Eagle Flight
Análisis

Eagle Flight - Análisis del juego para PlayStation VR y PC

Por Daniel Quesada
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Versión comentada: PS4

Cuando nos enfrentamos a un videojuego pensamos en salvar universos, descifrar complejos puzzles... Pero Eagle Flight para realidad virtual nos enseña que la aventura más grande está en la propia naturaleza. ¿Quién se apunta a un viaje a París?

En los últimos meses, el campo de la realidad virtual se ha reactivado con ofertas de todo tipo, así que era cuestión de tiempo que se apostara por el sandbox. Ubisoft, experta en ese tipo de desarrollos (ahí están los Assassin's Creed o Watch Dogs, por ejemplo), se ha lanzado con una propuesta de lo más particular: Eagle Flight.

Este juego para PlayStation VR, HTC Vive y Oculus Rift nos pone en las plumas de un héroe muy particular: ¡un águila! Hemos avanzado 50 años en el futuro y la humanidad se ha extinguido, por lo que la naturaleza ha reclamado su sitio en la tierra. La ciudad de París ahora está cubierta de vegetación y conquistada por elefantes, lobos y jirafas. En ese contexto nace nuestro pajaruelo, al que hemos de acompañar en su evolución desde que da su primer vuelo hasta que construye su nido o busca pareja.

Eagle Flight
Eagle Flight nos da una versión "concentrada" de París. Ahí está Notre Dame

Jugamos en vista subjetiva y, aunque el águila nunca deja de volar, nosotros decidimos si acelera o reduce la velocidad o si utiliza algún movimiento especial (ahora entraremos en eso) mediante los botones del mando. Con los movimientos de nuestra cabeza variamos nuestro rumbo a izquierda o derecha, arriba o abajo... El control es, por tanto, muy intuitivo y sencillo, pero hemos de advertiros (también lo hace el juego de vez en cuando) que es mejor girar ladeando la cabeza que girando todo el cuello o vais a terminar con un dolor de cuello bastante curioso.

En un minuto dominaréis el movimiento y podréis dejaros llevar por la sensación de lanzarse en picado entre los edificios, remontar el vuelo o acelerar bajo los puentes del río Sena. Ya puestos, la ciudad ofrece toda clase de lugares emblemáticos, como Notre Dame, el Louvre, el Sacre Coeur o la torre Eiffel. Incluso hemos de movernos por los túneles del metro o las catacumbas del subsuelo parisino. Todo ello, mientras una voz nos narra el avance de nuestro protagonista, al más puro estilo de los documentales de La 2. De hecho, es un puntazo que se haya escogido a Juan Ignacio Ocaña, narrador en decenas de documentales de naturaleza, para ser nuestro guía en castellano por el juego.

Eagle Flight

Como decíamos, Eagle Flight es un sandbox, así que mientras volamos libremente por la ciudad vemos toda clase de iconos con las misiones disponibles. Si atravesamos volando el icono, dará comienzo la misión. Según el tiempo y la precisión con la que desempeñemos cada misión, obtendremos una puntuación de 1 a 3 estrellas. Cuantas más estrellas obtengamos, más misiones secundarias podremos desbloquear, aunque no hace falta una calificación especial para ir avanzando por las principales. Además, desperdigados por los sectores del mapa hay dos tipos de coleccionables: plumas (¿alguien dijo Ezio Auditore?) y peces que saltan del agua en puntos concretos.

El águila y la tierra

La dinámica de las propias misiones se basa en pasar por aros flotantes al más puro estilo Pilotwings, atrapar esos peces al vuelo o bien acabar con enemigos como murciélagos o halcones. Estos enemigos pueden lanzar ataques especiales, como una "trampa de viento" (una especie de huracán que se queda flotando) o graznidos. Cualquiera de estos ataques o un choque con cualquier parte del escenario matan a nuestro águila, lo que nos llevará irremediablemente a reiniciar la misión, puesto que no existen los checkpoints. No es muy problemático, ya que cada misión no suele durar más de un par de minutos, pero es algo a tener en cuenta ya que hemos de ser bastante precisos en nuestro vuelo. Dicha precisión ha de ser extrema en las misiones que son bajo tierra, las cuales nos hacen volar a toda pastilla entre túneles, ventiladores y huecos realmente estrechos. Puede resultar frustrante estrellarte después de un minuto y medio de vuelo, pero el jugador hardcore agradecerá que se le ponga a prueba en estos tiempos de tutoriales y checkpoints por doquier.

Aunque lo más importante es ser certeros en nuestros movimientos, el águila también cuenta con algunos ases bajo el ala que vamos aprendiendo a base de superar misiones: al igual que los enemigos podemos lanzar graznidos que acaban con ellos o generarnos un escudo defensivo temporal que rechace uno de sus ataques. Vale, eso no sale en los documentales de La 2, pero se agradece la ayuda en los niveles más avanzados, en los que podemos enfrentarnos tranquilamente a una decena de rivales.

Eagle Flight
En el multijugador hay que dar con la presa antes que los rivales. Como en las rebajas.

La oferta de modos de juego no se queda solo en el modo Historia y la posibilidad de volar libremente por la ciudad, sino que también se ha incluído un multijugador online para hasta 6 usuarios. Y ojo, porque es un añadido realmente atractivo. Solo existe una modalidad, que es el equivalente "aguilesco" de Atrapa la bandera: hemos de buscar un animal muerto en el mapa y llevarlo corriendo a nuestro nido antes de que nos den caza los rivales. Gracias a la dinámica de movimiento de nuestros personajes, resulta muy emocionante lanzarse en picado a por la presa y escabullirse mientras zigzagueamos por los callejones entre los disparos enemigos. Como no podemos detenernos en ningún momento, la tensión es constante y resulta bastante divertido. En el momento de hacer la prueba del juego no había demasiados jugadores con los que medirse, pero ahora que el juego se ha puesto a la venta debería ser más fácil organizar las partidas.

Eagle Flight
Para que sean más fáciles de localizar, los enemigos y nuestra pareja dejan una estela.

El rendimiento técnico de Eagle Flight es un arma de doble filo: por un lado, todo se mueve con enorme fluidez de tal forma que, aunque nos movemos a toda pastilla y en todas direcciones, en ningún momento resulta molesto ni marea (eso sí, consejo: ajustad la sensibilidad de los giros al alza para que no os toque mover tanto la cabeza). Muy al contrario, podemos convertirlo en una experiencia relajante o emocionante según la misión. Desde luego, ascender mientras vemos los centenares de edificios de la ciudad bajo nosotros es, como mínimo, atractivo. Además, toda París está llena de animales salvajes que actúan más bien como decoración, pero ayudan a hacernos sentir que estamos en un entorno salvaje. El precio a pagar por todo esto es un nivel de detalle bastaaaante bajo en los elementos que se nos presentan: algunos objetos constan de apenas un puñado de polígonos, la corrección de texturas es bastante flagrante y los edificios distan mucho del nivel de detalle que vimos en Assassin's Creed Unity, por ejemplo. Después de ver otros juegos como Robinson The Journey sabemos que la realidad virtual puede ofrecer entornos gráficos más detallados. Vale, esto es un sandbox... ¡Pero PS4 o un PC de gama media-alta deberían atreverse con algo más ambicioso en ese sentido!

Queremos dar su pequeña mención de honor al apartado sonoro. No solo por la voz del narrador, sino también por la banda sonora, salvaje y lírica por igual, que nos mete muy bien en harina. E incluso por los efectos de sonido: cuando vamos como locos por los túneles y nos chocamos, el sonido del cuello del águila rompiéndose nos duele de verdad.

Eagle Flight

Queremos concluir aplaudiendo tanto la propuesta como muchas ideas de Eagle Flight: es una forma muy agradable y original de presentar la realidad virtual a todo tipo de público y ofrece sensaciones placenteras. Ahora bien, no podemos obviar el hecho de que gráficamente sea escueto y que, sobre todo, se contagie del mal actual de los juegos de realidad virtual: parece ofrecer la punta del iceberg. La aventura principal se puede superar en 3 ó 4 horas, si bien quedarán numerosos retos extra por superar y el multijugador podría haber ofertado más posibilidades de juego. Fastidia sobre todo porque el juego mola en su dinámica y nos hubiera gustado experimentar más sensaciones... ¡O qué demonios, haber viajado a más ciudades! Yo qué sé, Jaén es pequeñita, podrían haberla hecho rápido...

Valoración

Se agradece una apuesta por el sandbox para realidad virtual, que además ofrece algunas sensaciones únicas, si bien se queda algo corto en duración y gráficos.

Hobby

73

Bueno

Lo mejor

La sensación de vuelo es muy satisfactoria y todo se mueve con enorme fluidez. Que se comience a apostar por el sandbox en realidad virtual.

Lo peor

El nivel de detalle gráfico es bastante regulero. Se hace algo corto.

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