Análisis

Crítica de Ocho apellidos vascos

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: En Ocho apellidos vascos, Rafa, un joven sevillano, conoce a Amaia, una vasca de la que se queda prendado. Decidido a conquistarla se desplaza a su pueblo donde se hace pasar por Antxon para conseguir que le haga caso... Y claro, tiene que inventarse sus ocho apellidos vascos: Arguiñano, Igartiburu, Erentxun, Gabilondo, Urdangarín, Otegi, Zubizarreta y… ¿Clemente?2014 - DIRIGIDA POR: Emilio Martínez Lázaro - PROTAGONIZADA POR: Clara Lago, DAni Rovira, Karra Elejalde y Carmen Machi. Ya en cines.

ACTUALIZADO 19 de abril: resulta imposible no alucinar con los espectaculares datos de taquilla de Ocho apellidos vascos. Ha conseguido batir a dos superproducciones como Capitán América: el soldado de invierno y The Amazing Spider-Man: el poder de Electro ocupando el quinto puesto de las películas más vistas en nuestro país, ¿qué os parece? ¿Estamos ante la mejor comedia de la última década? 


TEXTO ORIGINAL 22 de marzo: Emilio Martínez Lázaro tiene una provechosa carrera en el mundo de la comedia romántica, cuyos mayores exponentes fueron las musicales El otro lado de la cama y Los 2 lados de la cama, aunque, como estaréis leyendo en los titulares de estos días, Ocho apellidos vascos está teniendo un gran e inesperado éxito: de momento se trata de la película más taquillera de España en lo que va de año, por encima de grandes éxitos como El lobo de Wall Street o 300: el origen de un imperio.

Ha logrado recaudar más de 3 millones de euros desde que se estrenó el pasado viernes 14 de marzo. Pero, ¿cuál es el secreto de este boom? Pues que a los españoles nos hace falta reír como el comer, pero, sobre todo, nos hace falta reírnos de nosotros mismos, evadirnos, desdramatizar y dejar que la mandíbula se mueva un poco.


En esta ocasión, el director nos ahorra tonadillas y nos presenta a Dani Rovira, el divertidísimo monologuista, en su primera aparición en el cine. Que es una buena elección a pesar de no ser un actor profesional porque rezuma cachondeo es una obviedad, pero desde luego el guión de Borja Cobeaga (Pagafantas) y Diego San José (Palomitas), ambos salidos del programa de ETB-2 Vaya semanita, también tiene su parte de culpa.

Él es Rafa, el prototipo de sevillano engominado y chistoso con náuticos y jersey en los hombros, cuya mayor pasión es un amor inconmensurable a su tierra.

Su parteneur es Clara Lago, una de nuestras jóvenes actrices más polifacéticas, que da vida a una vasca asqueada con todo lo andaluz que por razones ajenas a su voluntad viaja a Sevilla dejando prendado a Rafa.

Dispuesto a conquistarla, viaja a su pueblo pero todo se empezará a liar cuando descubra que la han dejado plantada en el altar y su padre aparezca por allí después de años con la intención de quedarse a la boda. Como en cualquier otra clásica sitcom, le tocará a Rafa asumir la personalidad del ex de la muchacha, enmascarando su sevillanismo a pesar de su torpeza para salir del paso.

Decía el director que ni andaluces ni vascos podrían sentirse ofendidos por la película. Y efectivamente, hace un repaso tan exhaustivo por todos los tópicos de unos y otros: el aguante para la comida y la bebida de los del norte, las ganas de cachondeo y rebujito de los del sur, etc, etc. que es físicamente imposible pretender sacar ningún tipo de conclusión seria de la película.

Ocho apellidos vascos es cachondeo puro sin mayores pretensiones y, antes de caer en los menos hilarantes momentos finales que vienen a cerrar la trama romántica, lo cierto es que tiene momentos muy buenos, no solo protagonizados por esta pareja antagónica protagonista, que tiene su química, sino por los amigos sevillanos infiltrados en Euskadi para socorrer a Rafa (chapela de camuflaje incluida) o por el magnífico Karra Elejalde, que también tiene momentos soberbios en solitario y junto a Carmen Machi, que parece haberse reconciliado con la comedia.

En fin, si llega a mantener la energía del comienzo con los abuntantes gags humorísticos y las réplicas y contrarréplicas que se suceden sin parar, ya sería de traca, pero con todo, resulta una interesante propuesta para pasar un rato agradable y simpático gracias a su excentricidad.

A mí particularmente me encanta ese toque iconoclasta de arrasar con todo para hacernos reír. Bien asumido el riesgo. Si el humor nos ayuda a engrasar el músculo de la tolerancia, bienvenido sea.

Valoración

Una comedia muy primaveral: ligera y fresquita arremete contra todo con la buena intención de hacernos reír sobre nosotros mismos. Y lo consigue con sketches muy bizarros.

Hobby

68

Aceptable

Lo mejor

Karra Elejalde y sus momentos de "supervasco".

Lo peor

El giro romántico final, aunque es muy predecible y el tráiler que te revienta un par de gags.

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