Street Fighter La Ultima Batalla
Análisis

Crítica de Street Fighter La última batalla, ya en Netflix

Por Juan Carlos García
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 ARGUMENTO: Shadaloo vive tiempos convulsos. Las tropas aliadas se han hecho fuertes pero el Gerenal M. Bison, señor de la guerra, no da su brazo a torcer y ha secuestrado a un grupo de trabajadores exigiendo 20.000 millones de dólares de rescate.   1994 - DIRIGIDA por Steven E. De Souza. PROTAGONIZADA por Jean-Claude Van-Damme, Raul Julia, Kylie Minogue, Ming-Na.

ACTUALIZADO 31-3-2017: ¡Albricias! Street Fighter: La Última Batalla ya se puede "disfrutar" en Netflix. Aprovechamos para refrescar la crítica que hicimos de la película dentro de nuestro especial Del juego al cine.

TEXTO ORIGINAL (20-10-2012): Tengo el convencimiento de que los actores que participaron en Street Fighter: La Última Batalla se lo pasaron de vicio. A veces me parece verles repitiendo una toma tras otra, entre carcajadas, formando un grupito afable y gamberro, como si esto fuera 'Al salir de clase'. Y no me parece mal que los actores se diviertan. Sobre todo si lo juzgo con la distancia que da el tiempo: esto se rodó en 1994, y yo pude revivir la película ayer mismo (y en versión original, que todavía tiene más 'punch').

Claro que Van Damme, Kylie Minogue y Ming-Na, con la solidaridad de Raul Julia, no pretendían competir por el Oscar. Pero ¡joe!, que Street Fighter es un título de leyenda, que algunos lo exprimimos y disfrutamos, lo ensalzamos, caray, que hasta nos identificamos con sus personajes. ¡Que yo quería ser Ryu! O explorar el lado 'malvado' y aliarme con Vega o Sagat. En fin, que no era cuestión de ensañarse con un juego que lo ha dado todo (y cuya franquicia tiene un valor incalculable) sometiéndolo a una historia como la que discurre durante una hora y media entre Bangkok, Australia y Vancouver. Aunque no creáis que está bien aprovechado el despilfarro en exteriores: casi toda la acción transcurre entre un campamento nocturno, una isla-montaña con templo en la cima y un complejo subterráneo.

El torneo Street Fighter es finalmente un enfrentamiento entre buenos y malos, pero tiene muy poco de Fighter y menos aun de Street. El desafío es en realidad una batalla entre los 'cascos azules' aliados, que son muy yanquis, y un señor de la guerra, M. Bison, megalómano y genial, sin duda germen del ingenioso Iron Man: tiene un rollete mordaz, y un disfraz que le salvaguarda la vida gracias a su tecnología. M. Bison quiere dominar el mundo desde Shadaloo, un pequeño enclave en el sudeste asiático, y aunque no lo luce, tiene más poder del que parece. Su acción secuestrando a un grupo de trabajadores no daría mucho más que hablar si no fuera por los 20.000 millones que exige como rescate y porque eso ha propiciado la intervención de las fuerzas aliadas comandadas por el Coronel Guile, un robótico y socarrón Jean-Claude Van Damme.

 

No deja de ser irónico que este sea el último papel de un Raul Julia (Familia Addams, Presunto inocente, Conexión Tequila) que muere a causa de un accidente en octubre de 1994. De Souza le lleva hasta el absurdo construyéndole una personalidad ingenuamente malvada: sus deseos de crear Bisonopolis, los fajos de billetes impresos con su rostro, y el último combate contra Guile solo se pueden defender como parte de una gran parodia.

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Así conocemos a uno y a otro. Enseguida se presenta el resto de la tropa. Chun-Li es una periodista que esconde una particular vendetta, y forma equipo con Honda y Balrog. Guile se ha traído del brazo a Cammy y T. Hawk. Ken y Ryu son un par de timadores que le quieren colocar una partida de armas a Sagat, que a su vez es dueño de los derechos de Vega (y de su mano a lo Pesadilla en Elm Street). Mientras tanto, en el templo secreto del señor de la guerra, Blanka está a punto de ver la luz como resultado de la mutación genética del soldado Carlos Blanka. A la derecha de M. Bison, DeeJay y Zangief. Y superado por las circunstancias, apurado y muy culpable (por lo de Blanka) el Doctor Dhalsim.

El guión se resuelve rápido. Desde la capital, Sagat, Vega, Ken y Ryu, se trasladan al punto caliente de Shadaloo, un campamento donde se venden armas de segunda mano y corre el alcohol como en isla Tortuga de Piratas del Caribe. ken y Ryu se han infiltrado entre los malos después de simular haber acabado con Guile. En esas que se presenta el equipo de Chun-Li, camuflado entre acróbatas de circo, con la intención de hacerlo estallar todo. Y mientras, en la ciudad, Guile y los 'cascos azules' preparan el asalto a la fortaleza para liberar a los secuestrados (con motín disciplinario de por medio).

 

En todo este tiempo, las galletas y guantazos brillan por su ausencia. A juzgar por lo que veríamos después, tampoco era cuestión de echarlas en falta. ¡Con lo que he disfrutado con las artes marciales de Bruce Lee! Que hacían ese efecto sonoro tras cada golpe, paso o movimiento, fiu, fiu... Pues no las esperes. Mucho músculo, sí, pero poco golpe imaginativo, todo muy de tangana de bar, que solo "pone" un poco hacia el final de la cinta, cuando Chun-Li y el propio Guile recuerdan con alguna patada que esto, la película, se basa en un mítico videojuego... de lucha, sí. Y no todos los videojuegos han sido tan mal defendidos en la gran pantalla.

¿Quieres conocer el resto de películas basadas en juegos? Analizamos TODAS en nuestro especial Del juego al cine.

Todo en Street Fighter: La Última Batalla tiene mucha moraleja. Amistad, libertad, solidaridad, el bien que se impone sobre el mal... Ojalá se hubiese cuidado tanto el vestuario, que rezuma lycra y camisetas ajustadas: aunque esto no es lo peor, en el juego también destacaban por el look, pero verlo así, en la vidad real... Además están los diálogos, que son de risa pero no llegan a hacernos reír: qué bien habrían venido los guionistas de 'La que se avecina', y a Guile yo le habría cambiado por Amador en un plis. El capitán salami lo habría dado todo por rescatar a los pobres trabajadores aliados. Me quedo con M. Bison, Raul Julia, que creo que sí se dio cuenta de que la película no era en serio, y que podía sobreactuar a su antojo porque no se iba a notar y además se lo iba a pasar en grande. Ahora que lo pienso, quizá Van Damme también lo supiera. No, él y Cammy (Kylie Minogue) no lo sabían.  

Valoración

La película ha envejecido mucho peor que el juego. El de Capcom sigue siendo un clásico, la película se ha degradado hasta un punto divertido. No convence el guión ni la coreografía de la lucha. Se salva la personalidad megalómana de M. Bison.

Hobby

40

Malo

Lo mejor

El mundo de M. Bison, que personaje más ególatra y molón

Lo peor

Para una megaproducción, el resultado es serie B: mal homenaje para el juego

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