas y el tiempo que necesitamos, siempre que Akamoto no muera (bueno, re-muera, en este caso). Por eso, a veces es mejor no obcecarse en acabar con todos y cada uno de los rivales, sino adaptar nuestra estrategia al objetivo principal y, sobre todo, sacar ventaja del terreno. Por ejemplo, si estamos detrás de un tronco no podrán darnos los arqueros, pero si nos colocamos al lado de un barranco nos arriesgamos a que nos lancen al vacío de un solo golpe...

Humor con mucho calcio

El apartado técnico de Skulls of the Shogun llama la atención desde el principio. Los personajes se han creado con un dibujo cartoon de lo más atractivo y tanto escenarios como sonido están plagados de referencias a la imaginería bélica japonesa. Los soldados tienen voces que hablan en un "falso nipón" muy divertido. Además, cada misión está amenizada con diálogos a base de bocadillos que están plagados de juegos de palabras, rupturas con la cuarta pared y expresiones de lo más "mortadelescas". Así, es común escuchar expresiones subidas de tono (ejem) como "carbonazo" o "me caigo en la gruta".

Por cierto, además de participar en las decenas de misiones de la Campaña también es posible organizar partidas de hasta 4 jugadores, ya sea en una misma consola o a través de Internet. Pero ojo, que hasta se nos permite organizar un juego asíncrono (por turnos, vaya) mediante crossplay. Gracias a eso, podréis competir contra un usuario de Windows Phone desde vuestra 360. ¿Terminará imponiéndose este sistema de juego cruzado poco a poco?

Lamentablemente, también hay algunas pegas que poner sobre la mesa. La más relevante es la presencia de algunos bugs que nos han hecho bajar varios puntos la nota. Sobre todo, los "cuelgues" que hacen que el juego se aborte y salgamos al dashboard de 360 (hemos hecho el análisis con esta consola). Éstos nos han sucedido en un par de ocasiones. Confiamos en que pronto saldrá algún parche que los remedie, porque es muy frustrante que la partida se vaya al carajo tras 15 minutos de misión. También resulta molesto seleccionar con precisión algunas unidades cuando nuestros soldados están apelotonados, si bien es posible hacer bastante zoom. Por último, toca la moral el que se nos prive de todas las ventajas acumuladas al iniciar cada misión, porque se pierde sensación de progreso.

De no ser por estos lastres, estaríamos ante un juego de estrategia sobresaliente, que aún así, tiene méritos de sobra para destacar sobre la media e incluso sorprender a los recién llegados al género. Seguid a Akamoto, que le va el mambo.

Valoración

No inventa nada en el género de la estrategia, pero a la vez tiene una personalidad muy marcada, que viene sobre todo por su apartado técnico y su gran sentido del humor.

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

Que llamen "huesoflauta" a un rival. Su estilo visual. Su estrategia fácil de asimilar.

Lo peor

Algunos bugs resultan inadmisibles. En 360, a veces es molesto seleccionar unidad.

Lecturas recomendadas