La promesa
Análisis

La promesa - Crítica de la película sobre el genocidio armenio

Por Raquel Hernández Luján
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Crítica de La promesa (The Promise), la película de Terry George sobre el genocidio armenio protagonizada por Charlotte Le Bon, Oscar Isaac y Christian Bale.

La promesa (The Promise) es una epopeya en toda regla que nos lleva al corazón del genocidio armenio si bien engloba en el marco del conflicto una trama romántica que está mejor justificada en el arranque de la historia que en su conclusión.

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Con todo, Terry George (Hotel Rwanda) que ejerce de director y coguionista junto a Robin Swicord, demuestra una vez más tener una especial sensibilidad hacia uno de los dramas sociales más silenciados de la historia reciente.

En La promesa nos desplazamos a los años 20, una época convulsa, con el contexto de la I Guerra Mundial y la caída del Imperio Otomano. Mikael Boghosian (Oscar Isaac) es un boticario armenio que vive en un pueblo de las montañas, y viaja a Constantinopla con el objetivo de seguir formándose como médico después de prometerse a una mujer y recibir su dote como aval para sus estudios.

Allí conoce a Ana Kesharian (Charlotte Le Bon), una bella y sofisticada joven armenia, por la cual siente una atracción inmediata. Pero también a Chris Myers (Christian Bale), un prestigioso periodista americano que cubre el conflicto y que mantiene una relación sentimental con Ana. Con el trasfondo del genocidio perpetrado por el imperio turco, este trío amoroso deberá luchar por el amor, la lealtad y la supervivencia.

La promesa

Un equipo heterogéneo pero unido

El reparto internacional de La promesa incluye a intérpretes de medio mundo empezando por la canadiense Charlotte Le Bon, el guatemalteco Oscar Isaac y el galés Christian Bale que son los protagonistas de la historia junto a numerosos actores españoles y europeos entre los que destacan Jean Reno, Luis Callejo, Alicia Borrachero o Julián Villagrán. También destaca la presencia de la iraní Shohreh Aghdashloo y la armenia Angela Sarafyan, a quien recordaréis por su reciente aparición en Westworld.

Lo interesante de la película es la forma en la que todas esas nacionalidades conviven con total naturalidad. En España, la abundante presencia de talentos nacionales puede llegar a despistar un poco al espectador, que estará cada poco tiempo reconociendo caras entre los intérpretes secundarios.

Respecto a las localizaciones de la película hay que decir que también nos resultarán familiares: se ha rodado en Portugal en lugares como Lisboa y Sintra, además de en Malta, Nueva York y varias localizaciones españolas como Toledo, Madrid, Murcia, Almería, Teruel y las Islas Canarias.

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La promesa

Otra de las grandes bondades de la película pasa por contar con el trabajo de los españoles Javier Aguirresarobe, encargado de la fotografía, además de Benjamín Fernández, que se encarga el diseño de producción. Ambos desarrollan sus respectivas tareas de forma brillante.

El talón de Aquiles de La promesa está en su desarrollo argumental que le da demasiado peso específico a la trama sentimental arrebatándole protagonismo a lo que más nos interesa: la político-social. También hay un esfuerzo declarado por evitar el maniqueísmo (demasiado forzado a lo mejor), pero por otra parte se intenta trazar un paralelismo muy claro con el Holocausto judío, que evidentemente es la gran referencia cinematográfica que atrapará sobre todo al público estadounidense.

Una mejor dosificación del drama amoroso (que resulta un tanto frívolo a la vista del marco en el que se desarrolla) y sobre todo un recorte de metraje, le habría sentado de fábula porque sí que es cierto que en sus impases finales, la película repunta consiguiendo trasladarte las emociones que se desprenden de la situación desesperada de los desplazados y esa tortuosa sensación de que la historia se repite de forma cíclica, para nuestra desgracia. 

Valoración

Drama bélico sólido pero irregular en el que al excelente elenco, diseño de producción y fotografía, le falla el desarrollo argumental, que abarca demasiado.

Hobby

68

Aceptable

Lo mejor

El reparto internacional, la factura de la producción y la preciosa fotografía de Aguirresarobe.

Lo peor

A la película le cuesta encontrar el tono (la trama romántica distrae demasiado) hasta llegar a las emociones más puras hacia el final.

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