Análisis

Lady Halcón - Crítica especial cine de los 80

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: Lady Halcón (Ladyhawk) - DIRIGIDA POR: Richard Donner - PROTAGONIZADA POR: Michelle Pfeiffer, Matthew Broderick, Rutger Hauer, Leo McKern, John Wood, Alfred Molina, Ken Hutchison, Charles Borromel, Venantino Venantini.ARGUMENTO: Una leyenda de carácter sobrenatural relata la diabólica venganza del Obispo de Aquila, que consiste en hacer imposible el amor entre Navarre e Isabeau Anjou. Aliándose con las fuerzas del mal, el Obispo consigue hechizar a los amantes: ella se convertirá en halcón durante el día, y él será un lobo por la noche.

Tras pasar dos décadas puliendo el oficio de director en televisión en series como Randall el justiciero, El hombre del rifle, Dimensión desconocida, El agente de CIPOL, Perry Mason o Superagente 86, Richard Donner, que ya había hecho que otra incursión en el largo, nos regalaría sus años dorados en los 80.

Lady Halcón es uno de sus títulos más celebrados junto a La profecía, Superman, Los Goonies o Arma letal que lo encumbraron junto a Spielberg, Lucas o Zemeckis a lo más alto del podio en lo que a cine de aventuras ochentero se refiere.

Más próxima al espíritu de películas coetáneas como La princesa prometida o Willow si se cruzaran con Conan, desarrolla una historia fantástica que, eso sí, tiene un comienzo más bien irregular. Y es que la película no arranca hasta que conocemos a nuestros verdaderos protagonistas: Navarre (Rutger Hauer) e Isabeau (Michelle Pfeifer) y la maldición que les separa.


Matthew Broderick interpreta en Lady Halcón a Philippe, una suerte de ayudante/escudero que hace las veces de alivio cómico y desencadenante de la acción en un primer momento al encarar a Navarre a los hombres del villano, el terrible obispo de Aquila.

Por supuesto en la cinta encontramos todos los estereotipos clásicos de la iconografía medieval: el caballero, la dama, la fortaleza... Y un hechizo hará que la pareja protagonista esté condenada a un amor imposible: ella se convertirá en halcón durante el día, y él será un lobo por la noche. Es en esos impases donde la cinta es más fuerte, como sucede en la preciosa secuencia en la que, transformándose a la vez, ambos casi rozan sus manos en forma humana antes de que se consume el cambio.


¿Qué es lo que claramente perjudica la película? La banda sonora. A pesar de que el sonido es de diez (estuvo nominada al Oscar por el sonido y por los efectos de sonido) hay una clarísima disonancia entre las imágenes y la banda sonora de Andrew Powell que cuenta con arreglos de Alan Parsons Project. Demasiado cañera, demasiado popera, demasiado teclado... Demasiado.

Todo el esfuerzo que se pone en la dirección artística de la cinta, en el vestuario, los decorados y los encuadres y, si me apuráis, la poesía que hay en la forma de narrar ese inalcanzable amor, se tropieza con la zancadilla de la música. ¡Cuánto bien le habría hecho una banda sonora más adecuada! Y no es que la que tiene sea mala, sino más bien inapropiada.


Es digna hija de su tiempo y si justificamos o hacemos la vista gorda respecto a ese error garrafal y la disfrutamos como una muesca de originalidad, no podemos dejar de señalar la magia que hay en el reparto, la química entre unos jóvenes Rutger Hauer y Michelle Pfeifer y la preciosa candidez con la que se muestra una historia de amor de leyenda.

La fotografía de Vittorio Storaro es otra de las razones que hacen que Lady Halcón siga deleitándonos a pesar del paso de los años: los paisajes, los primeros planos y el partido que se le saca a los momentos clave del día como son el amanecer y el ocaso, símbolo de la condena e instante del amor nunca consumado, son puro cine.

En fin, por más que no sea una película redonda, la belleza que destila la obra y los buenísimos recuerdos que nos trae, nos lanzan en los brazos de la nostalgia por los tiempos en los que una historia sencilla como ésta nos hacía palpitar y sentir como nuestros los conflictos de unos amantes destinados a romper la maldición que los separaba injustamente.

Valoración

Digna hija de su tiempo, Lady Halcón desarrolla una historia fantástica en la que se mezclan las aventuras y el romance. Como poco, curiosa BSO de Andrew Powell.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

La preciosa historia de amor imposible, la fotografía, el sonido y las interpretaciones.

Lo peor

Es más bien lenta y los personajes, muy maniqueos: malos malísimos, buenos buenísimos.

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