Análisis

Capitán América: el soldado de invierno. ¡Crítica doble!

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: En Capitán América: el soldado del invierno, SHIELD se rearma para tratar de evitar otra catástrofe como la sucedida en Nueva York. Steve Rogers contempla todo eso con preocupación cuando se ve envuelto en una serie de conspiraciones que le hacen dudar de todo el mundo. Viuda Negra y Halcón serán sus compañeros en una aventura que les enfrentará a una amenaza extraordinaria: el letal soldado de invierno.2014 - DIRIGIDA POR: Anthony y Joe Russo - PROTAGONIZADA POR: Chris Evans, Scarlett Johansson, Samuel L. Jackson, Robert Redford, Toby Jones, Cobie Smulders, Emily VanCamp, Anthony Mackie, Sebastian Stan y Frank Grillo. En cines a partir del 28 de marzo.

Después de Los Vengadores, la aventura continúa con la nueva película Capitán América: el soldado del invierno. ¿Lo mejor del asunto? Que no se trata de un arranque espectacular que luego se venga abajo, al contrario, la cinta cuenta con numerosos momentos de acción rodados con un mimo exquisito. A eso hay que unir la interesante propuesta argumental del cómic en el que se inspira esta película.

Anthony y Joe Russo han conseguido que el Capi luzca como nunca con coreografías en las que los efectos de sonido le aportan un toque de lo más efectista a cada golpe, por no hablar de cómo se mueve ese escudo en el aire. Si os pareció que la primera cinta en la que se nos presentaba al personaje era un tanto floja, no tendréis esa sensación en absoluto en esta segunda, que además tiende un claro puente hacia Los Vengadores: la era de Ultrón. Léase: los chicos de Marvel están haciendo pero que muy bien sus deberes.

Y a la luz de estos hechos: la peli tiene miguilla, luce espectacular y de paso dota de una mayor tridimensionalidad a los personajes, no es de extrañar que ya estén pensando en la tercera película con estos dos hermanos de nuevo llevando la batuta.

La agencia SHIELD parece estar perdiendo los papeles tras lo sucedido en Nueva York y ha comenzado a desarrollar un arsenal armamentístico que viene a suponer una extrapolación de la guerra preventiva a niveles descomunales. La idea es eliminar potenciales amenazas antes de que se desarrollen. El problema es que el sistema está corrupto como tiene ocasión de comprobar el propio Nick Furia cuando es objeto de un ataque brutal y no consigue acceder a material encriptado.

Steve Rogers no sabrá en quién confiar, aunque finalmente se apoyará en la Viuda Negra y en el exparacaidista Halcón para tratar de esclarecer una trama mucho más profunda de lo que hubiera podido imaginar. Pero antes tendrá que lidiar con una auténtica máquina de matar: el soldado del invierno, de largo el personaje más intrigante y mejor delimitado de la película.

La entente Capitán América-Viuda Negra funciona a la perfección. Ya sabemos que Steve Rogers no es el colmo del desparpajo y su parteneur en la pantalla consigue equilibrar esa ligera desventaja de su personaje, sacándole un mayor partido a sus líneas de diálogo y aportando algo de chispa. Incluso los leves coqueteos entre ambos funcionan bien y no parecen un pegote en el guión de Christopher Markus y Stephen McFeely, ¡y no sabéis lo que eso se agradece!

Respecto a las nuevas caras, Anthonie Mackie hace lo que puede para encajar en el metraje, pero, a pesar de lo que mola su personaje, no termina de despegar salvo en momentos muy puntuales (seguro que cuando lo desarrollen más adquiere un mayor peso específico, eso sí).

Algo parecido le sucede a Emily Van Camp de la que esperábamos un mayor protagonismo y a Frank Grillo, que tenía un grandísimo potencial a desarrollar. El gran estandarte que viene a elevar el nivel de la cinta es Robert Redford, impecable y creíble en su rol político así como en la exposición de sus convicciones. Tanto es así que se hecha una mayor profundidad en la resolución de esta trama.

El alarde del estudio en cuestión de efectos visuales es brutal: un completo sobresaliente si tenemos en cuenta además la variedad de planos, puntos de vista y ángulos en los que colocan las cámaras estos cineastas. Y en el apartado de sonido, todo viene a ensalzar y acompañar la acción potenciando su efecto en el espectador. Buena selección musical, por cierto, la de Henry Jackman, que no tiene reparos en incluir en el metraje incluso un tema de Marvin Gaye.

El espectáculo, de más de dos horas, es equiparable a la traca final de Iron Man 3 o al de Los Vengadores, así que, por ese lado, nada que objetar, salvo que quizás bebe en exceso del "efecto Whedon": más y más grande. La diferencia es que Capitán América: el soldado del invierno es constante en su ritmo y viene a picotear también de otros géneros como el cine de espionaje, incorporándole a la trama principal un subtexto más rico. Además no tiene una progresión ascendente sino que equilibra bien acción y narración hasta llegar al desenlace, en el que se toma más licencias y se enfanga en algunos tópicos que, si bien se antojan prescindibles, al menos no hacen desmerecer el conjunto.

Aunque el punto fuerte de la película no es el humor el metraje está salpicado de guiños de lo más simpáticos a Iron Man, Hulk y sobre todo, a la situación de Steve Rogers, que sigue tratando de "actualizarse" llevando incluso consigo una libreta en la que apunta todo lo que tiene que experimentar para ponerse al día (buen gag, no os cuento más para no reventároslo).

Como es de rigor, hay dos escenas postcréditos de las que ya os hablamos en su momento y que no podéis dejar escapar, así que echadle paciencia, porque merece la pena. Los que no tengáis reparos en conocer su contenido antes de ir al cine o no queráis esperar podéis leer en este enlace de qué tratan

En suma y a grandes rasgos, podemos decir que esta película permite crecer al Capitán América engarzando bien con la primera entrega pero haciéndonos disfrutar de él como nunca y de paso es un excelente escalón que nos acerca a lo que vendrá después. Cumple sus objetivos y ofrece un entretenimiento de lo más digno esbozando líneas que se recorrerán en posteriores entregas de la casa Marvel. Nos queda tela que cortar.

SEGUNDA OPINIÓN, desde la perspectiva de un experto en cómics

Por Jesús Delgado

Esta vez Raquel y yo coincidimos en la nota: 85. No hay nada que discutir. Esta crítica, de hecho, la estoy escribiendo poco después de haber visto la película y contrastado con su opinión.  Ahora bien, como no se trata de una crítica cinéfila al uso, sino una realizada desde la perspectiva de un comiquero, vamos a ver punto por punto qué me cuaja y qué no acaba de encajar en la película de Anthony y Joe Russo. 
Para empezar hablemos de la historia. Como ya sabréis muchos, esta película se basa principalmente en los trabajos de Ed Brubaker entre 2005 y 2009 al frente de la colección del Capitán América. De hecho, hace poco analizamos el tomo de El Soldado de Invierno en el que está inspirada esta película. Y, ojo, la palabra es inspirada, que no basada como os expongo a continuación:
Con El Capitán América: El Soldado de Invierno efectivamente hay una trama que implica al villano que da nombre a la cinta, pero no esperéis ramificaciones ni lazos con el KGB. Esta historia va por otros derroteros. Para ahorraros spoilers, lo resumiremos señalando que lo que hace es mezclar la trama de Brubaker y la del cross-over de Asedio con la historia clásica de los Deltites y el Barón Von Strucker. Y hasta aquí os contamos. Si queréis saber más, o veis la película o lo leéis en los cómics y en Wikipedia. 
Reconociendo ésto también tenemos que  admitir que las licencias están a la orden del día. Sharon Carter (Emily Van Camp), Alexander Pierce  (Robert Redford) o incluso Brock Rumlow (Frank Grillo, cuyo personaje es más conocido como Calavera o Crossbones) tienen roles bastante diferentes a los de los cómics. Y esto hará que los talifanes (guardianes de las esencias comiqueras) pongan el grito en el cielo. 
Ahora bien, ¿es por eso El Capitán América: El Soldado de Invierno una mala película de superhéroes? ¡Niet! Que la adaptación haya sido tan libre es algo cuestionable pero también muy comprensible si atendemos al hecho de que Marvel Studios está tratando de articular un universo cinematográfico tan complicado como una telenovela venezolana. Sin embargo, en donde otros intentos similares, y no haremos comparaciones, han sido un “quiero y no puedo” de meter personajes de los cómics a presión y sin cuidar su implicación en la trama, la presente película los coloca donde tienen que estar. 
En otro orden de cosas, El Capitán América: El Soldado de Invierno puede estar relacionada con Los Vengadores, pero realmente lo que hace es seguir la historia trazada por El Primer Vengador. Pero donde ésta es una película inspirada en los cómics de la Edad de Oro (años 40) y en la versión Ultimate del héroe, El Soldado de Invierno nos presenta a un Capitán América actual, narrado de una forma muy similar a la que propuso Brubaker y algunos de sus sucesores. Pero siguiendo una evolución histórica de los acontecimientos, de los principios y valores del héroe, y las consecuencias de sus acciones.
Para dibujar este cuadro, el Capitán América huye de escenarios fantásticos como Thor y se convierte en una peli de espías, emulando las más celebres historias del personaje en los cómics. De ahí su tono realista. Sin embargo, ser “realista” no implica que tengamos que soportar durante dos horas a un héroe tristón y traumado. El Capi, como todos los personajes, tiene sus propios fantasmas, dobleces y aristas, pero no se pasa durante las dos horas de película recordándonos lo desgraciado de su existencia. Muy al contrario, como buena película basada en un superhéroe moderno, mezcla humor, acción y tragedia en las dosis justas.
Esto además, este tono “realista” tiene una explicación. Frente a Thor y Guardianes de la Galaxia, que sirven para dibujar el universo cósmico de Marvel, Iron Man y el Capitán América sirven para asentar las bases del mundo de los héroes corporativos y las tramas de intrigas políticas. De ahí, que tampoco se columpien mucho, a pesar de ciertas sobradas que se pueden perdonar si las tomamos como licencias creativas para que la cinta sea más espectacular y, en cierto sentido, siga siendo una historia de super humanos. ¡Y, por cierto, que sobradas más molonas! De aplauso y ovación. 
Mención especial hay que hacer del Halcón (Anthony Mackie) y de la Viuda Negra (Scarlet Johansson), personajes que como buenos ingredientes de este cóctel enriquecen con su presencia la historia y nos hacen desear su regreso en futuras películas. Como secundarios no quedan eclipsados en ningún momento y su función como “aliados” queda clara, jugando papeles destacados cuando el guión lo exige. Ni  roban protagonismo a la estrella que es el “Capi”, ni tampoco son desechados como meros ejes sobre los que hacer girar la historia.
Ahora bien, el villano, el “temido” Soldado de Invierno flojea mucho. Tanto en comparación con su homólogo del cómic como en su implicación en la película. Quizá los guionistas o los directores prefirieron ser comedidos en su uso; pero en mi opinión podrían haber abusado un pelín más y quizá lo hubiera hecho brillar. Posiblemente más líneas de dialogo o incluso un desarrollo más profundo de su origen hubieran logrado enriquecerlo para ponerlo a la altura de las expectativas. 
En conjunto El Capitán América: El Soldado de Invierno es una muy correcta película de superhéroes, bastante fiel al tono de los cómics del personaje. Aunque la lectura en la que se basa no es del todo fiel, el resultado es digno de elogio. En ningún momento la película flojea ni decae; ni siquiera incluso con los giros que pueden parecer previsibles a los amantes del género de espías. Además, su resolución supone todo un terremoto que pone patas arriba el universo Marvel. No sólo en cuanto a las películas, sino también en cuanto a la serie Agentes de S.H.I.E.L.D. se refiere. Pero no os cuento nada más. ¡Id al cine, reley! No os desfraudará. 
Y no, no es una americanada. Si esperáis un desfile de patriotismo, banderas americanas, himno nacional y tartas de manzana, ya os adelantamos que no encontraréis esos elementos en El Capitán América: El Soldado de Invierno. Solo acción a raudales, una trama de espías superentretenida y un supersoldado con ciertos problemas de anacronismo...

Esta vez Raquel y yo coincidimos en la nota: 85. No hay nada que discutir. Esta crítica, de hecho, la estoy escribiendo poco después de haber visto la película y contrastado con su opinión.  Ahora bien, como no se trata de una crítica cinéfila al uso, sino una realizada desde la perspectiva de un comiquero, vamos a ver punto por punto qué me cuaja y qué no acaba de encajar en la película de Anthony y Joe Russo. 


Para empezar hablemos de la historia. Como ya sabréis muchos, esta película se basa principalmente en los trabajos de Ed Brubaker entre 2005 y 2009 al frente de la colección del Capitán América. De hecho, hace poco analizamos el tomo de El Soldado de Invierno en el que está inspirada esta película. Y, ojo, la palabra es inspirada, que no basada como os expongo a continuación. 


Con El Capitán América: El Soldado de Invierno efectivamente hay una trama que implica al villano que da nombre a la cinta, pero no esperéis ramificaciones ni lazos con el KGB. Esta historia va por otros derroteros. Para ahorraros spoilers, lo resumiremos señalando que lo que hace es mezclar la trama de Brubaker y la del cross-over de Asedio con la historia clásica de los Deltites y el Barón Von Strucker. Y hasta aquí os contamos. Si queréis saber más, o veis la película o lo leéis en los cómics y en Wikipedia. 


Reconociendo ésto también tenemos que  admitir que las licencias están a la orden del día. Sharon Carter (Emily Van Camp), Alexander Pierce  (Robert Redford) o incluso Brock Rumlow (Frank Grillo, cuyo personaje es más conocido como Calavera o Crossbones) tienen roles bastante diferentes a los de los cómics. Y esto hará que los talifanes (guardianes de las esencias comiqueras) pongan el grito en el cielo. 


¿Es por eso El Capitán América: El Soldado de Invierno una mala película de superhéroes? ¡Niet! Que la adaptación haya sido tan libre es algo cuestionable pero también muy comprensible si atendemos al hecho de que Marvel Studios está tratando de articular un universo cinematográfico tan complicado como una telenovela venezolana. Sin embargo, en donde otros intentos similares, y no haremos comparaciones, han sido un “quiero y no puedo” de meter personajes de los cómics a presión y sin cuidar su implicación en la trama, la presente película los coloca donde tienen que estar. 

En otro orden de cosas, El Capitán América: El Soldado de Invierno puede estar relacionada con Los Vengadores, pero realmente lo que hace es seguir la historia trazada por El Primer Vengador. Aunque donde esta primera es una película inspirada en los cómics de la Edad de Oro (años 40) y en la versión Ultimate del héroe, El Soldado de Invierno nos presenta a un Capitán América actual, narrado de una forma muy similar a la que propuso Brubaker y algunos de sus sucesores. Siguiendo esta lógica emprende una evolución histórica de los acontecimientos, una profundización en los principios y valores del héroe, y en una exposición de las consecuencias de sus acciones.


Para dibujar este cuadro, el Capitán América huye de escenarios fantásticos como Thor y se convierte en una peli de espías, emulando las más celebres historias del personaje en los cómics. De ahí su tono aparentemente realista. Sin embargo, aparentar “realismo” no implica que tengamos que soportar durante dos horas a un héroe tristón y traumado. El Capi, como todos los personajes implicados en la trama, tiene sus propios fantasmas, dobleces y aristas, pero no se pasa durante las dos horas de película recordándonos lo desgraciado de su existencia. Muy al contrario, como buena película basada en un superhéroe moderno, mezcla humor, acción y tragedia en las dosis justas, proporcionando entretenimiento y crítica a la par.


Además, este tono “pseudo-realista” tiene una explicación. Frente a Thor y Guardianes de la Galaxia, que sirven para dibujar el universo cósmico de Marvel, Iron Man y el Capitán América sirven para asentar las bases del mundo de los héroes corporativos y las tramas de intrigas políticas. De ahí, que tampoco se columpien mucho, a pesar de ciertas sobradas que se pueden perdonar si las tomamos como licencias creativas para que la cinta sea más espectacular y, en cierto sentido, siga siendo una historia de super humanos. ¡Y, por cierto, que sobradas más molonas! De aplauso y ovación. 


Mención especial hay que hacer de Nick Furia (Samuel L.Jackson), del Halcón (Anthony Mackie) y de la Viuda Negra (Scarlet Johansson), personajes que como buenos ingredientes de este cóctel enriquecen con su presencia la historia y nos hacen desear su regreso en futuras películas. Como secundarios no quedan eclipsados en ningún momento y su función como “aliados” queda clara, jugando papeles destacados cuando el guión lo exige. Ni  roban protagonismo a la estrella que es el “Capi”, ni tampoco son desechados como meros ejes sobre los que hacer girar la historia.


Ahora bien, el villano, el “temido” Soldado de Invierno flojea mucho, en contra de lo esperado. Tanto en comparación con su homólogo del cómic como en su implicación en la película. Quizá los guionistas o los directores prefirieron ser comedidos en su uso; pero en mi opinión podrían haber abusado un pelín más y quizá lo hubiera hecho brillar. Posiblemente más líneas de dialogo o incluso un desarrollo más profundo de su origen hubieran logrado enriquecerlo para ponerlo a la altura de las expectativas. Sin embargo, quizá su momento no sea el de esta película... y no diré más al respecto. 


En conjunto El Capitán América: El Soldado de Invierno es una muy correcta película de superhéroes, bastante fiel al tono de los cómics del personaje. Aunque la lectura en la que se basa no es literal, el resultado es digno de elogio. En ningún momento la película flojea ni decae; ni siquiera incluso con los giros que pueden parecer previsibles a los amantes del género de espías. Además, su resolución supone todo un terremoto que pone patas arriba el universo Marvel. No sólo en cuanto a las películas, sino también en cuanto a la serie Agentes de S.H.I.E.L.D. se refiere. Pero no os cuento nada más. ¡Id al cine, reley! No os desfraudará. 


Y no, El Capitán América: El Soldado de Invierno no es una americanada. Si esperáis un desfile de patriotismo, banderas americanas, himno nacional y tartas de manzana, ya os adelantamos que no encontraréis esos elementos en El Capitán América: El Soldado de Invierno. Solo acción a raudales, una trama de espías superentretenida y un supersoldado con ciertos problemas de anacronismo...

Valoración

Anthony y Joe Russo revitalizan al Capitán América luciéndolo en coreografías vistosísimas y revisten visualmente la historia de Christopher Markus y Stephen McFeely como un auténtico caramelo, ¡fantástico puente con La era de Ultrón!

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

El soldado de invierno, una mayor dosis de acción y el cameo de Stan Lee, ¡imposible no adorarlo!

Lo peor

Alguna flipada de más que se pasa de rosca, aunque es mal menor.

Lecturas recomendadas