Análisis

Crítica de The Host (La huésped)

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: La Tierra ha sido invadida por unos seres que se alojan en el cuerpo de los hombres y controlan sus mentes. La joven Melanie es capturada y le implantan a una de esas criaturas, pero su personalidad es tan fuerte que no queda totalmente eclipsada por ella, de modo que trata de recuperar el control de su cuerpo para huir y reencontrarse con sus seres queridos.2013 - DIRIGIDA POR: Andrew Niccol - PROTAGONIZADA POR: Saoirse Ronan, Max Irons, Diane Kruger, William Hurt, Jake Abel, Frances Fisher, Chandler Canterbury, Boyd Holbrook. Ya en cines.

La idea de base de la película no es mala en absoluto y podría haber fructificado en una notable cinta de ciencia-ficción si no fuera porque da igual el tema del que trata, todo el peso de The Host recae en los líos amorosos de Melanie (Saoirse Ronan, que la verdad es que se pone las botas), una joven tan perdidamente enamorada de Jared (Max Irons, hijo de Jeremy Irons) que sus sentimientos suponen una barrera infranqueable para la criatura que trata de apoderarse de ella.

El recurso que se ha utilizado para plasmar la dicotomía en la que se mueve el personaje es el de dejar su personalidad humana reflejada en una voz interior que de cuando en cuando irrumpe en su cabeza, aunque su parte física la domina el ente de la especie que ha llevado a la humanidad al límite relegándola a la extinción.

En ocasiones, lo que queda de Melanie en la cabeza de Wanderer (que así se llama la huésped) es tan fuerte que incluso puede hacerse con el control de su cuerpo, pero inexplicablemente en otras desaparece... en términos de lógica la película es muy inconstante e irregular y no termina de quedar claro hasta dónde controla una o la otra. Tampoco es que la actriz se luzca en su interpretación, más bien plana. Y eso que la hemos visto en otras películas mucho más interesantes haciendo un buen trabajo como en Camino a la libertad o The Lovely Bones.

Crónica de una invasión

Para empezar: la Tierra ha sido invadida por una especie alienígena que se apodera de los humanos no con la finalidad de destruirlos sino de "experimentar sus vidas" y de arreglarnos el planeta, que lo teníamos hecho polvo. Vamos, que son buenos aunque son malos. Pero claro, si toman tu cuerpo y neutralizan tu personalidad, entonces ¿te han asesinado? En fin, podría ser una cuestión interesante pero la película, como me imagino que antes haría la novela de Stephenie Meyer en la que está basada, prefiere irse por las ramas y centrarse en las relaciones sentimentales de la protagonista, que se verá envuelta en un triángulo amoroso bastante sonrojante por su falta de interés dramático.

Si algo nos enseñó la serie V es que si hay una invasión extraterrestre tiene que haber una resistencia, aunque sea minoritaria. El problema es que la cinta no consigue en ningún momento que empaticemos con esa humanidad acorralada porque está de forma constante volviendo a los amoríos de la protagonista. Es una verdadera lástima que el talento de Andrew Niccol, artífice de películas tan mágicas como Gattaca se desperdicie en llevar al cine esta historia en la que el género de la ciencia-ficción no es más que una envoltura formal totalmente accesoria.

Aliens con estilo 

Hay que reconocer, eso sí, que el diseño de producción es interesante aunque no se termine de "tragar" nadie que esa resistencia sea tan torpe para pasar desapercibida o que cuente con cierta tecnología pero sea incapaz de mantener su ropa limpia (¿en serio tienen que cultivar su propio grano cuando van a robar a los supermercados cada dos por tres?).

Por otra parte, cuando un cuerpo es tomado por una de estas criaturas el iris de sus ojos se torna azul eléctrico, así que para pasar desapercibidos, los humanos se ponen unas inmensas gafas de sol negras, aunque sea de noche, muy lógico todo ¿verdad? Y si los visitantes quieren experimentar la humanidad, ¿por qué resetean los cuerpos? ¿Y por qué todos sus artilugios son plateados y resplandecientes?

Todas esas pequeñas pegas al final le terminan pesando bastante a la película que en algunos momentos es empalagosa de por sí por su excesivo buenismo y por mostrar una historia de amor pueril y carente de chispa.


A su favor dos grandes actores que interpretan papeles secundarios como son William Hurt y Diane Krueger, a los que apenas les extraen jugo. Eso sí, la novela de Meyer es una trilogía, así que seguro que volvemos a verles en pantalla (hasta se han adelantado ya los nombres de las dos futuribles secuelas: The Soul (El alma) y The Seeker (La buscadora) a la espera de los datos de taquilla), esperemos que defendiendo una película más consistente.

Valoración

Flojísima cinta de trasfondo ñoño disfrazada de ciencia-ficción en la que solo destacan algunos personajes secundarios. Una pena, porque la idea original habría dado para mucho más.

Hobby

58

Regular

Lo mejor

William Hurt, por supuesto, siempre es un placer verle en pantalla grande y el diseño de producción.

Lo peor

El rollo buenista para que todo se políticamente correcto y la falta de ideas originales.