Análisis

Cine de superhéroes: Crítica de Batman Forever

Por Manuel del Campo
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CRÍTICA DE Batman Forever - 1995 - DIRIGIDA POR Joel Schumacher - PROTAGONIZADA POR Val Kilmer, Jim Carrey, Nicole Kidman, Tommy Lee Jones, Chris O'Donnell y Michael Gough.ARGUMENTO: Harvey Dent, alias "Dos Caras", aterroriza Gotham en una alocada venganza en la que Batman supone su máxima motivación. Mientras, uno de los científicos que trabaja para industrias Wayne crea un aparato capaz de absorber a través de las ondas de la TV la inteligencia de todos los habitantes de la ciudad. El hombre murciélago se enfrentará a todas estas amenazas a la vez que la psicológa Chase Meridian y el joven Dick Garyson irrumpen en su vida para poner de nuevo en peligro su doble identidad.

Tras el batacazo en taquilla y las negativas críticas (al menos por entonces) que recibió Batman Vuelve, Warner decidió que la franquicia debía dar un giro radical antes de que se le fuera de las manos. En Batman Forever, Tim Burton pasó a ser productor (como cargo honorífico, porque apenas se limitó a dar su OK al nuevo director, Joel Schumacher), y Michael Keaton decidió apearse del tren al enterarse de que a su valedor le habían degradado.

Y, desde luego, desde la primera secuencia (una espectacular presentación de Batman en plan Parasela Cibeles) cualquiera puede darse cuenta de que cualquier parecido con las películas de Burton es pura coincidencia. Schumacher, que se había labrado cierto caché dirigiendo thrillers muy del gusto del público (Línea Mortal, Un día de furia, El Cliente) sin duda bajo las directrices de los jerifaltes de Warner, convierte Batman en un espectáculo para todos los públicos. Batman recupera el protagonismo de la historia, ahora interpretado por un Val Kilmer en su momento álgido de popularidad (ese mismo año hizo un gran trabajo en la sensacional Heat de Michael Mann) y Warner se preocupó de rodearle de un elenco conocidísimo, para asegurarse de que tan solo el tirón de los nombres ya bastaría para garantizar una jugosa taquilla.

Además, la película abandona el tono oscuro y gótico de las dos primeras películas y transforma Gotham en una ciudad más colorida, repleta de luces de neon, siguiendo el estilo de la serie de TV de los 60, lo que no desmerece que vuelva a ser un gran trabajo de dirección artística, esté más o menos en línea con el universo Batman. El holgado presupuesto permitió un gran espectáculo pirotécnico que fue reconocido con tres nominaciones al Oscar (fotografía, sonido y efectos de sonido). Con todos estos elementos bien atados, solo quedaba completar un argumento sencillo, digerible hasta para los estómagos más delicados, sin ningún elemento complejo que obligara a rascarse la cabeza. Y que Schumacher no la cagara y simplemente volcará todo su oficio en coordinar bien todo y elaborar un producto comercial que arrasara en taquilla. La película acabo recaudando el triple de lo que costó realizarla y en Warner respiraron tranquilos.

Al contrario que Burton, Schumacher pierde pocos minutos en presentar a los villanos. De hecho, para Harvey Dent "Dos Caras" apenas se ve un vídeo de unos 10 segundos en el que se muestra cómo su rostro acaba desfigurado, mientras que con Enigma sí hay un prólogo algo más elaborado antes de su transformación pero resulta evidente que se trata más de que Jim Carrey disponga de más tiempo para lucirse con su inmenso repertorio de muecas, voces y posturas que con el fin de darle profundidad al personaje. Por cierto su trabajo fue alabado por algunos críticos, por más que si veis la película hoy me apuesto a que os dará la sensación -como a mí- que Carrey no interpreta a Enigma, sino que se interpreta a sí mismo como le hemos visto en infinitas ocasiones. Pero hay que tener en cuenta que en 1995 apenas había rodado Ace Ventura, Dos tontos muy tontos y, sobre todo, La Mascara -cuyos recursos casi clava en Batman- y por tanto el público aún no estaba saturado de sus payasadas. Más desaprovechado me parece ese actorazo llamado Tommy Lee Jones, que aquí se limita a repetir el mismo recurso una y otra vez, con todo el carisma y poderío al que acostumbra, pero con el convencimiento de que su personaje daba mucho más de sí.

Batman y la chica... y Robin

Tras confesar mi poco aprecio por Michael Keaton como Bruce Wayne, os estaréis preguntando qué me parece Val Kilmer. Pues pienso que físicamente encaja mucho mejor en el papel aunque su interpretación me parece demasiado plana: confunde la contención con el hieratismo. Es curioso, porque Bob Kane dijo en alguna entrevista que era un actor que le gustaba mucho como Batman/Wayne. Quizá los momentos en los que mejor funciona son los humorísticos (debe ser que algo le quedaba de Top Secret), con la inestimable ayuda del gran Alfred (de nuevo un Michael Gough perfecto, que va ganando protagonismo en cada entrega) y de la psicóloga Chase Meridian, una Nicole Kidman guapísima (antes de hacerse tantos retoques) que tiene un divertido papel a caballo entre la Vicki de la primera película y la Selina de la segunda (a la que se hace referencia en una conversación con Batman) y a quien quizá no ayuda un guión que resuelve su relación con Batman/Wayne de un plumazo sin explotar más el juego que daba enamorarse de dos personajes que en realidad es el mismo.

Y entonces llegó Robin. Personaje polémico ya en los cómics, por asociarse con un héroe que es el paradigma de la individualidad y por otras connotaciones que luego comentaré. Su presentación en el circo está muy bien traída, y además incluye el momento más dramático de la película, y su proceso de iniciación tras su desgracia es convencional y previsible pero llevadero. Pero es cierto que un actor tan blando como Chris O´Donnell no ayuda a darle más entidad a un personaje ya cuestionado de por sí, a pesar de sus evidentes esfuerzos. En cualquier caso, fue otro as en la manga de Warner para llegar a un público más adolescente que desde luego le salío bien (en esta ocasión…).

La película se desarrolla entre continuas escenas de acción, rodadas con oficio aunque sin brillantez, y un buen espectáculo de efectos especiales (que Burton despreció tres años antes, aunque ya estábamos en la época post Terminator 2 y se podían hacer virgerías), pero sufre de un guión lleno de altibajos -con algunas secuencias algo tediosas de Jim Carrey- que en su afán de alejarse de la complejidad y oscuridad de los anteriores acaba resultando superficial en exceso, y sin explotar de forma más ingeniosa el sentido del humor que claramente era una de las bazas del film y que acaba siendo demasiado blanco. Además, la forma en la que Batman acaba con los dos villanos (dos mentes privilegiadas, la de Enigma supuestamente extraordinaria, por lo que sucede en la historia) que se dejan vencer de una manera un tanto simplona, resulta algo sonrojante. En la parte final, la aparición del Arkham Asylum supone todo un guiño a los cómics.

Como curiosidad, tras el estreno del film saltaron voces sobre su tono homoerótico, en parte por los pezones añadidos al traje de Batman, siguiendo por los planos finales que muestran de forma explícita su trasero con las mallas ajustadas y acabando por la ambigua relación con Robin, que como decía antes ya había creado debate en los cómics. Qué queréis que os diga, más allá de la anécdota, cada uno ve lo que quiere ver, y sea o no intencionado me parece totalmente lícito que se le quiera dar el tono que a cada uno le dé la gana.

Y por seguir con alguna curiosidad más, Christian Bale estuvo a punto de ser Robin (quién le iba a decir lo que pasaría años después...), mientras que para el papel de Enigma se barajaron varios nombres, Mark Hamill estuvo en las quinielas hasta el final, y entre ellos nada menos que… ¡Michael Jackson!

Por otro lado, en la promoción de la película se añadieron los temas de U2, "Hold me, Thrill me, Kiss me", y el de Seal "Kiss from a Rose" que acabó convirtiéndose en el video promocional del film y que empujó aún más el lado comercial de esta producción.

Batman Forever resulta una película entretenida e inofensiva, que se ve con facilidad si no se adopta una postura exigente y que ni chirría ni destaca en ningún aspecto en concreto, quedando como un buen espectáculo de domingo por la tarde, que seguro es mucho más apreciada por el público más joven. Desde luego carece de la personalidad de las películas anteriores, y su tono más pop la aleja en parte del universo Batman, pero visto lo visto, resulta un trabajo más que digno teniendo en cuenta lo que estaba por venir…

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Valoración

Deja de lado la oscuridad para ofrecer un entretenido espectáculo de pirotecnia y efectos, en el que nada destaca mucho pero tampoco flojea en exceso. La versión más comercial del Caballero Oscuro.

Hobby

62

Aceptable

Lo mejor

Su (positivo) sentido comercial. El espectáculo y su notable acabado técnico.

Lo peor

Un guión convencional. Los villanos más efectistas que efectivos. Su superficialidad general.

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