Análisis

Crítica de Yo, Frankenstein con Aaron Eckhart

Por Raquel Hernández Luján
-

CRÍTICA DE: Yo, Frankenstein (I, Frankenstein) - DIRIGIDA POR: Stuart Beattie - PROTAGONIZADA POR: Aaron Eckhart, Bill Nighy, Yvonne Strahovski, Jai Courtney, Miranda Otto, Kevin Grevioux, Steve Mouzakis, Aden Young, Deniz Akdeniz y Virginie Le Brun. Ya en cines.ARGUMENTO: Doscientos años después de su estremecedora creación, la criatura del Dr. Frankenstein, Adam, aún camina sobre la tierra. Sin embargo, cuando se ve en medio de una guerra en la que se juega el destino de la humanidad, Adam descubre que tiene la clave que podría destruir la especie humana.

Yo, Frankenstein es una cinta inspirada en la novela gráfica de Kevin Grevioux, el responsable de la saga "Underworld" y que, a su vez, bebe de la fuente originaria del personaje: la novela "Frankenstein o el moderno Prometeo", de la narradora y dramaturga Mary Shelley.

Aunque desde luego es una versión tan libre y desprejuiciada (por desgracia) que las comparaciones son odiosas. Desde luego para tratar de llevarse al público veraniego de calle con una peli de fantasía y acción, podrían haber escogido otro tema... Y haberse esforzado un poco más, porque nada aporta de novedoso y el ritmo, que es la clave de un proyecto así, es demasiado inconstante.

La película nos sitúa en un presente distópico en el que gárgolas vigilantes y demonios feroces se enfrentan en una batalla por el poder supremo. La criatura de Victor Frankenstein, Adam, a quien da vida Aaron Eckhart, se encuentra atrapada entre ambas fuerzas que compiten desaforadamente para descubrir el secreto de su inmortalidad.

Yvonne Strahovski (Dexter) se pone en la piel de una científica que investiga cómo reanimar a los muertos, mientras que Miranda Otto (Eowyn en El retorno del rey), interpreta a la reina de las gárgolas, que quiere ayudar a Adam. Su principal enemigo es el inquietante Bill Nighy (Desafío total, Ira de titanes) mientras se ve envuelto en una guerra secular entre clanes inmortales.


A priori y por los adelantos previos al estreno teníamos claro ya como espectadores que no nos íbamos a enfrentar a una obra demasiado sesuda y que el entretenimiento reinaría en la sala. Un halo de banalidad se encargaría de mostrarnos una versión ludico-festiva del asunto, de forma acorde con los tiempos que corren, pero ¡ni eso consigue la película! Para su desgracia, Yo, Frankenstein es un verdadero despropósito de principio a fin, aunque quizás pueda rescatarse algo de su planteamiento estético pseudogótico tan magnético como cutre que ya se dejaba sentir en los tráilers que llegaron antes del estreno de la película. Los efectos especiales son tan poco lustrosos que hacen que, junto al planteamiento general, vire peligrosamente hacia la serie B.

Que el argumento en sí sea pueril no es lo peor, sino quizás que hay cierta voluntad de vendernos esto como algo serio, señalando obviedades como que "solo eres un monstruo si te comportas como tal". La criatura del doctor Frankenstein, Adam, carece de enjundia alguna y Aaron Eckhart intrepreta su papel más plano hasta la fecha. ¿Y qué hacen con él actores y actrices que tienen posibilidades de escoger buenos guiones? Pues es un misterio pero por ahí rondan Jai Courtney o Miranda Otto supongo que tratando de defender sus respectivos papeles por pura profesionalidad, porque estimulante, desde luego, su trabajo no es.

Hemos tenido suficiente con esta desdichada revisitación del mito de Frankenstein así que, qué deciros, la puerta abierta a una secuela del epílogo, pone más los pelos de punta que los tipos con caretas que pueblan la cinta. Al contrario que a la criatura creada con despojos humanos fragmentarios, a Yo, Frankenstein le falta la chispa que le insufle el hálito de la vida. Sintiéndolo mucho, no ha llegado ni a nacer.

Valoración

Carente de argumento ni interés: no engancha ni la escasa historia, ni el reparto, ni los efectos especiales... ¡No funciona nada! ¡Si la pobre Mary Shelley levantara la cabeza!

Hobby

45

Malo

Lo mejor

El tráiler no engañaba: parecía una peli de serie B y el resultado concuerda con las expectativas.

Lo peor

Las pretensiones: se toma en serio a sí misma cuando el sentido del humor habría sido su salvación.

Lecturas recomendadas