Análisis

Análisis de Yoshi's New Island para 3DS

Por Gustavo Acero
-

Nintendo recupera a su dinosaurio de los huevos de oro con Yoshi's New Island para 3DS en un revival puramente nostálgico, diseñado para recordar lo que hizo a Yoshi's Island de Super Nintendo uno de los mejores plataformas que se han diseñado. Como dijo un sabio del período jurásico: '¡Prrrruiiing-ha!'

Yoshi's Island es uno de los juegos que recordamos con más cariño y añoranza, y lo es por el delicioso soplo de aire fresco que supuso su original planteamiento y brillante diseño de niveles, su constante goteo de ideas, su fascinante variedad de mecánicas, y pon encima de todo, su valentía a la hora de reimaginar el universo de Super Mario World y los clásicos que le precedieron para contarnos cómo era el mundo cuando Mario y Luigi no sabían ni pronunciar "bigote". Una idea tan tierna y original que, casi dos décadas después, sigue siendo la base para un plataformas cargado de novedades gigantes en tamaño pero pequeñas en concepto.

Nintendo continúa así la eficaz tendencia de revisitar sus "greatest hits" volviendo al material original, desde New Super Mario Bros, hasta el reciente Zelda A Link Between Worlds, en los que la nostalgia se ha convertido en el cimiento sobre el que construir novedades jugables y estéticas (además de argumentales, en el caso de Zelda). Pero ahora llega el bueno de Yoshi y nos presenta el 'New' más purista y conservador de los últimos años, una conclusión que parecía perseguir desde el fabuloso Yoshi's Story de Nintendo 64 hasta el correcto Yoshi's Island DS. Sin embargo, Yoshi's new Island demuestra que su hábitat natural no era otra que la isla de original. Comienza el viaje al pasado.


El museo de los recuerdos

Como podéis ver en este fotograma cedido por los cámaras de la Isla Huevo, ya desde los primeros niveles, la fidelidad hacia el juego de 1995 es constante, tanto por la ambientación de los mundos (que siguen el mismo orden temático), como por el 'casting' de enemigos, que rescata shy guys, plantas piraña, lakitus, fantásfagos, nep-onuts, monetes come-sandías y muchos otros "repetidores" para hacernos sentir como en casa. Incluso la intro es idéntica a la original, con la misma melodía inolvidable de cajita de música, mientras la despistada cigüeña pierde a Bebé Mario en una isla y Kamek le arrebata a Bebé Luigi por orden de Bebé Bowser. La misión de los Yoshis será turnarse entre las zonas de su isla para llevar a Bebé Mario sano y salvo con su hermano. Todo es tal como lo recordábamos... hasta que empezamos a jugar.

Lo primero que ha cambiado a simple vista es la estética, que toma los fondos como un lienzo de Art Academy y lo salpica de pinceladas impresionistas que mezclan acuarelas, pasteles y lápices de colores, aunque los fondos y tímidos detalles del escenario transmiten cierta sensación de vacío, más en la línea de Super Mario Bros 2 que del propio Yoshi's Island original. De hecho, si rejugáis la versión de Game Boy Advance en 3DS o esperáis a hacerlo en unas semanas (está anunciado para la Consola Virtual), comprobaréis que el original ha envejecido mucho mejor de lo que cabría imaginar, pues en muchos casos, lucía más detallado y colorido que en Yoshi's New Island, que se preocupa demasiado por emular el estilo de sprites pre-renderizados en lugar de aprovechar las capacidades de 3DS.


Seis dinosaurios y un biberón

Más allá del marco artístico, los controles son prácticamente idénticos: Yoshi se traga a los enemigos con su prodigiosa lengua y los convierte en huevos que va acumulando a sus espaldas, para después lanzarlos contra enemigos o nubes de interrogantes que activan numerosos secretos. Si recibe un solo daño perderá a Bebé Mario, que rompe a llorar mientras aparece un crono de diez segundos para recuperarlo antes de que se lo lleven los Koopas. Este tiempo se amplía a treinta segundas una vez cruzado el chekpoint, o si conseguimos recolectar las suficientes estrellitas saltarinas que se esconden por el nivel, junto a las ya habituales 20 monedas rojas y 5 margaritas, que equivaldrían a las letras KONG de cierto plataformas tropical.

Las simpáticas margaritas multiplican nuestras opciones de ganar en la ruleta de meta a final de nivel, y si el azar está de nuestro lado, se convierten en medallas doradas, y hay 30 por cada mundo, pero conseguirlas es una cuestión de vida o suerte. No en vano, se convierten en uno de los principales potenciadores de la escasa duración principal: 6 mundos de ocho niveles cada uno. O sea, que sumando todos los items secretos, tenemos 180 medallas doradas, 240 margaritas y atención, 960 monedas rojas. Es decir, 1380 objetos por recolectar, lo que convierte a Yoshi's New Island (y al original) en uno de los plataformas más rejugables de 3DS si queremos completarlo al 100%, y para ello vais a explorar cada escenario con lupa durante semanas.


Como era de esperar, la dificultad se ha visto reducida considerablemente, pero su curva es más progresiva. Los coleccionistas las pasaréis canutas si pretendéis conseguirlo todo, mientras que los novatos pueden ir de paseo hasta la meta y utilizar unas alas especiales cuando se compliquen las cosas; una especie de superguía, pero menos facilona que en juegos más recientes de Nintendo.

Tortilla de megahuevos

Realmente, las novedades de Yoshi's New Island no justifican el 'New' del título, pero tienen su gracia. La primera de esta novedades son los Shy Guys gigantes digeribles en megahuevos, con los que podemos destrozar zonas inaccesibles y recolectar montones de monedas mientras rebotan entre propulsores hasta que se rompen. Pero la verdadera chicha está en los huevos metálicos, que no sólo actúan como rocas rodantes devastadroas, sino que permiten a Yoshi sumergirse hasta el fondo del mar; al deshacernos de él, volvemos a subir a flote, y se acaba la diversión subacuática, que se podría haber explotado más.


Otra de las sutiles novedades son las fases de puzles, en las que debemos guiar a un Yoshi impostor que replica nuestro movimientos hasta una zona de pinchos (lo que se conoce como echar un pinchito, vaya). Estos puzles nos han parecido bastante ingeniosos, aunque el incesante ritmo del juego hace que resulten muy cortos. También se han renovado las fases en las que controlábamos a Bebé Mario para recorrer paredes y techos a toda velocidad, pero en esta ocasión, Bebé Mario se queda en su sitio y es Yoshi el que va recogiendo superestrellas de poder para recorrer circuitos y loopings enormes, hasta que acaba transformándose en un Super Yoshi que absorbe monedas mientras arrasa tuberías a la velocidad de la luz.

Es aquí donde más se nota la mano del director Masahide Kobayashi y el productor Naoto Oshima, ambos procedentes de la saga Sonic, que ahora forman parte de Arzest (antes Artoon), el estudio que ha desarrrollado el juego bajo la tutela de Tezuka. 

Yoshi se inclina más por el girocopio

Y llega el momento de las transformaciones en vehículos. Finalmente, desaparecen  el coche, el topo-excavadora (cachis, ese molaba) y el trenecito que se subía por las paredes, pero a cambio se incroporan nada menos que cuatro vehículos nuevos, lo que hace un total de seis: vagoneta, taladro, bobsleigh y globo, que viene directamente de Yoshi's Universal Gravitation para Game Boy Advance, que también utilizaba el sensor de movimiento para dirigir los veículos en pantalla, aunque la respuesta era mucho menos depurada y fiable que la del giroscopio, que también se puede usar para mover la mira a la hora de apuntar, y resulta uno de los mayores aciertos del juego, ya que ahorra comandos y permite apuntar de forma mucho más intuitiva. Una vez lo pruebas, el viejo control parece cosa del jurásico. Ya veréis, ya.


Minijuegos con dos huevazos

Una de la ausencias que más hemos echado en falta es el clásico minijuego de rasca y gana que aparecía a final de meta. Por alguna razón que desconocemos, el juego sacrifica una de las señas de identidad de la saga pero a cambio nos permite desbloquear minijuego para dos tras completar cada mundo, o sea, que si cogemos una calculadora científica, nos da un total de seis minijuegos.

Se trata de retos cooperativos y competitivos para dos huevones, que recuerdan mucho a los minijuegos individuales de Yoshi's Island DS. Sin ánimo de spoilearos los cuatro restantes, destacaremos el reto de los globos (coperativo) o las carreras de resistencia mediante el revoloteo (competitivo), aunque realmente acabas picándote y compitiendo en ambas modalidades. La buena noticia es que permite modo descarga local con una sola copia del juego, corrigiendo el error de Super Mario Bros 2.

En definitiva, Yoshi's New Island es un plataformas frenético repleto de secretos, pero su excesiva fidelidad al original deja cierta sensación de conformismo por parte de sus diseñadores, más propia de un Yoshi's Island Remastered que de una aventura realmente 'New' que aporte ideas suficientes como para redefinir una fórmula que ya todos conocemos desde que éramos más bebés que Mario. El gran acierto del juego es, por tanto, el impecable control, cuyo estupendo uso del giroscopio nos ha sorprendido gratamente.

Al jugar a Yoshi's New Island, algunos coincidirán con el tópico de que cualquier tiempo pasado fue mejor, y si en verdad lo era es porque se hacían juegos inspuerables como Yoshi, en los que ahora nos intentamos ver reflejados. Quizá en un futuro incierto logremos encontrar nuevos clásicos a los que rendir homenajes como éste en un futuro, pero de momento va a tocar conformarse con recordar nuestra infancia... y la de Mario.

El juego ya se está vediendo en algunas tiendas, aunque su fecha oficial de lanzamiento es mañana viernes, así que esperamos conocer vuestras impresiones en pocas horas. Ah, y cuidado con los monos, que escupen pepitas de sandía. Otra vez.

Valoración

Yoshi se da un homenaje en un plataformas vibrante y muy rejugable, pero está tan centrado en mantener su cáscara intacta que descuida la yema que le hizo único: la imaginación y el amor por los detalles. Aun así, el vicio ovíparo está asegurado.

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

El control por giroscopio y los nuevos vehículos. Su rejugabilidad. Los minijuegos en modo descarga.

Lo peor

Ha perdido gran parte de su magia. Escenarios más sosos y fondos desaprovechados. Canciones flojitas

Lecturas recomendadas