Logan
Análisis

Logan - Crítica de la tercera película en solitario de Lobezno

Por Raquel Hernández Luján
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Crítica de Logan, la tercera película en solitario de Lobezno dirigida por James Mangold con Hugh Jackman, Patrick Stewart, Boyd Holbrook y Dafne Keen.

Logan es la película que todos los fans de Lobezno nos merecíamos y le falta muy poco para ser completamente redonda: como apuesta es audaz y le agrega nuevos tintes al género de los superhéroes por no decir que, junto con Legión, la nueva serie de Fox, desborda sus límites para confirmar que es maleable y poroso, una suerte de supergénero en el que cabe mucho más que héroes planos y tramas manoseadas y que está viviendo su Edad Dorada justo ahora que los directores y las distribuidoras han decidido quitarse los complejos y soltarse la melena para innovar.

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En el caso que nos ocupa podemos encontrar una pátina de drama fronterizo que puede extrapolarse a la situación política actual (sea esto pretendido o no), pero también ese regustillo de western crepuscular (muy subrayado a lo largo del metraje) que contribuye a crear una atmósfera densa, realista, turbia y decadente pero que también se empapa de cierta candidez final agridulce que nos permite disfrutar de una catarsis liberadora.

En un panorama oscuro y desolador, en el que los mutantes han desaparecido y los que quedan deben enfrentarse a la vejez y a los remordimientos por lo que han hecho en el pasado, Logan, también conocido como Lobezno, malvive alcoholizado cuidando de su mentor, el Profesor Charles Xavier, que se encuentra muy débil y aquejado por unos ataques que lo convierten en un potencial peligro para la Humanidad.

A los dos únicos supervivientes de la Patrulla X se les unirá la joven mutante X-23, conocida también como Laura Kinney, una extraordinaria luchadora a la que Donald Pierce y su equipo están persiguiendo para borrar los rastros del experimento atroz del que es fruto.

La saga mutante llega a la mayoría de edad con Logan, esta tercera entrega de las aventuras de Lobezno en solitario, la mejor en términos generales y la que más se distancia de todo lo visto anteriormente, rezumando madurez por los cuatro costados y trayéndonos a la cabeza fugazmente el intento de Nolan de mostrarnos la decadencia de Batman en El caballero oscuro: La leyenda renace. Esta vez el resultado es mucho más satisfactorio.

Al fin vemos al hombre que hay detrás del mutante y se desarrolla una historia sólida en la que la violencia es explícita, sangrienta, visceral pero también está justificada a nivel argumental. No se trata de un divertimento, no se trata de un toque gratuito para resarcir el tono de otras películas más generalistas: es hasta necesaria para mostrar la brutalidad de la historia y comprender los pasos que da el personaje principal.

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Logan no es una película para menores y James Mangold hace gala de ello. Veremos qué tal la recibe el público (la distribuidora estaba muy preocupada respecto a la intensidad del tono y no es de extrañar habida cuenta de que son niños quienes aparecen en la mayoría de las secuencias más brutales), sobre todo en Estados Unidos, donde siempre hay un mayor temor a patinar en este sentido.

Entre los aspectos más positivos encontramos las interpretaciones: desde los veteranos Hugh Jackman y Patrick Stewart en sus respectivos papeles hasta Boyd Holbrook (Narcos) o la estrella emergente Dafne Keen que podría protagonizar un spin-off de esta película inaugurando una nueva era. 

Banda sonora, fotografía y desarrollo narrativo caminan de la mano señalando el crepuscular tratamiento del personaje principal y también apuntalando su sólido sentido de la justicia al más puro estilo del western que queda explicitado en referencias como Raíces profundas. Pero a pesar del tono solemne que impera en la película también hay espacio para un entrañable sentido del humor con abundantes referencias a los cómics de los X-Men que el propio Wolverine califica como "bullshit". Lo vemos reconocerse en las portadas y quejarse de que solo dicen parte de la verdad, que sirven para comerle la cabeza a los niños.

Disfraces, figuras y merchan de Lobezno

¿Tiene Logan una deuda con Deadpool? Sí, y no porque compartan en modo alguno cualidades plásticas o ideas de trasfondo, sino porque sin el éxito de aquella, no habría habido arrojo suficiente para rodar esta película de esta manera. Así que solo en un sentido: le ha permitido a James Mangold darle por fin a los fans lo que querían: un tratamiento adulto del personaje y a Jackman la posibilidad realizar su mejor trabajo como Lobezno. No es poco: 17 años ha estado nuestro admirado Wolverine cinematográfico mostrando las garras en pantalla y no es hasta este momento, en Logan, cuando verdaderamente nos podemos sentir más identificados con él en su cansancio existencial.

Y no lo digo yo, lo ha expresado el propio intérprete en la Berlinale: "Me encanta este personaje y seguirá siendo parte de mí siempre. Los fans me recordarán eso todos los días. Es parte de lo que soy. Este personaje ha estado dentro de mí durante 17 años, pero esta es la película que realmente lo define".

Aunque en algunos sentidos es una verdadera obra de arte, Logan tiene sus talones de Aquiles también y hay que señalarlos aunque hasta nos fastidie reconocerlos porque no son cuestiones menores: siendo los más emotivos, los últimos minutos de la película son también los más predecibles (puedes imaginarte perfectamente el final mucho antes de que llegue, lo que le resta impacto) y hay momentos en los que se acusa la larga duración con la reiteración de las mismas ideas.

Nos duele ver tanto tiempo en pantalla a un Logan sucio, dejado de sí mismo, agonizante, de vuelta de todo, consumido ya. El tiempo ha sido con el inmisericorde y Mangold también a la hora de retratar las horas más bajas del viejo lobo.

Por otra parte, toda esa tridimensionalidad de Wolvie, "su padre", el profesor Xavier o de X-23, no se traduce de la misma manera en el lado de la canallesca. Aunque los actores hacen bien su papel de villanps, Zander y los Reavers no tienen apenas posibilidad de brillar resultando más bien piezas funcionales desposeídas de atractivo alguno en su tratamiento.

Con todo, Logan es un MUST SEE. No te la pierdas en pantalla grande. Y sí, has visto a Lobezno (Wolverine) en todas las películas precedentes de los X-Men (con ésta suma nueve) y es por derecho propio el mutante favorito de la mayoría a pesar de ser un antihéroe, así que forma parte del ADN de la saga mutante por muchos más motivos que sus implantes de adamantium. Si te apetece repasarlas, aquí tienes las críticas de todas ellas junto a sus mejores momentos: 

Valoración

La mejor película de Lobezno en solitario y una rara avis en la que la mitología de Marvel se encuentra con el western para presentarnos a un personaje en el ocaso de sus días, en busca de la redención.

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

Hace gala de no ser una película para niños y nos ofrece como espectadores lo que llevábamos años pidiendo. Jackman y Stewart están inmensos.

Lo peor

Acusa el exceso de metraje en ciertos momentos y ves venir el final. Los Reavers y el propio doctor Zander son villanos un tanto desaprovechados.

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