Análisis

New York Crimes: análisis de lo nuevo de Pendulo

Por Paco Delgado
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¿Quién es John Yesterday? Esa es la clave de New York Crimes, la producción de Pendulo Studios que sigue apostando por la aventura clásica.

New York Crimes, la nueva aventura para PC de los españoles de Pendulo, es también, con toda probabilidad, su más sólida, mejor y más innovadora obra hasta la fecha. Pero, como toda obra innovadora, tiene sus luces –muchas- y sus sombras –menos, pero alguna hay-, lo que, en todo caso, no quita para que estemos ante uno de los juegos más interesantes y originales que han aparecido en el género en los últimos años.

¿Quién es John Yesterday?

Insistimos. Esa es la pregunta clave pero, contra todo pronóstico, el juego no te la formula hasta que llevas un buen rato jugando. Y, de hecho, te escamotea información con suma habilidad todo el tiempo, hasta que cuando empieza a desvelar hacia donde vas lo hace sin reparos, dando enormes giros en la historia –algunos esperados, otros no tanto-, pero siempre colocando cada pieza en el lugar adecuado del puzle para engancharte como no puedes imaginar.

New York Crimes arranca contando la historia de Henry White, cooperante con una ONG, los Hijos de don Quijote, que se encarga de ayudar a los sin techo de la Gran Manzana. Pero el gran desafío de Henry y sus compañeros llega cuando alguien decide eliminar metódica e implacablemente a los mendigos de la ciudad. Parece que un asesino en serie anda suelto y Henry decide que es hora de averiguar qué está pasando. Controlando a Henry, acudes a una estación de metro abandonada metida en la lista de posibles destinos de los homeless de la ciudad. Junto a ti está tu compañero infatigable, Sam Cooper, que tiene más luces de las que parece aunque su principal virtud es ser algo así como un armario con piernas, así que, al menos, algo de ayuda vas a tener.

Pero, en realidad, así es como empieza la acción de New York Crimes, porque el arranque verdadero del juego lo has visto unos segundos antes, con un vídeo de introducción en el que una cámara se va alejando de un muro en el que aparecen extraños mensajes, imágenes, símbolos, para descubrir una habitación en la que parece que alguien ha sido torturado con saña mientras un silbido inunda tus altavoces. Imagina, salvando las distancias, los títulos de crédito de “Seven” y te harás una idea aproximada.

Sí, choca. Una aventura de Pendulo Studios con un tono tan macabro no es nada habitual. Pero es que New York Crimes no es como nada que hayas visto antes en el género. O casi. Pero choca mucho más lo que sigue. Y es que, como ya te contamos, metido en el pellejo de Henry comienzas a explorar Cadway Station. Estos primeros minutos ya diseccionan casi la totalidad del diseño y estructura de New York Crimes, y gran parte de su jugabilidad. Y decimos casi, porque el espacio para la sorpresa es casi inabarcable en el juego de Pendulo.

De Henry a John

Esos primeros minutos de New York Crimes te muestran también un contraste notable entre lo oscuro de su historia y su estética. Ésta, muy cartoon, muy de dibujo animado, como es habitual en los juegos de Pendulo, parece un estilo visual que no le pega mucho a un guión tan negro. Pero la verdad es que al poco te acostumbras y deja de resultar algo llamativo, pues los puzles, la exploración y la misma historia te acaban por absorber y, curiosamente, parte de ese estilo visual pasa a un segundo plano. Parte. Y es que New York Crimes es, en esencia, muy sencillo en su planteamiento, pero al mismo tiempo está muy pulido y explota de maravilla las ideas en cuanto a estilo gráfico, narrativo y diseño.

New York Crimes bebe de fuentes tan dispares como cómics y películas, entre estas últimas algunas como El Estrangulador de Boston o el Hulk de Ang Lee, para mostrar en viñetas y bocadillos el desarrollo de los acontecimientos en tiempo real o la exploración de escenarios y objetos. Al tiempo, también se inspira en películas como la mismísima Pulp Fiction en cuanto a su desarrollo de la narración, con flashbacks, avances y retrocesos en el desarrollo de la historia, o en el Memento de Nolan, por lo que le pasa a su protagonista -aunque en este caso, es más retorcido-. Todo para, sin descubrirte nada de golpe, contártelo también todo sin que pierdas detalle.

De hecho, esos primeros segundos de introducción, con aquel vídeo de la habitación de las torturas te cuenta todo el juego en un vistazo. Todo. Lo que pasa es que entonces no lo sabes. Y, la verdad, es que cuesta describir lo que es New York Crimes sin caer en el espoiler.

Lo que sí podemos contarte es que esos primeros minutos de juego con Henry son engañosos. Y es que, a diferencia de lo que te hace creer New York Crimes en este momento, Henry no es el protagonista, pese a que lo manejes como tal. Poco después, cuando Henry tiene un contratiempo, pasas a controlar a Cooper con igual libertad. Haces y deshaces, exploras, recoges objetos, resuelves puzles… y resulta que, poco después, descubres que tampoco Cooper es el protagonista. ¿Qué pasa aquí? ¿Está jugando New York Crimes contigo y no al revés? Bueno pues, en realidad, sí. Pero cuando realmente te quedas congelado es cuando el guión hace su primer giro radical, al finalizar este primer acto, y descubres… bueno, lo que descubres, pero que básicamente es que el verdadero protagonista, John Yesterday, todavía no había entrado en escena. O casi…

Desarrollo y jugabilidad clásicos

Dejemos a un lado el guión. No es cuestión de contar más, salvo, quizá, mencionar los escenarios en los que se desarrolla la historia de New York Crimes. Y es que, son escasos, pues las localizaciones son tan solo cinco –cinco, has leído bien; con varias pantallas en cada localización, pero cinco-: la estación de metro de Nueva York, París –con un hotel y una tienda como pareja de escenarios-, un refugio tibetano donde un gurú te iluminará, una nave industrial en NY y una ruinas escocesas. ¿Pocas? Pues sí. ¿Pocos escenarios? No muchos. Pero, ¿importa? Pues, en realidad, no. Los puzles son variados. Los desafíos, lógicos –una pista, en algunos momentos con tu gurú: fíjate en las sombras-. Y cómo encaja todo en la historia –incluyendo algún que otro guiño a la producción anterior de Pendulo- está muy logrado y pulido.

El estilo narrativo de New York Crimes se acopla perfectamente con el desarrollo clásico de una aventura gráfica en PC, en lo que los chicos de Pendulo se han convertido en especialistas, añadiendo, además, un toque de cine con algunas secuencias narradas en elipsis, o con una serie de fotogramas animados que potencian y refuerzan su personalidad.

Aunque si hablamos de desarrollo  y jugabilidad aquí vas a encontrar pocas sorpresas. Lo que es bueno, por un lado, pero quizá se podía haber mejorado, por otro. Nos explicamos. Inventario, recogida de objetos, combinación de los mismos para obtener alguno nuevo… nada que no conozcas de otros títulos de Pendulo y del propio género. Bien, ¿no? Apto para los veteranos, para los noveles, para todos. Un detalle, el interfaz y los iconos se pueden ocultar para ver mejor el escenario, aunque apenas recordamos una vez en que haya sido realmente útil. Otro detalle, el sistema de grabar y cargar partidas. Lo primero es automático, mediante puntos de control. Lo segundo, está pensado de tal forma que te incluye una imagen, una descripción y te permite volver a momentos cruciales de la historia. Muy bien, también.

¿Ya está?

Pero… ¡ay! Tenía que haber un pero. El mayor defecto en la jugabilidad (que no en el juego, que es otro, y no pequeño), es que New York Crimes tropieza en los casi siempre presentes y pocas veces evitables –por lo complejo- sospechosos habituales en cuanto a diseño de puzles y desafíos: la lógica de su resolución se ve enfangada por la habitual estrategia, cuando te ves atascado, de prueba y error. En cuanto lo que has pensado como lógico no funciona, te dedicas a probar y probar combinaciones de objetos con objetos, de objetos con el escenario, etc. hasta que das con la solución al puzle. Esto no le resta méritos al conjunto, pero tampoco es que sea algo positivo, precisamente.

Y, finalmente, el gran pero de New York Crimes es su duración. Sí, es una aventura, no es un juego de rol, ni de estrategia, ni siquiera de acción. Pero, precisamente por eso, porque con puzles y todo acabártelo no te va a llevar más de 5 horas, 6 a lo sumo en el mejor de los casos, cuando ves que uno de los tres finales posibles se desarrolla ante ti, te dices: “¿ya? No puede ser, seguro que hay algo más después…” Pero no. No hay más.

New York Crimes, en resumen, es una excelente aventura. Tiene un guión atractivo, intenso, original hasta cierto punto y juega contigo y tus expectativas de maravilla. Está bien narrado, ofrece puzles atractivos –no demasiado difíciles- y una calidad técnica excelente. Es, sin duda, la mejor aventura de Pendulo para PC hasta el momento -o no, mirad esta opinión de un lector-. Y todo por 20 euritos de nada, como es habitual con los juegos producidos por FX. Lástima, eso sí, de su cortísima duración.

Valoración

La más lograda, sólida e innovadora aventura de Pendulo Studios, pese al lastre de su escasa duración. Hay que recomendar New York Crimes y asegurarte que tus 20 euros van a ser bien invertidos en una gran aventura.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

El desarrollo narrativo y visual, con un guión estupendo, y el giro dramático hacia el thriller.

Lo peor

La cortísima duración, y que recurrir a la consabida "trampa" de prueba y error funcione.

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