Análisis

Cine de ciencia ficción: THX 1138

Por Raul Tejera
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ARGUMENTO: THX 1138 es un obrero de fábrica en una sociedad futurista controlada por el Estado, con vigilancia permamente, sometimiento de la población mediante drogas y la prohibición de sentimientos como el amor. Al quebrantar la ley, se verá inmerso en una huida hacia adelante en la que tendrá que luchar contra todos los tentáculos del poder establecido. 1971 - DIRIGIDA POR: George Lucas - INTERPRETADA POR: Robert Duvall, Maggie McOmie, Donald Pleasence. 

No es fácil hacer una crítica de THX 1138 sin dejar de mirar por el rabillo del ojo lo que consiguió George Lucas poco después con la trilogía de Star Wars. Sin embargo, debo reconocer que el complejo, variado, emocionante y sobretodo, entretenido universo de los Jedis poco tiene que ver con la película que ahora nos ocupa. Con todo el respeto hacia el maestro Lucas, THX 1138 no deja de ser un experimento fallido en muchas de sus partes, aburrido y monótono.

Pongámonos en situación. Nuestro protagonista vive en una especie de ciudad subterránea al más puro estilo de 1984, donde todo está controlado por cámaras. Los sedantes son el pan nuestro de cada día, todo el mundo lleva el mismo uniforme y la cabeza rapada. Una sociedad de masas para las masas donde el individualismo está mal visto. Si tienes dudas existenciales siempre puedes confesarte ante un retrato gigante de Jesucristo que aliviará tu pesar y te dará importantes consejos. Para garantizar todo este tinglado existen unos robots policía que tampoco son muy eficaces.

Ante tal panorama, THX 1138 (que así se llama el personaje interpretado por Robert Duvall), no tardará en sentirse mal. Su compañera de cuarto aprovecha la coyuntura para cambiar su medicación, de modo que ahora parecerá sexualmente apetecible para el varón. Mientras se perpetra el coito algunos funcionarios observan con regocijo la escena desde la distancia. Su conciencia ha sido despertada y su nivel de concentración ha disminuido, por lo que también fallará en la cadena de montaje donde está trabajando, echando a perder un robot ¿C3PO? que estaba casi terminado. Por todo esto será juzgado y reprimido.

Con estas premisas el filme no debería ser malo de por sí, pero las lagunas de guión, los diálogos vacíos y la incoherencia de las situaciones echan a perder el interés del espectador muy pronto. Desconocemos las motivaciones de los personajes, la historia no engancha, hay una absoluta falta de ritmo que desemboca en bostezos y frustración. Hay que tener en cuenta que en la época en que fue realizada las películas de ciencia-ficción no eran frecuentes, y las que salían eran en su mayoría producciones de serie B con monstruos o cataclismos. El referente más claro donde pudo inspirarse Lucas fue en 2001: una odisea del espacio. Claro está, sin conseguir el mismo resultado ni trascendencia.

También es verdad que técnicamente se le puede reprochar poco a la película. La ambientación está muy cuidada, los escenarios, aunque sobrios, cumplen su cometido. Los actores están muy bien, con Robert Duvall en estado de gracia. Cada plano está milimétricamente estudiado. La atmósfera que crea, blanca y aterradora a la vez, hace que reconozcamos la película con tan solo ver un fotograma. Lástima que todo este contexto, este mundo alienante, esta visión trágica del futuro, se desvanezca poco a poco por la falta de interés que suscita. 

¿Quién no se frotó las manos al ver llegar al enano peludo a la cárcel esperando respuestas? Todo queda en una anécdota. La trama no indaga en nada, no profundiza, acabas por desconectar. ¿El personaje de Donald Pleasence es amigo, enemigo, o sólo un loco? ¿Por qué un holograma iba a acompañarnos, ayudarnos, experimentar rebeldía e incluso comer? Tantos sinsentidos que terminas por desesperarte. Cuando todo parece perdido, nos sorprenden con una frenética persecución en coche que da la nota de color a la película, eso si todavía no te has quedado dormido.

Es curioso que en una escena del confesionario, la autoridad religiosa le dice algo así como: "Eres un verdadero creyente, compra más, sé feliz" y nosotros entendemos que es una clara crítica a la sociedad consumista. Pues bien, seguro que el bueno de Lucas no sabía por aquel entonces que sería el rey de "compra todo lo que lleve la etiqueta de Star Wars, ya sea un pijama, un muñeco o una tapa de inodoro".

Absténganse de ver esta película aquellos que busquen aventuras trepidantes como en La guerra de las galaxias, pues se llevarán una decepción. Como sé que esta afirmación me granjeará algunas críticas, aviso: he tomado este filme como un sujeto único, no quiero hacer comparaciones de ningún tipo. Entiendo que son expresiones artísticas diferentes que corresponden a momentos y visiones diferentes de su director. De todos modos me veo obligado a hacer alguna referencia de su saga más conocida. Personalmente, me gustan las películas lentas, pero he de confesar que los 85 minutos que dura ésta se me han hecho eternos. Paz, hermanos.

No te pongas triste. Este pequeño bache pronto será subsanado. Para descubrir otras obras de culto, para revisitar tus películas preferidas o simplemente para pasar un buen rato, echa un vistazo a nuestro especial de ciencia-ficción. ¡El Consejo de la Moral lo aprueba!

Valoración

Una ópera prima interesante, con elementos mal aprovechados y un desarrollo tedioso que lastran el resultado global

Hobby

56

Regular

Lo mejor

La valentía de hacer un producto diferente hace más de 40 años

Lo peor

Es soporífera durante casi todo el metraje

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