Análisis

Crítica de Un amor entre dos mundos

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: Eden y Adam se conocen desde la infancia, pero hay algo que los separa: viven en dos mundos totalmente opuestos, así que para estar juntos les tocará luchar no solo contra la estricta sociedad en la que viven sino contra la propia gravedad.2013 - DIRIGIDA POR: Juan Diego Solanas - PROTAGONIZADA POR: Jim Sturgess, Kirsten Dunst, Timothy Spall, Blu Mankuma, Nicholas Rose, James Kidnie, Vlasta Vrana, Kate Trotter y Holly O'Brien. Ya en cines.

Un amor entre dos mundos es una de las clásicas películas sobre las que nunca habrá un consenso: o te engatusa su originalidad desde el principio y la aceptas con todos sus fallos y sus licencias (que las tiene, y muchas) o no la soportas y tratas de racionalizarla sin encontrarle la miga y, peor aún, sacándole pegas.

Dos mundos gemelos unidos por un único cordón umbilical: una multinacional carente de escrúpulos que explota el mundo inferior en pro del superior; dos niños que se conocen por casualidad y que se enamoran y un fatídico accidente que les separa.

Hay algo tan poético como absurdo en cada una de las imágenes que se muestran en la película y que subyugarán a quien se deje llevar en este viaje a lo imposible.

Partimos de la base de que Un amor entre dos mundos (como ya comenté en su día, no podría haberse escogido un título que espantara más al espectador), una producción franco-canadiense que ha contado con un presupuesto de 60 millones de dólares, (ahí es nada), poco o nada tiene que ver con otras películas del género que hayas visto antes.

En los aspectos profundos de la trama la película es tan deliberadamente naif que lo único que puede hacer el espectador es repantingarse y dejarse llevar por el apartado visual, apabullante, bellísimo, barroco y estéticamente delirante. Hasta el punto de que le concedes "lo que te quieran contar" o no, y entonces te privas de disfrutarla y sales de la sala echando espuma por la boca.

Jim Sturgess y Kirsten Dunst exudan esa ingenua candidez y esa química tan particular que solo en contadas ocasiones tienen dos actores y la actriz protagoniza de nuevo varios besos boca abajo que tan popular hiciera Sam Raimi gracias a su Spider-Man.

La película, eso sí, se centra tanto en la autojustificación en unos momentos y en el delirio fantástico en otros, que apenas encuentra espacio para desarrollar la historia, de modo que el final se resuelve de forma atropellada, lo que unido al errático guión desmerece un romance enmarcado en una sociedad distópica que podría haber resultado muy brillante.

La sensación que le queda al espectador es que podría habérsele extraído mucho más jugo a esta historia si se hubiese puesto más atención a desarrollar la relación de los personajes o si se le hubiese concedido un poco más de recorrido al desenlace porque en suma y éste es su principal valor, Un amor entre dos mundos está plagada de ideas fabulosas y resulta un soplo de aire fresco.

En el peor de casos te dejará desconcertado, como ese tango del Café Dos Mundos, lo cual ya es maravilloso de por sí teniendo en cuenta el bagaje audiovisual con el que accede cualquiera hoy en día a una sala de cine.

Valoración

Una historia de amor sirve como pretexto para desafiar las leyes de la gravedad en una arriesgada película de ciencia-ficción con un atractivo visual potentísimo y un capacidad de arriesgar encomiable.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

Disfrutar de imágenes insólitas, la película es tremendamente original.

Lo peor

Las faltas de consistencia argumental y los flecos de la producción.

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