Cincuenta sombras más oscuras
Análisis

Cincuenta sombras más oscuras - Crítica de la secuela erótica de Cincuenta sombras de Grey

Por Raquel Hernández Luján
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Crítica de la secuela erótica de Cincuenta sombras de Grey (Fifty Shadows of Grey) titulada Cincuenta sombras más oscuras (Fifty Shadows Darker) de James Foley protagonizada por Dakota Johnson y Jamie Dornan.

Han pasado dos años desde el estreno de Cincuenta sombras de Grey y tenemos en cartel Cincuenta sombras más oscuras, la continuación de la cinta rodada por Sam Taylor-Johnson de la que en esta ocasión se ha hecho cargo James Foley reincidiendo en los mismos problemas pero no de cualquier manera: ahondando más en ellos si cabe. 

Lo que dijimos hace dos años de la abterior película es plenamente vigente en esta ocasión pero con agravantes. En primer lugar, las maniobras publicitarias: Apple sigue siendo la dueña y señora de un product placement descarado mientras que, de nuevo, la distribuidora de la película en España ha prescindido de los pases de prensa previos al estreno confiándose a una premiere a la que asistieron solo VIPS y de la que desterraron a la crítica especializada.

De momento tenemos la constatación de que la historia se repite: estreno próximo a San Valentín, campaña promocional centrada exclusivamente en el fenómeno fan y castañazo de crítica. Pero en esta ocasión tengo mis dudas de que funcione la estrategia a nivel comercial.

Buscándole el lado positivo a tener que pagarte tu propia entrada de cine para desarrollar tu trabajo he encontrado uno muy poderoso: puedes tomarle el pulso al público. Evidentemente la mayoría de los espectadores que van a ver una película como ésta son o bien lectores de los libros o bien personas a las que les gustó la primera película. Cuando en medio de una escena subida de todo oyes más risas que cuchicheos, ya puedes dar por cierto que la cinta ha errado el tiro por completo, incapaz si quiera de satisfacer a los más acérrimos seguidores de la obra de E. L. James.

Cincuenta sombras más oscuras

James Foley es un director que se prodiga poco en cine y que en los últimos años venía desarrollando más su carrera en televisión habiéndose hecho cargo de varios episodios de series tan interesantes como House of Cards o Billions. Él mismo realizó una película en 1996 titulada Pasión obsesiva protagonizada por Mark Wahlberg y Reese Whiterspoon en el que desarrollaba un personaje bastante oscuro que ha podido darle la llave para rodar esta (a todas luces fallida) película.

El argumento gira en torno a la tormentosa relación de Anastasia Steele y Christian Grey (Dakota Johnson y Jamie Dornan). Cuando ésta se transforma en un peligroso juego de dominación sexual, la joven decide alejarse de él lo máximo posible y empezar desde cero una nueva vida.

Cincuenta sombras más oscuras

Tras su ruptura con Christian, aceptará un trabajo en una editorial de Seattle. Allí conocerá a Jack Hyde (Eric Johnson), su jefe, que poco a poco se irá encaprichando de ella e intentará seducirla a toda costa, para disgusto de Christian.

Mientras lucha contra sus propios demonios del pasado, el joven no dejará de pensar en Ana. Y ella, por su parte, deberá enfrentarse a la ira y la envidia que le provocan las mujeres que la precedieron como amante de Grey cuando se decide a darle una nueva oportunidad permitiéndole incluso utilizar algunos de sus juguetitos de la habitación roja del placer. Entre ellas está la despiadada Elena Lincoln, AKA la señora Robinson, la iniciadora de Christian en el sadismo.

Cincuenta sombras más oscuras

Da igual con qué intentes quedarte: nada funciona como debe en esta paupérrima secuela que es Cincuenta sombras más oscuras. Lo primero que llama la atención es la escasa por no decir inexistente química entre sus protagonistas. A pesar del desfile de cuerpos bonitos hay una preocupante falta de imaginación y comedimiento en las escenas sexuales que nos deberían llevar a comprender la relación entre los personajes... 

No uno, no dos, sino tres misioneros jalonan una película en la que el erotismo ni está ni se le espera. Todo está tratado con tal edulcoración que ni la pasión, ni el morbo, ni la lascivia hacen acto de presencia. El montaje de las imágenes de por sí es muy endeble, con un nuevo final abrupto y anticlimático que remata la falta de coherencia del metraje. Y aunque Dakota Johnson sigue tratando de sacar adelante la película no puede ella sola con todo el peso que le cae en los hombros sobre todo ante la falta de réplica de su inexpresivo parteneur. 

Cincuenta sombras más oscuras

Las escasas ideas que salpican la película son repetitivas, tediosas y carecen de naturalidad, convirtiendo las dos horas de duración de la película en un verdadero aburrimiento. Aunque, en esta ocasión hay una novedad: ciertos toques de thriller (tan softs como el prisma sexual, no os hagáis ilusiones). Así que tenemos nuevos personajes que vienen a atormentar a la pareja feliz y hasta una pistola que abre fuego. Lo máximo.

Cincuenta sombras más oscuras vuelve a remitirnos a los anticuados clichés de siempre: Anastasia, esta pretendidamente escandalosa Cenicienta, se dedica a salvar a hombres de oscuro pasado que buscan redención, se entrega sin reservas y deja sus asuntos en sus manos. Con el agravante de que la película muestra un absurdo e infantiloide caso de acoso sexual resuelto de la forma más irreal posible. Y esto es muy preocupante porque nos aleja tanto de la realidad que es casi un insulto para las personas que han pasado por algo semejante.

Cincuenta sombras más oscuras

A nivel técnico la película es inferior al primer episodio de la saga cinematográfica. La foto trata de hacerse eco del mensaje del título de la obra, buscando contraluces, manteniendo a Jamie Dornan en la penumbra y buscando que la luz impacte en su salvadora Anastasia, pero el tratamiento de la luz es tan impostado como las coreografías de los encuentros íntimos, lo que hace que vaya en detrimento de la historia, de por sí inconsistente y manida.

Películas, carteles y merchan de Cincuenta sombras de Grey

Y luego está la banda sonora, que viene a subrayar todo lo que el libreto torpemente desarrolla. El compositor y productor Danny Elfman desarrolla uno de sus peores trabajos a pesar de haber sido nominado cuatro veces al Oscar participando en la creación de la banda sonora junto a Dana Sano, encargada de supervisar toda la música de la cinta en la que podemos escuchar empalagosísimas baladas como "I Don't Wanna Live Forever" y "Not Afraid Anymore", de Halsey o "One Woman Man", "I Need a Good One", "On His Knees", "Making It Real"...

En fin, los títulos de las canciones ya dicen bastante... Toda una visión del amor totalmente distorsionada, alejada de la realidad y ávida de vendernos el amor romántico de siempre como una relación tortuosa de posesión con un envoltorio que se suponía que sería algo más escandaloso, pero que se diluye en un conato de innovación. Es tan monótona que no llega a ser ni elegantemente obscena ni a rozar el erotismo a pesar de sus explícitas escenas de sexo. Por cierto, os dejo un vídeo con las mejores y más polémicas películas eróticas de los últimos tiempos:

Los nuevos personajes son pegotes en la historia que ni se desarrollan ni tienen ningún tipo de tridimensionalidad. Son malos porque quieren separar a la pareja y punto. El rol de la otrora mito erótico Kim Basinger es especialmente decepcionante junto con el de Eric Johnson y el de Bella Heathcote.

Pero lo más preocupante de todo es que E. L. James viene amenazando con una cuarta novela que nos podría alargar la franquicia con una película más que se sumaría a la tercera, Cincuenta sombras liberadas, que en principio se suponía que nos daría el desenlace de este despropósito... "Hay posibilidades [...] aunque tengo otras cosas que me gustaría hacer y también he escrito otra novela", ha dicho en una entrevista para ET. Cincuenta sombras más oscuras es un tembloroso segundo paso que podría dar por cerrada la historia... Todo dependerá de la taquilla y de cómo el público valore que una película tan vacía y mediocre se alargue hasta las dos horas.

Valoración

Cincuenta sombras más oscuras no ha aprendido nada de su predecesora: reincide en los mismos puntos débiles añadiendo un pobre internamiento en el thriller con pistolas, dementes y acosadores que funciona aún peor que la endeble historia romántica.

Hobby

35

Malo

Lo mejor

Dakota Johnson sigue defendiendo su personaje a pesar de que nada la acompañe: realiza un buen trabajo por más que el papel sea ridículo.

Lo peor

El montaje es desastroso, el argumento pueril, el guión repetitivo, la BSO una capa extra de azúcar... Cuesta encontrar algo positivo que decir.

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