Análisis

Del juego al cine: crítica de Wing Commander

Por David Martínez
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ARGUMENTO: en el siglo XXVII, la guerra entre los humanos y los kilrathi alcanza un punto crítico, cuando los alienígenas consiguen una unidad de navegación con las coordenadas de la Tierra. Nuestra salvación depende de la nave TCS Tiger Claw y su tripulación… 1999 - DIRIGIDA POR Chris Roberts - PROTAGONIZADA POR Freddie Prince Jr. Matthew Lillard, Saffron Burrows, Jürgen Prochnov, Tcheky Karyo.

Desde luego, había que ser un valiente o un loco para lanzar una película de ciencia ficción en 1999, y competir, nada menos que con Star Wars Episodio I: La Amenaza Fantasma y The Matrix. Está claro que los productores de Wing Commander entran en la segunda categoría, porque además, la película se hizo con un presupuesto muy limitado (alrededor de 30.000.000 $) una licencia poco conocida y unos protagonistas que… en fin, dejémoslo en que volverían a coincidir en la la -no menos épica- primera parte de Scooby Doo unos años más tarde.

No hace falta adelantar que lo más espectacular de toda la cinta es el batacazo que se llevó en taquilla, aunque no sea el peor borrón en la carrera de estos actores adolescentes. Los no tan adolescentes, como Jürgen Prochnow, ya se han dado un paseo antes por esta sección, ¿habéis leído la crítica de The House of the Dead?

 

Si guardáis algún recuerdo de los juegos (que por cierto, con John Rhys Davies, Mark Hamill o Malcom McDowell, tenían mejor reparto que el film) será mejor que lo enterréis. Ya no hay una flota estelar manteniendo un delicado equilibrio en el espacio. Wing Commander es una mala película de submarinos ambientada en el espacio (hasta se conservan las puertas presurizadas, la organización en el puente de mando y las camisetas de rayas) en que todo es previsible.

El teniente Christopher Blair, el protagonista, es el descendiente de una estirpe de “peregrinos” que en lugar de espadas láser llevan ¡un colgante! y tienen el poder de navegar por el espacio sin la ayuda de computadoras. Todo esto, que suena bastante ridículo, no es nada comparado con el diseño de las naves espaciales (en particular los cazas Rapier) y el maquillaje de los “felinos” Kilrathi (siempre sumergidos en la niebla para que no "canten" demasiado). Son tan desafortunados, que uno entiende por qué se canceló la línea de juguetes antes de su lanzamiento.

Los actores principales son incapaces de sacarle ningún partido a unos papeles arquetípicos: el héroe rebelde, su amigo cómico, la chica de aspecto duro que oculta un corazón tierno… y sólo se salvan, por momentos, las actuaciones de los veteranos Jürgen Prochnov y Tcheky Karyo. La banda sonora, sin embargo, sabe aprovechar las influencias de otras películas como The Last Starfighter o Star Trek, y resulta bastante épica.

Pero dejamos lo mejor para el final; el director. Chris Roberts, que perpetró esta película, no ha dirigido ninguna otra, pero sí es responsable de unos cuantos juegos de la saga, el spin-off Privateer y también escribió el guión de la serie animada Wing Commander Academy.

Y pese a todo, no es la peor película basada en un videojuego, ¿las habéis visto todas en nuestro especial Del juego al cine?

Valoración

Actores sacados de una comedia adolescente, sumergidos en unas batallas espaciales de cartón piedra, y atrapados por un argumento previsible.

Hobby

40

Malo

Lo mejor

La banda sonora, y algunos momentos de Jürgen Prochnov y Tcheky Karyo.

Lo peor

La "cutrez" de los efectos especiales, y el trío protagonista.

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