Análisis

Crítica de El Consejero

Por Manuel del Campo
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ARGUMENTO: Un abogado decide aprovechar las relaciones con algunos tráficantes que su trabajo le ha proporcionado para implicarse en un aparentemente sencillo golpe que le proporcionará cuantiosos beneficios. Su ingenuidad le impide ver que en realidad está introduciéndose en un mundo atroz, en el que las consecuencias de cualquier error nada tienen que ver con el mundo que hasta ahora había conocido. 2013 - DIRIGIDA POR: Ridley Scott - PROTAGONIZADA POR: Michael Fassbender, Javier Bardem, Cameron Díaz, Penélope Cruz, Brad Pitt, Bruno Ganz, Rosie Perez y Rubén Blades. En cines a partir del 29 de noviembre. 

Presentar una película con Fassbender, Bardem, Penélope Cruz, Cameron Diaz y Brad Pitt, dirigida por Ridley Scott y con guión de Cormac McCarthy es como juntar en un mismo equipo a Messi, Ronaldo, Iniesta e Ibraimovic, entrenados por un tándem Guardiola/Mourinho. Al igual que sucedería en el mundo del fútbol (imagino), en esta película el resultado es irregular, desmedido, barroco, sí, pero irresistible, poderoso, lujoso y, esto es lo llamativo (dejando ya la metáfora futbolística), de una crudeza inédita en la filmografía de Sir Ridley Scott. También es la más sexual de todas sus películas, y de hecho la secuencia inicial magistral, con Fassbender y Cruz bajo las sábanas, desvela hasta que punto el sexo formará parte de la trama, envolviendo a los personajes con sus diferentes matices.

Cormac McCarthy es uno de los escritores más exitosos y reconocibles del panorama actual. Si no habéis leido nada suyo (lo que os recomiendo aunque no son lecturas fáciles) seguro que os suenan algunas de las adaptaciones al cine de sus novelas, como No es País para Viejos (dirigida por los hermanos Cohen) o La Carretera (la odisea apocalíptica protagonizada por Viggo Mortensen y en la que sin duda se inspiró el gran The Last of Us). Al igual que en la película de los Cohen o en otra de sus más exitosas novelas, Meridiano de Sangre, sus historias se desarrollan en ese particular, salvaje y terrible mundo de la frontera entre Estados Unidos y México. Y una de las características que sobresale en sus textos es una negrura infinita, con un talento enorme para contar con toda crudeza y una prosa concisa las historias más tremebundas.

Os cuento todo esto (para los que no estéis al tanto) con el fin de situaros en el que es el segundo guión de este escritor para el cine y os preparéis para lo que os vais a encontrar si decidís ir a ver este film. Su asociación con los Cohen mezcló más que bien (aunque la última parte del film rozara lo absurdo) y fue la triunfadora de los Oscars en 2007. Pero al igual que el estilo de Ethan y Joel parece adaptarse con naturalidad a los parámetros del escritor, la inclusión de un director como Ridley Scott en la fórmula, siempre muy pendiente del estilo formal (a veces más que del contenido), resulta cuando menos chocante. Y que conste que tengo al creador de obras como Alien, Blade Runner o Gladiator en los altares (a pesar de que en su currículum también figure algún que otro bodrio). Es cierto que dentro de su extensa y variada filmografía ya había abordado el mundo del crimen, e incluso del narcotráfico, por ejemplo con la excelente American Gangster, pero bajo su estilo y desde luego no con un tipo como McCarthy como guionista y productor.

Así, lo que El Consejero (que en realidad debería ser El Abogado, que es la traducción de Counselor en este caso) nos presenta es una historia de narcotraficantes a caballo (valga la expresión) entre los Estados Unidos y México. En realidad, la columna vertebral del argumento no tiene nada de original, en tanto que se trata de las terribles consecuencias a las que se expone alguien que decide entrar en un mundo donde la vida se valora sobre todo por la brutalidad de su extinción, pero sí la forma de contarlo. La historia se va desmenuzando como un inquietante cuento de terror en el que primero se nos muestra la cara llamativa del negocio del narcotráfico -el lujo desenfrenado, el sexo, el dinero gastado hasta en lo más absurdo (el tema de los guepardos es de traca)- que logra seducir a un ingenuo pero codicioso abogado (Fassbender, inconmensurable) perdidamente enamorado de su chica (una Pé a buen nivel) a pesar de que una y otra vez las advertencias de las dos personas que le abren la puerta (Bardem y Pitt) le avisan una y otra vez del mundo infernal al que está a punto de asomarse. Un mundo que va apareciendo con cuentagotas, como algo paralelo y sin conexión al principio hasta que descubrimos que no es sino la otra cara de una misma moneda. Todo ello se hace de forma alambicada, con largos pero contundentes diálogos que se benefician de unos actores de primer nivel. La información nos va llegando con cuentagotas, en una especie de puzzle que poco a poco va tomando forma y que esconde un cruel resultado final que nada tiene que ver con la fastuosa imagen que parecía apuntar al principio.

Mención especial merece el papel de Cameron Diaz. Deslumbrante al principio, inquietante después, desconcertante en una de las excenas de sexo más sorprendentes de los últimos tiempos (la cara de Bardem es inolvidable) y brutalmente despiadada en el fondo ("la verdad no tiene temperatura", como dice ella en un momento del film) como ejemplo personificado de un mundo atroz e inhumano envuelto en billetes de 1000 dólares.

El climax sufre un contundente empujón a raiz de una acontecimiento ¿casual? ("Las coincidendias para esta gente no existen, dicen que han oído hablar de ellas, pero no han visto ninguna") que sube la temperatura de la angustia, la desesperación, el sufrimiento y, por supuesto, el arrepentimiento hasta niveles insospechados, con un Fassbender descarnado que en cada película crece aún más como actor, y unas imágenes que muestran la brutal violencia que antes se había desmenuzado en unos diálogos que ahora resuenan en las cabezas de los espectadores. No hay marcha atrás, por más que la sinrazón de quienes gobiernan en esa realidad paralela descoloque hasta el extremo al pobre abogado.

Desde luego no es una película de fácil digestión. El arranque es farragoso y aunque los diálogos son extraordinarios (como no podía ser menos viniendo de quien vienen) resultan abundantes, largos y quizá poco reales por excesivamente filosóficos y novelescos además de demasiado condicionados por lo que vendrá después. El exquisito cuidado formal y el estilo a veces recargado propio del director no siempre casa bien con la negrura del film que no pocas veces da la sensación de cartón piedra. Por otro lado, los personajes muestran algunas aristas poco definidas o contradictorias, y aunque es evidente la intencionalidad, deja un ligero poso de preguntas sin respuesta acerca de sus motivaciones.

No es una película perfecta, ni mucho menos, y tiene todas las papeletas para fascinar y repudiar por igual dependiendo de los ojos con los que se vea. Por mi parte, aplaudo la valentía de Scott (que a sus 77 años dirá que para qué cortarse) y me quedo con una experiencia cinematográfica de altura, tan imperfecta como arrebatadora.

Valoración

La despiadada y cruda mirada de McCarthy con el lujoso envoltorio de Scott y un reparto de ensueño. Una mezcla tan irregular como poderosa y demoledora, sin concesiones. Muy recomendable

Hobby

84

Muy bueno

Lo mejor

Los diálogos, Fassbender y una Cameron Diaz desatada (escena sexual bizarra incluida)

Lo peor

La primera parte es compleja y algo farragosa. Brad Pitt queda por debajo del resto de actores.