Análisis

Crítica de Drácula: la leyenda jamás contada con Luke Evans

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: Drácula: la leyenda jamás contada (Dracula Untold) - DIRIGIDA POR: Gary Shore - PROTAGONIZADA POR: Luke Evans, Charlie Cox, Sarah Gadon, Dominic Cooper y Samantha Barks. En cines a partir del 24 de octubre.ARGUMENTO: Nueva vuelta de tuerca a la historia del personaje histórico Vlad Tepes, el príncipe rumano en el que se inspiró Bram Stoker para escribir su célebre novela en 1897 y crear al vampiro más famoso de todos los tiempos.

Si hay un subgénero que no necesita revisiones innecesarias, ése es sin lugar a dudas el de los vampiros, pero menos aún una suerte de precuela que trata de aportar esa "leyenda jamás contada" acerca de Vlad Tepes, a todas luces un sanguinario reimaginado para atrapar la atención de los adictos a la estética comiquera de los superhéroes omnipresentes en las carteleras de todo el mundo.

Menos ridícula que Yo, Frankenstein pero igualmente fallida, Drácula: la leyenda jamás contada, deja caer sobre los hombros de un carismático Luke Evans (lo único sólido de la cinta) el peso de atraer al espectador, que, aunque se las promete felices en el arranque del metraje, va viendo paulatinamente cómo la historia va perdiendo fuelle.

Y huelga decir que nada tiene que ver con el purismo de los que quieren ver eternamente reproducido el canon. Se puede hacer una película de vampiros, incluso de Vlad III, sin convertir al príncipe de Valaquia en una especie de mutante con poderes como ver en la oscuridad, reinar sobre la naturaleza o convertirse en una bandada de murciélagos... Y plantarlo delante de un chroma key para meterle efectos especiales a chorrón.


Drácula: la leyenda jamás contada, en lugar de aprovechar la ocasión para crear una nueva historia que nos fascine tomando elementos de la realidad (la biografía de Vlad Draculea da para mucho) y de la fantasía (he ahí no solo el Drácula emanado del libro de Bram Stoker sino todo lo que vino después), se conforma con actualizar el mito en las formas, sin importar el trasfondo. Y yerra.

Esta versión 2.0 no solo parece fuera de lugar sino que directamente flaquea por todas partes: los anacronismos son como castillos. Ni las relaciones paterno-filiales, ni el papel de la mujer, ni mucho menos el de un mandatario de su categoría (considerado en Rumanía, por cierto, un héroe nacional por su capacidad de enfrentarse a la expansión otomana) sugieren un mero viso de verosimilitud. 

¡Tela marinera con el casting, los decorados y el vestuario! ¿Dominic Cooper un sultán otomano? ¡Venga, todo es posible! Mención especial requiere el infame papel de Charles Dance que, si bien es el artífice de la claudicación de Vlad y protagoniza un momento álgido en la trama, queda lejísimos de lo que cabría esperar, y no solo por su paupérrima caracterización.

Pero pongamos por caso que el espectador va en modo "tabula rasa", sin conocer ni la historia, ni el mito y se enfrenta a la película, ¿es disfrutable a nivel estético? Pues hay que decir que a excepción de un par de secuencias, la experiencia que ofrece es bastante poco impresionante.

El debut de Gary Shore en el largo es bastante decepcionante, pero lo es más aún saber que ha habido dos guionistas trabajando en el libreto: Matt Sazama y Burk Sharpless, que también repiten como compañeros de escritorio en Gods of Egypt, de Alex Proyas, quien por cierto iba a encargarse de esta película en un principio (a ver qué sale de ahí).

Como era de esperar, Drácula: la leyenda jamás contada, aspira a convertirse en franquicia, así que parece que si los resultados internacionales acompañan, nos queda superDrac para rato.

Luke Evans ya se ha mostrado dispuesto a retomar al personaje, y, visto que la máquina de churros no se detiene, tendremos que esperar que al menos esta vez el libreto sea algo más interesante, porque es un poco indignante ver cómo película tras película van haciendo que se desvanezca la magia de los grandes mitos cinematográficos. Que digo yo que asegurarse la taquilla está bien, pero habrá que aportar algo de valor añadido, ¿no?

Valoración

Si te emborrachas bebiendo cócteles de historia, mitología y superhéroes, no esperes que te huela bien el aliento... ¡Casi prefiero el ajo!

Hobby

55

Regular

Lo mejor

A Luke Evans le sienta bien el papel, lástima que la producción sea tan cutre.

Lo peor

Que hayan dilapidado 70 millones de dólares en perpetrar esta cinta tan poco interesante.

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