Análisis

Epic Mickey 2 el retorno de dos héroes

Por Borja Abadie
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Disney y Warren Spector vuelven a los pinceles para traernos Epic Mickey 2: El retorno de dos héroes, una nueva aventura del ratón animado más famoso, Mickey, al que esta vez acompaña el conejo afortunado Oswald. El páramo y sus dibus necesitan nuestra ayuda.

Oswald, el conejo de la suerte, llevaba 80 años en el olvido hasta que Warren Spector y Disney lo rescataron para protagonizar un videojuego junto al icono de la compañía californiana, el ratón Mickey. Aquel juego, Epic Mickey, aparecido en Wii hace 2 años fue una mezcla de buenas y malas sensaciones.

Por un lado contaba con algunas ideas interesantes como el pincel mágico que portaba el ratón, birlado al mago Yen Sid, que le permitía disolver y materializar partes del escenario, generalmente plataformas. Los puntos negativos los ponían el pésimo control y una cámara que daba más disgustos que alegrías.

Tras haber librado a los habitantes del Páramo de la amenaza de la Mancha, los problemas para los dibus olvidados no han acabado. En esta ocasión, el Doctor Loco reaparece para proclamar que ha cambiado de vida, que cometió errores en el pasado, pero que quiere ayudar a Oswald y Mickey con los terremotos que están devastando el Páramo.

Nuestros héroes aceptan su ayuda, con algo de recelo, y se embarcan en un viaje para reparar los daños provocados por los sismos y descubrir su origen, colaborando codo con codo si quieren tener éxito.

Pinceladas eléctricas

El pilar fundamental de esta nueva entrega es el juego cooperativo. Nosotros controlamos a Mickey, aunque en cualquier momento un segundo jugador, en el papel de Oswald, puede unirse a la partida para ayudarnos, solo a pantalla partida. Las habilidades de Mickey son casi las mismas que el original, es decir, que podemos usar nuestro pincel mágico, hacer saltos dobles y como novedad hacer levitar objetos para resolver algunos puzles.

Oswald usa un mando a distancia (en lugar del pincel) que le permite activar todo tipo de artefactos eléctricos, acabar con los enemigos o hacer que se vuelvan amigos (como Mickey), hacer girar sus orejas como las hélices de un helicóptero para planear de plataforma en plataforma e incluso quitarse una de sus piernas para lanzarla a los enemigos como un bumerán. Aunque la IA de Oswald controlado por la CPU es bastante aceptable lo ideal es que sea otro jugador el que lo controle ya que, a veces, tarda más de la cuenta en responder.

Ratón y conejo deben colaborar en todo momento, por ejemplo: Mickey usa su pincel para materializar una plataforma que le sirve de puente a nuestros héroes, nos agarramos a Oswald para planear hasta una plataforma cercana, aparece un enemigo, Oswald le da una descarga que consigue que la salpicadura que controla el beetleworx asome la cabeza, y Mickey lo remata, disolviéndole o echándole pintura para convertirlo en un aliado. Este es solo un ejemplo pero hay muchos más, como palancas dobles, interruptores, etc… que nos obligan a colaborar al máximo.

Lo malo es que, como pasaba en el original, las zonas que podemos disolver o materializar con nuestro pincel no son tan numerosas como nos gustaría, por lo que nunca llegamos a tener la sensación de que podamos manipular los escenarios a nuestro antojo. Por otro lado, controlar a Oswald resulta muy divertido, pero no poder jugar con la creación o destrucción de plataformas nos deja con cierta sensación de ser menos poderosos, convirtiéndonos en el Sancho Panza o el Sam Gamyi del verdadero protagonista, Mickey. Es cierto que el conejo de la suerte es esencial para avanzar por los escenarios, pero sus poderes resultan mucho menos vistosos que los de su compañero.

Recuperando la tradición musical de Disney

Otra de las novedades de la segunda parte es que el juego hace gala de bastantes momentos musicales al estilo Disney. El Doctor Loco es el cantante más prolífico, contándonos sus buenas intenciones con canciones en varias escenas a lo largo de la aventura. Además, el arrepentido científico también usa el mando a distancia de Oswald para enviarnos pistas cantadas que nos hacen la exploración más sencilla.


Pero lo mejor es que por fin se han incluido voces, también en perfecto castellano durante el juego en sí, haciendo la experiencia mucho más entretenida. La verdad es que es uno de los aspectos en los que más y mejor han trabajado en Junction Point para esta secuela, como podéis ver en este vídeo. Las canciones se meten en nuestra cabeza con sus pegadizos ritmos y letras, al tiempo que nos cuentan la historia. Puro Disney.

Una aventura muy completa

Es cierto que Epic Mickey 2: el retorno de dos héroes tiene un planteamiento de juego sencillo, pero eso no quita para que no estemos hablando de una aventura plataformera bastante completa. Disponemos de relativa libertad para explorar el Páramo a nuestro aire, aunque muchas veces nos encontramos con caminos cerrados que nos obligan a seguir los eventos tal y como han sido planeados.


Una vez más, contamos con decenas de coleccionables, como dinero, chatarra, broches de bronce, plata y oro… que luego podemos usar en las numerosas tiendas para adquirir todo tipo de objetos, como mejoras para la salud de Mickey y Oswald, aunque lo mejor son los distintos trajes con los que podemos vestir a los personajes.

Estos atuendos, extraídos de cortos y películas protagonizadas por ambos héroes, como el traje del sastrecillo valiente o el de bombero, por ejemplo, nos otorgan distintas habilidades, como transformar las piezas de chatarra en trozos de tela, por ejemplo.

La toma de decisiones, de la que Warren Spector siempre presume, es muy parecida a la del primer juego. Podemos completar algunos niveles de varias maneras, como por ejemplo usar las fuentes que nos proporcionan invisibilidad para pasar desapercibidos ante un grupo de inocentes enemigos sin hacerles daño o acabar con ellos sin piedad. Dependiendo de estas elecciones y del uso que le demos al pincel mágico para disolver o transformar en buenos a los enemigos vemos un final distinto al terminar la aventura.

También contamos con un buen número de misiones secundarias, totalmente opcionales, que nos reportan jugosas recompensas. Para activarlas tenemos que hablar con las decenas de personajes secundarios que pueblan el Páramo, y generalmente consisten en reparar determinadas zonas del escenario. Éste es uno de los fallos más notables de Epic Mickey 2, lo repetitivo de sus misiones.

Alguno de los mejores momentos del juego los vivimos en los numerosos niveles en 2D que sirven de puente entre las distintas áreas de juego. Están ambientados en distintos cortos clásicos Disney, alguno de ellos en blanco y negro. Antes de entrar en los proyectores por los que accedemos a cada uno de ellos podemos elegir en cual de los dos niveles de profundidad saldrá cada protagonista. Lo lógico sería poner a uno en primer plano y a otro en el fondo, pero muchas veces necesitamos de la colaboración de ambos para descubrir todos los secretos del nivel.

¿Problemas en la fábrica de sueños?

Pese a las bondades de esta nueva entrega, no todo es felicidad para la pareja protagonista. Los dos aspectos más criticados de la anterior entrega, la cámara y el control, han sufrido distinta suerte en la secuela. La cámara se ha mejorado bastante, y aunque aún nos deja vendidos en más de una ocasión, la mayor parte del tiempo funciona bien. 

El control, sin embargo, sigue siendo poco preciso. Los combates pueden resultar un engorro por este motivo, aunque lo peor es en las zonas plataformas, en especial en los niveles 2D, donde la detección de las distintas plataformas no funciona nada bien, haciendo que nos caigamos cuando no deberíamos o que sea muy difícil apurar los saltos con la precisión necesaria para avanzar. La versión de PS3, gracias a PS Move, resulta un poco superior en este sentido ya que resulta más cómodo disparar pintura al tiempo que nos movemos, pero tiene los mismo fallos en la precisión.

El apartado gráfico, por su parte, es muy pobre. La sensación de estar jugando a una versión HD del juego de Wii nos hace pensar que, efectivamente, se trata de un simple "port" un poco remasterizado. El acabado final no parece de la actual generación.

Valoración

Epic Mickey 2 cuenta, como su predecesor, con buenas ideas jugables, aunque la poca libertad para pintar y disolver donde queramos y un control muy mejorable terminan por dar al traste con una aventura que podría haber dado más de sí.

Hobby

79

Bueno

Lo mejor

La banda sonora, temas cantados incluidos, es genial. La ambientación Disney.

Lo peor

El control debería ser mucho mejor, sobre todo para ser una plataformas.

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