Análisis

Análisis de The Witch and the Hundred Knight

Por Daniel Acal
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Versión comentada: PS3

Nippon Ichi, un sello experto en S-RPG, abraza el mucho más comercial subgénero de los juegos de rol de acción con The Witch and the Hundred Knight, una propuesta algo más convencional de lo que nos tienen acostumbrados los de Gifu, aunque con multitud de detalles e ideas que demuestran que es de los creadores de los Disgaea.

Estar en manos de una bruja que manda en nuestra vida y rige nuestro destino es una realidad cotidiana para muchos (entre los que me incluyo) y también el punto de partida de este action RPG de Nippon Ichi. Resulta que la bruja del pantano, Metallia (no confundir con el famoso grupo Metallica, y ya paro con los chistes, que parezco Gustavo Acero y esto no es el Club Chistendo), está picada con la no menos malvada (pero sí más fea) bruja del bosque, llamada Malia. Y recluida en su ciénaga y consumida por la rabia, está urdiendo un plan maestro que le llevará a machacar a su rival de una vez por todas: usar como peón al legendario Hundred Knight. Un ser inmortal, un guerrero colosal, un espadachín sin rival, un... ¿un tipejo pequeñito, cabezón, que sólo emite sonidos guturales y cuya espada es el doble de grande que él... es el Hundred Knight del que hablan las leyendas? Pues parece que sí, amigos. ¿Y adivináís quién va a ponerse en un negra piel y por tanto a someterse a todos los caprichitos de Metallia? Exacto: nosotros. Decía Andrew Ryan en BioShock que "el hombre elige; el esclavo obecece". Y mucho me temo que el pequeño y muy cute Hundred Knight pertenece a esta última casta.

Pues éste es el argumento de The Witch and the Hundred Knight, la última producción de Nippon Ichi en llegar a occidente y de nuevo en exclusiva para PS3. Autores de la serie Disgaea y de otras propuestas más recientes también para PS3 como The Guided Fate: Paradox, esta compañía afincada en Gifu ha entrado en el Libro Guinness de los Records por ser la compañía que más S-RPG ha sido capaz de lanzar (esto no es un chiste). Pero en The Witch and the Hundred Knight Nippon Ichi ha apostado por un subgénero mucho más amable y menos sesudo que el rol estratégico: el A-RPG o juego de rol de acción. Aunque sin renunciar a incluir no pocos detalles característicos de la compañía, como veremos a continuación.

El objetivo en The Witch and the Hundred Knight es, a grandes rasgos, ir conquistando terreno a la malvada bruja del bosque y otras hechiceras. Para ello, manejaremos al pequeño caballero que, como si de un Diablo o de cualquier otro hack'n slash se tratara, tendrá que atravesar una sucesión de escenarios acabando con todo bicho que se le cruce por su camino y activando una serie de pilares o artilugios que son lo que nos permiten "pantanizar" las zonas por las que pasemos (es como si plantaramos nuestra bandera, vaya). Por el camino cogeremos armas y objetos (también podremos crearlos) y mejoraremos a nuestro caballero gracias a la experiencia. Todo muy normal y estándar, ¿verdad?

Pues no. The Witch and the Hundred Knight es un juego de Nippon Ichi y en algo se tiene que notar... Había que complicar un poco las cosas, y en esta ocasión decidieron meter el GigaCal meter, una especie de medidor de energía (no confundir con la barra de vida) que va mermando con cada ataque o movimiento que hagamos y que hay que alimentar. Si perdemos todos nuestros puntos de vida, habrá que empezar desde el último punto de control, pero si nuestros GigaCal llegan a cero, también. Y habremos perdido además todos los objetos que hayamos cogido por el camino. Esta decisión de diseño no me parece muy acertada, porque a veces te obliga a repetir un mismo nivel dado que no te dará tiempo a verlo todo de una pasada gracias a este medidor. Y complica inncesariamente el desarrollo.

Otra decisión de diseño poco acertada en mi opinión (además de carecer de multijugador cooperativo, que es uno de los atractivos principales de un juego de rol de acción), es plantear el juego como una sucesión de niveles, que además suelen tener una estructura bastante básica: localizar los distintos artilugios que haya y acabar con el jefe final de turno. Es cierto que podremos volver atrás y rejugarlos en cualquier momento, pero este tipo de juegos piden a gritos un escenario grande y abierto. Y además esta estructura se repite hasta la saciedad en las más de 30 horas que puede durarte el juego.

También es posible interactuar con los lugareños (bastante clónicos, por cierto) en The Witch and the Hundred Knight. Según nuestras acciones reaccionarán amablemente (representado con el color verde), de forma hostil (rojo) y con miedo (en azul). Y en ciertos momentos, nuestro pequeño caballerete podrá responder preguntas y tomar pequeñas decisiones... aunque todo esto es mucho más básico que en cualquier superproducción de BioWare.

Lo que más me ha gustado de The Witch and the Hundred Knight son sus combates, que medidor de GigaCal aparte se deja de zarandajas y nos presenta un sistema sencillo a la par que efectivo, con una barra de esfuerzo que no molesta como en otros juegos de rol de acción y la posibilidad de hacer un combo con hasta cinco armas distintas (hay 10 clases disponibles en total), que irán desplegandose a medida que aporreemos el botón de ataque y siempre que el citado medidor de esfuerzo nos lo permita. Esto nos viene de perlas en los combates porque muchos enemigos son inmunes a ciertas armas o ataques y son especialmente débiles hacia otros, con lo que podremos hacer daño a unos y a otros sea cual sea su punto débil sin tener que visitar cada dos por tres nuestro inventario para cambiar de arma (aunque la interfaz es bastante cómoda, todo sea dicho).

Otra seña de identidad que demuestra que The Witch and the Hundred Knight es una producción de Nippon Ichi es su sentido del humor, que va de lo absurdo a lo más tontorrón al más puro estilo Disgaea, aunque con personajes menos carismáticos. Disfrutaremos de ese homor tan particular en larguísimas charlas de texto ilustradas con escenas semiestáticas, otra marca de la casa heredada de sus S-RPG y que, sinceramente, aquí terminan molestando (bueno, y en los S-RPG también). Pero siempre podremos pasarlas rápido si no nos interesa la historia...

En cuanto al apartado gráfico, The Witch and the Hundred Knight adopta una perspectiva cenital que nos deja bastante amplitud para ver lo que se nos avecina en los combates y poder actuar en consecuencia, aunque esto le resta espectacularidad y belleza al conjunto. Y es una pena, porque aunque muchos de sus escenarios son bastante simplotes, en algunos diseños (especialmente personajes principales y enemigos finales) se nota la mano de Takehito Harada, el ilustrador habitual de los Disgaea. Un trabajo que podréis apreciar mucho mejor si tenéis reservado el juego y os habéis llevado, de regalo, el libro de arte del juego cortesía de Namco Bandai. Y en cuanto a la parcela sonora, la banda sonora, de nuevo a cargo de Tenpei Sato (el compositor habitual del estudio) acompaña perfectamente la acción, aunque las melodías terminan resultando algo cansinas.

Pero lo que sin duda más vais a criticar de The Witch and the Hundred Knight es que no salga traducido al castellano (las voces pueden escucharse en inglés o japonés). Un problema que siempre suele acompañar a todas las producciones de NIS America y que, por desgracia, hará que mucha gente se pierda un juego de rol de acción que, con sus defectos y decisiones de diseño cuestionables, sabe entretener a los fanáticos del género. Eso sí, los fans de Disgaea y de Nippon Ichi en general están más que acostumbrados a esto...

Valoración

Nippon Ichi firma un juego de rol de acción exclusivo de PS3 bastante original y entretenido, con ideas propias que podrán gustar o no, pero su diseño es marca de la casa. Eso sí, hay mejores A-RPG en PS3...

Hobby

68

Aceptable

Lo mejor

Un action RPG entretenido y con bastante personalidad y sentido del humor estilo Disgaea.

Lo peor

Está en inglés, gráficamente no destaca y algunas decisiones de diseño lastran su ritmo.

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