Uncharted: El legado perdido
Análisis

Análisis de Uncharted 4: El legado perdido para PS4

Por Rafael Aznar
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Versión comentada: PS4

Con Uncharted: El legado perdido, un DLC reconvertido a juego con entidad propia, Naughty Dog se despide de una saga que la ha acompañado durante diez años. Chloe Frazer y Nadine Ross no son tan ambiciosas en esta expedición como los hermanos Drake cuando fueron en busca de Libertalia, y son bastante copionas, pero, aun así, las montañas de la India ocultan tesoros de incalculable valor.

Las vacaciones invitan a viajar, y seguro que el análisis de Uncharted: El legado perdido para PS4 os hace pensar en visitar la India, el país que ha elegido Naughty Dog para ambientar su último título de la saga con la que pasó de hacer juegos plataformeros a hacer superproducciones cinematográficas. Diez años después de El tesoro de Drake, el estudio californiano se despide de ella con una aventura que iba a ser un simple DLC de la cuarta entrega y que acabó siendo tan grande que se optó por reconvertirla a un juego propio gracias, en parte, a que no hablamos del típico contenido recortado con nocturnidad y alevosía. Aun así, quienes adquirieran el pase de temporada de El desenlace del ladrón antes de diciembre de 2016 tendrán derecho a descargarse esta expansión independiente.

 

No obstante, conviene avisar desde ya que no es un proyecto tan ambicioso como otros del estudio. No en vano, muchos de los esfuerzos de ND están centrados en el desarrollo de The Last of Us: Part II desde hace tiempo, en especial la cabeza pensante de Neil Druckmann, que codirigió Uncharted 4 y la primera aventura de Ellie y Joel. Aunque ha dado algunas ideas para el guión, no ha estado involucrado directamente en el proyecto, como tampoco lo ha estado Bruce Straley, el otro codirector de los dos juegazos citados, aunque, en este caso, la razón es un período sabático. Es casi inevitable que dos ausencias así se noten.

 

Una vieja conocida se come la pantalla

Hablar de Uncharted es hablar de Nathan Drake, y ahí radica la mayor peculiaridad de esta entrega: el carismático bribón no es su protagonista. Ese honor recae en la enigmática Chloe Frazer, a la que se echó de menos en El desenlace del ladrón. Junto a ella, está Nadine Ross, la villana de la cuarta entrega, reconvertida de mercenaria a cazatesoros. Juntas, forman un tándem interesado que, si bien empieza siendo algo soso, acaba dejando su huella a medida que se suceden las adversidades.

 

Uncharted: El legado perdido

La aventura se ambienta después de la cuarta parte, en una ventana de tiempo indeterminada, seguramente meses, de modo que Chloe y Nadine viajan a la India para encontrar el Colmillo de Ganesh, una reliquia perdida de los tiempos del Imperio Hoysala. La elección se debe a que la protagonista nació allí, lo que permite ahondar en su pasado. Allí, deberán enfrentarse a Asav, un señor de la guerra que planea hacerse con el tesoro para ganar poder y que cumple sobradamente como némesis.

Si quieres comparar más a fondo, lee nuestro análisis de Uncharted 4: El desenlace del ladrón

El guión en sí es bastante flojo, si bien el carisma de Chloe es suficiente como para que no se eche de menos a Nathan Drake, lo cual es un logro. Ahora bien, la narrativa y la construcción psicológica de los personajes tienen mucho que envidiarles a las de Uncharted 4, que fueron magistrales, merced a las tiranteces familiares entre Drake, Elena, Sam y Sully. Aquí, no se aprovechan ni el pasado de la protagonista ni los motivos de Nadine para volverse 'buena' o, al menos, no tan mala. Sí se observa, al menos, una evolución progresiva en la relación entre ambas.

 

Uncharted: El legado perdido

Un déjà vu, para bien y para mal

Uncharted: El legado perdido es una aventura con mayúsculas, pero es, seguramente, la entrega de la saga que menos sorprende. Al final, hablamos de un DLC estirado a juego completo y que se ha desarrollado en muy poco tiempo, sin tiempo para pensar en grandes novedades. Como consecuencia, tenemos un juego que, por momentos, parece un calco de la cuarta entrega, sólo que con nuevos personajes y en un marco inédito, si bien tampoco supone una revolución respecto a la ambientación tibetana que ya vimos en El reino de los ladrones.

 

La aventura combina secciones plataformeras con tiroteos, puzles y secciones de conducción. Para explorar los entornos, que suelen ser bastante lineales, podemos saltar 'manualmente' y escalar por multitud de sitios, que suelen estar marcados con tonos de color que se integran sutilmente en el mundo del juego. Además, regresan la escarpia, los 'toboganes' por los que dejarse caer y, sobre todo, la cuerda, que permite balancearse para superar grandes distancias, incluso con la posibilidad de encadenar enganches sucesivos.

 

Uncharted: El legado perdido

Esa forma de moverse por el entorno está muy bien integrada con los tiroteos. Por lo general, podemos ir con sigilo y eliminar a los enemigos uno a uno, ya sea ocultándonos en la hierba o abordándolos a traición, pero lo más divertido es apretar el gatillo, ya sea estando parapetados, mientras 'volamos' con la cuerda o mientras colgamos de una cornisa. Las armas responden de maravilla, y también podemos realizar golpes cuerpo a cuerpo, con la opción de hacer combos con Nadine, que hace gala de una gran IA, sobre todo a la hora de advertirnos de la posición de los enemigos.

 

Los puzles de El legado perdido aportan algo de variedad, pero lo cierto es que son bastante fáciles de resolver. La mayoría se reducen a mecanismos circulares que hay que rotar en busca del dibujo que ocultan, pero también hay algunos de alinear estatuas en posiciones determinadas o de pisar casillas en un orden, so riesgo de que una cuchilla nos rebane.

 

Uncharted: El legado perdido

De vez en cuando, hay escenarios más abiertos en los que toma protagonismo un jeep, que podemos conducir libremente, para superar grandes distancias rápidamente, así como obstáculos insalvables a pie, como barrizales o ríos. Además, contamos con un cabestrante para engancharlo a ciertas puertas y poder derribarlas.

 

Todo eso es divertidísimo. Ahora bien, para quien haya jugado a Uncharted 4, que apenas tiene un año de vida, la sensación de déjà vu será constante. La única mecánica jugable realmente inédita es la habilidad de Chloe para forzar cerraduras con una horquilla del pelo. Aquí es donde más se nota el carácter de expansión del juego, acentuado por el hecho de que muchas situaciones son tremendamente familiares: huir de una tanqueta, engancharse a un camión con la cuerda e ir arrastrándose por el barro, cruzar un mercado abarrotado de gente... Aparte, el diseño de niveles es peor que el de la anterior entrega y, sobre todo, tiene menos secuencias de acción memorables, y las que hay están a medio camino entre el homenaje y la falta de ideas.

 

Uncharted: El legado perdido

Uncharted El legado perdido dura entre siete y ocho horas, según se acometa o no una actividad secundaria que hay mediada la aventura, consistente en encontrar once monedas del Imperio Hoysala que están dispersas por una enorme sección, la más grande que ha habido en la saga, que hay que recorrer con el jeep. Si las obtenemos todas, conseguiremos el Rubí de la Reina, una pulsera que emite un fulgor rojizo y emite sonidos cuando hay tesoros cerca. En ese sentido, hay 68 objetos coleccionables ocultos por infinidad de rincones. También hay diecisiete conversaciones opcionales y veintiún cajas fuertes. Como novedad, se han introducido las llamadas oportunidades de foto, que son veintiocho sitios muy concretos, normalmente paisajes o monumentos de gran belleza, en los que sacar instantáneas con el móvil. La duración es la mitad que la que tuvo la cuarta entrega, pero justo es decir que se lanza a un precio reducido de 35-40 euros.

 

Si hay algún inconsciente que no haya jugado a El desenlace del ladrón, puede amortizar ese dinero más de lo normal. Aunque es una maniobra algo extraña, el juego cuenta, exactamente, con el mismo multijugador que dicha entrega, con sus mismos personajes, sus mismos mapas y sus mismas habilidades mágicas. De nuevo, se observan los orígenes como DLC. Así, hay partidas competitivas por equipos con diferentes objetivos, como aniquilar rivales, capturar zonas, devolver un ídolo a nuestra base o dar caza a un capitán. Asimismo, el modo Supervivencia, que ofrece cooperativo para tres jugadores, está incorporado de serie (el original llegó como una actualización gratuita tiempo después del lanzamiento). En él, nos enfrentamos a oleadas de enemigos, con objetivos secundarios como coger tesoros. Lo único novedoso es la incorporación de Asav como personaje jugable, junto con algunos objetos de personalización, pero, básicamente, es el mismo multijugador que ya vimos el año pasado.

 

Uncharted: El legado perdido

Un diamante en herencia

Hay otro elemento que El legado perdido hereda de su progenitor, y no es otro que el increíble apartado técnico. Naughty Dog es, con permiso de Guerrilla Games, el estudio que mejor ha sabido exprimir el potencial de PS4, y esta entrega cuenta con los mismos valores de producción que la anterior.

 

Lo primero que hay que destacar es la anatomía de los personajes. Chloe, Nadine o Asav parecen parecen casi de verdad. La expresividad de las caras es brutal, con unos ojos o unas bocas tremendamente detalladas, que dan pie a sonrisas, enfados o fruncimientos de ceño que ya quisieran para sí el 99% de los juegos actuales. Añadid detalles como las venas que se marcan en los brazos o los pelos que se pegan a la piel por culpa del sudor. El impresionante trabajo se hace extensible a las animaciones, que se adecuan a cada contexto. Por ejemplo, cuando estamos usando el cabestrante, es una delicia ver cómo Chloe se lo puede pasar por la espalda con el gesto de manos que haría una persona en la realidad, sin movimientos extraños. Asimismo, la textura de la ropa, que se moja y se embarra a menudo, esta también muy cuidada.

 

Uncharted: El legado perdido

Los bellos paisajes son el otro pilar gráfico de Uncharted: El legado perdido. Las montañas de la India dejan algunas estampas para el recuerdo, como un gigantesco valle con cascadas o una ciudad ancestral. También hay un pequeño mercado o una ciudad atosigada por bombardeos, lo que da pie a algunos efectos de luz y fuego bestiales. Aparte, hay tormentas o animales que hacen que todo se sienta tremendamente vivo. Lo malo es que, al ambientarse en un único país, es la entrega con menor variedad de entornos, y es inevitable sentir que algunos son muy parecidos a algunos que ya vimos en U4. Además, no se juega tanto con los cambios de plano como en la anterior entrega. Aun así, son increíbles las transiciones entre las escenas de vídeo, hechas con el motor del juego, y la jugabilidad propiamente dicha. Para demostrar que no hay trampa ni cartón, no son pocas las veces que la cámara se queda quieta, como si aún estuviéramos en el vídeo... cuando realmente ya podemos volver a movernos. Además, vuelven los filtros de renderizado para que la aventura se vea en blanco y negro, en cel shading, con estilo de 8 bits...

 

En cuanto al apartado sonoro, Henry Jackman repite como compositor de la banda sonora. Esta vez, se ha optado por un tono menos grandilocuente, con melodías más sutiles, pero sigue habiendo algunos momentos épicos. El doblaje, como el de casi todas las grandes producciones de Sony, es fantástico, con Conchi López y Beatriz Berciano en los papeles de Chloe y Nadine, respectivamente.

 

Uncharted: El legado perdido

Espectacularmente comodón

Uncharted: El legado perdido es un gran juego, con el que Naughty Dog vuelve a demostrar su maestría técnica y jugable. Ahora bien, se nota que no tiene el empaque de las grandes producciones del estudio, pues no arriesga en nada y recuerda demasiado a Uncharted 4, un juego al que no supera en nada. Aun así, la aventura entra por los ojos, es pura diversión y recupera para la causa a la carismática Chloe Frazer.

 


 

Valoración

Por sí solo, Uncharted: El legado perdido es un grandísimo juego, divertido y espectacular a más no poder, si bien no aporta nada que no estuviera ya en la cuarta entrega, de la que es un continuo déja vu.

Hobby

87

Muy bueno

Lo mejor

El carisma de Chloe. Los salvajes gráficos. Mecánicas equilibradas y puestas al servicio de la diversión. El multijugador, si no lo catasteis en U4.

Lo peor

Repite la fórmula de U4 con bastante descaro, sin proponer nada nuevo. Paisajes menos variados que en otras entregas. Online sin apenas novedades.

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