Star Ocean 5 PS4
Análisis

Star Ocean: Integrity and Faithlessness - Análisis para PS4

Por Borja Abadie
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Versión comentada: PS4

El análisis de Star Ocean: Integrity and Faithlessness para PS4 llega a la velocidad de la luz para demostrarnos que, efectivamente, los JRPG no pasan por su mejor momento.

La escasez de JRPG en la actual generación es más que notable. No es que la anterior fuese tan prolífica como la era de los 16 bits o de la primera PlayStation, pero gracias a juegazos como Ni no Kuni o Lost Odyssey al menos pudimos saciar nuestra sed. El subgénero, eso sí, ha ido cayendo en desgracia con el paso de los años. Muchos son los motivos: la decadencia del desarrollo japonés en general, el auge del rol occidental, una base de jugadores más acostumbrada al frenetismo de los shooters en primera persona que a propuestas tan relajadas y un largo etcétera.

Ahora, nos llega Star Ocean: Integrity and Faithlessness, la quinta entrega principal de una saga querida por muchos, entre los que me encuentro. La cuarta entrega, The Last Hope, ya se llevó unos cuantos palos en su día y, aunque no faltaban las razones para hacerlo, personalmente me gustó y por eso esperaba con ganas la llegada de Integrity and Faithlessness, más aún dada la escasez de JRPG de la que hablaba antes. El caso es que, ya os lo adelanto, esta nueva entrega de la saga de Tri-Ace y Square-Enix me ha parecido un despropósito bastante notable.

 

Un océano sin estrellas y lleno de clichés

Es cierto que no todas las entregas de Star Ocean han dado protagonismo a los viajes estelares pero siempre han estado muy presentes. Bueno, pues las estrellas en Integrity and Faithlesness brillan, pero por su ausencia. Nos encontramos algunos momentos en los que viajamos con nuestra propia nave, pero no deja de ser un modo de hacer viajes rápidos entre distintos puntos del mismo planeta en el que se desarrolla toda la aventura, Faykreed. No nos sirve para viajar a nuevos lugares que no podamos visitar a pie, no hay batallas galácticas, no la pilotamos nosotros y ni siquiera vemos imágenes desde el exterior de la nave que nos muestren ni un ápice del vasto universo que supuestamente rodea a nuestros protagonistas. 

Mención especial merece, para lo malo, las escenas de batallas entre naves. Al más puro estilo Star Trek, la acción se desarrolla en el puente de mando de nuestra nave, la Charles D. Goale. Si hacemos un esfuerzo de imaginación al estilo del rol de lápiz y papel quizás podamos encontrar la épica de las batallas galácticas que se suceden a lo largo de la aventura. Lo que vemos en pantalla, sin embargo, dista mucho de ser espectacular. Algunos pensarán que seguro que no es para tanto y tendrían razón si no fuera porque las escenas son, con diferencia, las más largas de todo el juego y tan siquiera cambian el plano durante minutos y minutos. El paupérrimo despliegue gráfico tampoco ayuda a hacer más llevaderas estas secuencias. 

Pero esto no sucede sólo durante las batallas galácticas, también en el resto de las 30 horas que puede llevarnos completar la aventura. La mayoría de las secuencias cinemáticas se limitan a tediosas escenas en las que lo único que solemos ver son las espaldas de nuestros protagonista mientras hablan con el personaje secundario de turno.

 

La historia, como comentaba, se desarrolla en el planeta Faykreed. Una guerra entre países vecinos parece ser el telón de fondo de nuestra aventura pero, como suele ocurrir, un problema mayor toma el protagonismo cuando aparece una nave de la Federación Pangaláctica con una misteriosa jovencita a la que, desde ese momento, tendremos que proteger. Podría contar mucho más de la historia y contaros que según algunas decisiones podemos ver distintas secuencias finales pero, sinceramente, la historia es tan insulsa que dudo que nadie se puediera sentir ofendido ante la revelación de spoilers. No hay ningún momento de la aventura, repito ninguno, en el que resulte intersante lo que está sucediendo con la trama del juego: ni los momentos épicos de batalla, ni las tragedias y muertes que nos esperan, ni los giros de guión supuestamente inesperados... Nada.

La ristra de tópicos y clichés que inundan el juego, además, es sencillamente abrumadora. Es cierto que es un mal endémico de los JRPG y que, en ocasiones, el carisma de los personajes o de la historia pueden compensar con creces todos esos tópicos, tal y como sucede en sagas como Dragon Quest, por ejemplo. En Star Ocean: Integrity and Faithlessness no falta de nada, empezando por los gatos con los que podemos hablar en distintas ciudades (todo un clásicod el rol japonés), los mapas lineales llenos de recovecos en los que buscar cofres, un protagonista dormilón, hambriento pero con buen corazón, una compañera femenina sanadora y mucho más madura que el héroe masculino, la chavala pechugona que va prácticamente en cueros, el hombre más mayor y ligón, el espadachín de turno y un larguísimo etcétera.

 

Jugabilidad anclada en el pasado

La verdad es que todo lo malo que os hemos contado hasta ahora: trama sin interés, desarrollo lleno de clichés o la falta total de épica se podrían pasar por alto si la jugabilidad fuese de 10. Incluso si fuese de 8 ya valdría, pero no es el caso. En el lado positivo hay que destacar un par de elementos que merecen alabanza. La transición entre los combates y la exploración es inexistente por lo que, al ver a un enemigo en los escenarios, sólo tenemos que acercarnos para comenzar la batalla. Sin tiempos de carga y sin transiciones de ninguna clase. Todo un acierto y, en realidad, lo único que consigue crear un ritmo de juego que nos invita a seguir jugando.

El otro elemento positivo es que podemos cambiar de personaje en cualquier momento para disfrutar de una mayor variedad de ataques, magias y habilidades especiales durante las batallas. Nuestro grupo está formado por 7 personajes: Fidel (protagonista espadachín), Miki (sanadora y amiga de infancia de Fidel), Relia (la niña a la que debemos proteger y la única que no podemos controlar), Víctor (un caballero medieval en toda regla), Fiore (la maga pechugona), Emmerson (el ligón venido de las estrellas) y Anne (una joven que lucha a puñetazo limpio). 

Los combates, además, resultan entretenidos y son bastante difíciles en ocasiones, lo que no dejaremos nunca de agradecer. Eso sí, hay momentos con una dificultad realmente absurda. Y es que, en ocasiones, debemos proteger a Anne mientras hace algún tipo de acción, como abrir una puerta, descifrar un código, etc... y la IA de nuestros compañeros en tan mala que resulta casi imposible mantenerla con vida. Es algo que sucede en todas las batallas, pero se deja notar mucho más en las que son más exigentes.

 

Los escenarios son bastante simplones, no hay casi detalles de ninguna clase y son pequeños. Además, nos toca patearlos una y mil veces para poder avanzar en la aventura, algo que no tiene perdón. Son variados, eso sí, con bosques, montañas nevadas, instalaciones científicas, etc... Pero, en líneas generales, el verdadero problema es que las mecánicas están totalmente anticuadas. Como ejemplo, la recolección de ítems, por ejemplo. Y es que podemos encontrar distintos minerales, comidas, etc... para crear objetos propios pero, lamentablemente, en lugar de verlos en el mapeado de manera física (por ejemplo una planta, una zona de la roca con otro color que indica que hay un determinado material, etc...) lo único que vemos es un resplandor de luz verde al que podemos acercarnos para extraer los objetos en cuestión. 

Lo mismo sucede con la pesca. Nos pensamos que va a ser una actividad nueva, quizás con el clásico minijuego de pesca chorra en el que hacernos con alguna captura digna de mención, pero nada más lejos. Es exactamente igual que la minería salvo que aquí el resplandor es de color azul, y no verde. Un verdadero fiasco. Los puntos de guardado son otro de esos incordios que no acabamos de entender quién quiere mantenerlos en un JRPG. Sólo podemos guardar la partida en estos puntos de guardado por lo que muchas veces nos toca rejugar las mismas secciones una y otra vez si nos matan.

La cosa no sería tan grave si, además, no fueran tan escasos, no estuvieran tan mal colocados o nos dejasen guardar sin necesidad de punto en algunas ocasiones (como sucede en muchos otros JRPG tras combates importante o largas secuencias de vídeo). Aquí podemos encontrarnos comn el triplete en toda su gloria: nos matan y debemos repetir una sección muy larga, aguantar una secuencia de vídeo larguísima que no podemos saltarnos y repetir unc ombate con un jefe final. Si te matan una vez más, la desesperación puede llevarte a partir el mando en dos.  

 

El apartado gráfico del juego, pese a los 1080p y los 60 fps que se mantienen de forma bastante estable durante todo el juego, es tremendamente simplón. Se nota que el juego se desarrolló en PS3 aunque ahora nos llegue a PS4. Pero bueno, eso no importaría nada si el resto del juego lo compensase de algún modo, especialemente en lo jugable. El verdadero problema es que los valores de producción son pésimos: las texturas son cutres, los escenarios están vacíos y tiene mil defectos más pero lo peor es que se notan y mucho esos bajos valores de producción pues no se le ha dedicado el suficiente tiempo al desarrollo del juego.

Detalles como la pesca cutrona de la que hablábamos antes, la pésima IA de nuestros compañeros, un atrama realmente poco inspirada, el hecho de que nuestras armas y armaduras nunca se vean en el juego pero sí en los inventarios o lo repetitivo del desarrollo, que no incluye minijuegos ni otras actividades que nos entretengan más allá de misiones secundarias de recolección de objetos y aniquilación de enemigos, son los verdaderos culpables de que este Star Ocean: Integrity and Faithlessness termine siendo un verdadero fiasco. Tampoco puedo olvidarme de que el juego llega en inglés, tanto textos como voces (aunque las voces podemos ponerlas en japonés). No entraré en polémicas sobre si esto lo hace más o menos jugable porque depende de los conocimientos que cada uno tenga del idioma en cuestión pero no puedo dejar de mencionarlo.

Juegos como este nuevo Star Ocean son los causantes de la decadencia de los JRPG y de que cada vez resulten menos interesantes para los jugadores de todo el mundo (especialmente fuera de Japón). Haters de los JRPG adelante, este Star Ocean realmente se merece los palos que podáis darle.

Valoración

Una muestra más de la decadencia de los JRPG por culpa de un desarrollo barato y sin el trabajo invertido necesario para hacerlo un juego AAA, no ya en lo gráfico sino en lo más doloroso, lo jugable.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

Combates y exploración sin transiciones, con una ambientación futurista.

Lo peor

Jugabilidad anticuada. Valores de producción muy bajos.

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