Análisis

Bioshock 2 también se luce en PS3

Por Óscar Díaz
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Da gusto volver a lugares agradables y, si ya conoces Bioshock, sobran las presentaciones. En caso contrario, lo primero que deberías hacer es buscar el juego y mentalizarte para vivir grandes momentos frente a la pantalla. Esto, además, nos permite ahorrar algo de texto e ir directamente a lo interesante.

Vivimos tiempos de continuaciones y un título de éxito como este no puede quedarse solo en una entrega. Bioshock fue todo un descubrimiento donde gráficos, efectos especiales, música, argumento y personajes estaban tan bien integrados que sólo había que dejarse llevar por el embrujo de una historia que narraba, con una perfección apabullante, la hecatombe vivida por una extraña civilización submarina de hombres y mujeres con poderes sobrehumanos.

Segundas partes...

Ahora, casi tres años después, recibimos esta segunda parte y lo hacemos con cierto sobrecogimiento e incertidumbre. Algo que, una vez metidos en harina, se transforma por arte de plásmidos en satisfacción por los cuatro costados.

Rapture vuelve a ser el escenario y aunque tendremos la sensación de haberlo visto, goza de una sobrecarga de atrezzo extraordinario y todos los objetos que aparecen en pantalla parecen tener sentido en el lugar donde los programadores los han colocado. Tanto en pasillos estrechos como en el fondo del océano, la sensación de agobio está presente todo el tiempo. Sin haber mejorado mucho la calidad técnica, sí se nota mayor fluidez y dedicación a la hora de recrear un mundo decadente y lleno de sorpresas.

Dispara hasta que no queden Splicers

Por fin, podemos sentir lo que le pasa por la cabeza a los legendarios Big Daddy. Los bichos esos que en el primer juego protegían a las Little Sister y que tan malos rollos provocaba cada vez que nos cruzábamos con la parejita en el primer Bioshock.

El estilo de juego, que explota de nuevo la idea del supersoldado, apenas aporta novedades respecto a lo habitual en este género... aunque tampoco hace mucha falta inventar la pólvora. Con una mano usamos poderes especiales y con la otra le atizamos al incauto mutante de Rapture con el plásmido que tengamos activo. Tanto cuerpo a cuerpo como a distancia, la efectividad se acentúa cuando sólo hay un enemigo delante, así que huye de los grupos de enemigos. Pero, sin duda, lo más interesante de este Bioshock 2 es la posibilidad de mejorar el equipamiento a medida que ganamos experiencia.

Frente a nuestro Big Daddy, aparecen muchos tipos de enemigos, que incluyen splicers con varios niveles de plásmidos, otros Big Daddy y... ¡¡las inéditas Big Sisters!!… verdadera amenaza a lo largo del juego y personajes que retoman de cierta manera, el testigo dejado por nuestro Big Daddy en las siempre oscuras tareas de hacer el mal.

Rapture, Bioshock y los plásmidos

Con lo dicho, bien podría pensarse que esto es sólo una continuación, donde se han depurado algunos aspectos y añadido detalles que nadie pedía. Sin embargo, la sensación que transmite es otra, la de tener delante un juego que vale mucho y que enreda las cosas lo suficiente como para esperar que 2K siga lanzando nuevas entregas.

Dejando de lado que los escenarios suenan a ya vistos, cada combate sigue siendo tan intenso que a veces queremos encontrar una puerta trasera antes que el botón de disparo. A esto hay que sumar la experiencia online, que ofrece los modos habituales pero al estilo Rapture, es decir, con la ciudad que nos acoge y un buen repertorio de sus calidades. La excusa para su existencia es una batalla entre quienes desean el progreso científico en beneficio propio y los que creen en el ser humano tal cual es. Bandos enfrentados con niñas mutantes que sirven, a veces, de bandera o rehén. El resultado es más que aconsejable, siempre que encuentres amigos con quienes jugar y que respeten la ambientación.

Al igual que sucede con películas, libros y lo que se conoce como vidas plenas, Bioshock no necesitaba una segunda parte. Sin embargo, esta continuación ofrece una experiencia que justifica su existencia, más allá de lo que aporte a la saga. Quizá si se hubiera llamado de otra manera y estuviera ambientado en otro lugar, jugar a Bioshock 2 sería imprescincible. Como pasó con el original.

Valoración

Como continuación, Bioshock 2 mantiene intactos todos los elementos que hicieron bueno a su predecesor. A esto hay que sumar mejoras sustanciales y muchas opciones multijugador... aunque se echa en falta más variedad en los escenarios.

Hobby

88

Muy bueno

Lo mejor

Ambientación increíble y los combates, memorables

Lo peor

Tenemos la sensación de haberlo visto todo antes

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